Ken Light, Midnight La Frontera, TBW Books, 2020

Una fotografía en blanco y negro que retrata con un flash el capó abierto de un carro viejo con placas 532 EHU. Aparecen acostados, un hombre de bigote al frente, otro señor de cejas muy tupidas con una chaqueta abrigada y una mujer con cara de angustia. Acaban de ser detenidos por agentes de migración en Estados Unidos. Ken Light -que apellido tan pertinente para un fotógrafo- acaba de tomar la foto de este momento, dejando la huella de ese acto fallido. El título de la imagen nos da más información sobre lo que acaba de pasar se trata de” Indocumentados descubiertos en el baúl de un carro abandonado por su coyote, en San Ysidro, California.” El destino de estas personas es incierto, pero seguramente vuelvan a intentar cruzar.

Entre 1983 y 1987 a lo largo de la frontera entre California y México, Ken Light tomó su cámara Hasselblad y su flash y montó junto con agentes de la Patrulla Fronteriza de los Estados Unidos en medio de la noche mientras peinaban la Mesa de Otay en busca de “extranjeros ilegales”. Todas las técnicas de búsqueda parecen apuntar a la versión moderna del cazador, un predador más en busca de su presa.

Durante todos esos años, Ken Light estuvo allí cuando los migrantes fueron detenidos, capturados por las autoridades y luego acechados por el flash de la cámara. Las imágenes en blanco y negro son fotografías que parecen documentos policiales, imágenes improvisadas en el desierto, tomadas en un momento de extrema vulnerabilidad y violencia para los indocumentados, en ese instante en el que se desvanece la esperanza para dar paso a la desesperación. Ese cruel juego del que se esconde y es atrapado revela en estas imágenes algo más que una pura estadística. Se ven las caras, las vestimentas, los ingeniosos escondites y las dificultades de ese paso prohibido.

Las fotografías de Light y las cautivadoras memorias de José Ángel Navejas – migrante indocumentado y dueño de sus propias hazañas por la frontera-, ofrecen testimonio del angustioso cruce fronterizo nocturno de quienes buscan desesperadamente una oportunidad de una vida mejor. Un día después de haber cruzado por primera vez la frontera de Estados Unidos desde México, Navejas fue capturado y deportado a las calles de Tijuana. Sin inmutarse, se arrastró de regreso a través de un túnel a San Diego, donde ingresó a los Estados Unidos para siempre. Su texto habla precisamente de ese paso, del sendero del jaguar, un terrible periplo por desiertos, túneles y barreras que tantas veces estos migrantes han sabido sortear. Sólo unos pocos han sido los privilegiados, los que atraviesan la frontera para buscar otra vida.

El libro Midnight La Frontera habla de la persecución, del hallazgo y de la triste desilusión para todos esos caminantes que buscan desesperadamente llegar al otro lado. El relato que aquí se cuenta no busca estigmatizar, ni criminalizar a estas personas. Por el contrario, revela toda su fragilidad y toda esa constante lucha por no ser vistos en la noche, en el preciso momento en el que pueden moverse con mayor facilidad para acercarse a la frontera y atravesarla. Para muchas de estas personas ese camino deberá ser emprendido múltiples veces, arriesgando la vida, jugándosela como se juega un juego de azar con tan pocas probabilidades de salir indemne.

PUNTO DE FUGA quiso hablar con Ken Light sobre esta experiencia de caza, sobre su relación con la fotografía y su visión de estos momentos revelados en donde el agente de policía descubre a los indocumentados en flagrante delito. ¿Cómo se debe narrar esta historia de la migración? ¿Qué sugieren estas correrías entre policías y migrantes? ¿Es la medianoche la hora cero de los coyotes y los indocumentados? ¿Qué reflexiones hacer a partir de estas imágenes?

Entrevista:

P.D.F.: Midnight La Frontera es un libro muy impresionante. Las fotografías de los inmigrantes indocumentados retratados a en plena noche escondiéndose detrás de los arbustos, en los baúles de los carros o en cualquier otro lugar impensado son extremadamente bellas, violentas y directas. El destello de la cámara Hasselblad captura la vulnerabilidad de los rostros, las expresiones tristes de personas cuya esperanza acababa de ser traicionada por esa persecución de la patrulla fronteriza de Estados Unidos. A pesar de su fuerza y su tonalidad en blanco y negro marcada y descriptiva, las fotografías no parecen estar enmarcadas, supongo que es también por el afán con el que se hicieron. Era necesario captar ese instante: el migrante es capturado in flagrante. ¿Por qué decidiste hacer esta serie? ¿Qué diferencia harías entre las fotografías que haces y los documentos oficiales de la policía que registran también este tipo de incidentes?

K.L .: La idea de nación estadounidense ha estado muy marcada por la presencia de inmigrantes que realmente han impulsado el descubrimiento científico, el arte, la industria y las finanzas. Todos somos inmigrantes en Estados Unidos, excepto los nativos. Mi propia familia no tiene absolutamente ninguna foto de nuestro viaje desde Europa del Este huyendo de los pogromos y la persecución en la década de 1880, su viaje se hizo en tercera clase y no hay registros o fotos que muestren de dónde venimos. Esa ausencia de la representación me marcó.

Comencé a fotografiar a lo largo de la frontera para ver cómo tantos trabajadores agrícolas migrantes ingresaban al país. Este trabajo hacía parte de otro proyecto de libro. Mientras hacia la labor documental me di cuenta de que lo que estaba viendo era una de las historias más importantes de mi vida. Durante generaciones, la gente se estaría preguntando cómo fue este viaje hecho por los migrantes. Tuve la oportunidad de compartir este momento y responder a estas preguntas. La diferencia entre mis fotos y los documentos policiales es que soy comprensivo y tengo un sentido diferente del tema de la inmigración.

Originalmente hice este trabajo en los años ochenta. Parte de esa serie fue publicada por Aperture en un libro titulado To the Promised Land que salió en 1988, pero muy poco de mi trabajo nocturno se mostró en ese entonces. Cuando Trump se postuló para presidente denigró tanto a los inmigrantes, especialmente a los que venían de México, que volví a mi archivo y saqué mis negativos y me asombré de ver de nuevo esos retratos. Trump creó con saña narrativas de que los inmigrantes son violadores, o no trabajan, etc. Esto me ayudó a entender que el ataque de Trump era parte de su estrategia para hacer que los estadounidenses teman que su país esté siendo invadido. Omitió todas las historias de éxito de inmigrantes, incluida su propia esposa, Melania. No atravesó la valla, pero entró y algunos incluso dicen que entró ilegalmente al país desde Eslovenia.

Viendo los negativos, me di cuenta de que todas estas fotos no habían quedado impresas en el cuarto oscuro. Esa historia migratoria se había quedado ahí, en el archivo. Al mirar de nuevo este trabajo pensé, qué tan distinta es la mirada que tengo hoy sobre este tema con el paso del tiempo. Ahora estas fotografías resuenan de una manera muy diferente. Por un lado, no se puede obtener acceso a ese tipo de registros trabajando con la Patrulla Fronteriza en estos días como lo hice en ese entonces. Ahora todo está mucho más oculto y controlado por las autoridades.

P.D.F .: Me impresiona ver las similitudes entre esas fotografías tomadas en la década de 1980 y las fotografías nocturnas tomadas por Kohei Yoshiyuki en esa serie llamada The Park. Hay algo en común, esa necesidad que tienen ustedes como fotógrafos por acercarse a un acto de alguna manera prohibido o peligroso. Hacer una fotografía debe haber estado asociado a una forma de transgresión. ¿Cuál fue tu experiencia con los inmigrantes? ¿Has pasado tiempo con ellos? ¿También viajó ilegalmente o se vio obligado a trabajar bajo la vigilancia de la Patrulla Fronteriza de los Estados Unidos?

K.L .: Es extraño pensar en las fotografías de Yoshiyuki de The Park y esta obra. Lo común es la oscuridad, los actos prohibidos y peligrosos que se observan. Espero que el voyerismo no sea parte de cómo la gente ve este trabajo, ya que me dediqué a mostrar los momentos ocultos y las indignidades que experimentaron los inmigrantes en su acto de intentar huir de la pobreza, la opresión y hacer una vida mejor y mostrar el riesgo que corren. Algo que la mayoría de los estadounidenses nunca ven. Yo hablaría de una necesidad de documentar esta realidad.

P.D.F .: Hay una lógica muy extraña en esta realidad particular que viven millones de inmigrantes que intentan llegar a Estados Unidos a cualquier precio. Los policías siguen las huellas, intentan pensar como pensaría un coyote, siguiendo pistas y tratando de encontrar el error en la lógica d el migración clandestina. Es una desafortunada lógica de persecución que se ha instalado en la relación de las autoridades fronterizas con respecto al migrante. Las autoridades están persiguiendo gente. No estoy hablando ni siquiera de las milicias privadas, personas que deciden perseguir a los inmigrantes con sus propias armas y camionetas 4X4 como si fueran cazadores en un safari. Del otro lado del espectro están esos inmigrantes que retratas de noche, huyendo y exponiendo el cuerpo y la vida en cada travesía. ¿Qué opinas de esta lógica de captura y ejecución? ¿Cuál fue su experiencia personal de la persecución de inmigrantes indocumentados?

K.L .: En los años 80 viajé también a México para intentar explorar y mostrar la belleza de la cultura que éstos migrantes se vieron obligados a dejar para mejorar la vida de sus familias y tener un futuro. Durante un mes viví en un pueblo de Oaxaca y viajé con gente de esa comunidad. Nos hicimos muy cercanos, experimenté la cultura lo mejor que pude como forastero. Esto me dio un sentido más profundo de la vida del inmigrante. También me entristeció cuando vi estos mismos rostros bajo el flash de mi cámara, cuando trabajaba en la frontera. Hubo momentos en los que quise llorar, conociendo los sacrificios del viaje, las esposas e hijos que quedaron atrás y las esperanzas que tenían estos inmigrantes.

P.D.F.: Tu mirada es sin duda fundamental para ir más allá de esa lógica. Es al menos lo que se ve en el libro, la forma como humanizas a la gente y registrar también toda su desventura para que nosotros como espectadores la veamos de frente. TBW ha realizado un magnífico trabajo al publicar esas imágenes. No parece ser un libro organizado cronológicamente. Vemos gente escondida detrás de arbustos en las primeras imágenes y luego hay una amplia gama de fotografías de personas capturadas, levantando la mano, girando la cara, mirando hacia abajo como si supieran que la odisea había terminado -al menos por ese momento-. ¿Fue el contexto político el que te llevó a publicar un libro en 2020 sobre este trabajo que habías realizado en la década de 1980 o hay algo más detrás de esa iniciativa?

K.L .: Como te comentaba antes, fue la retórica de Trump me hizo reabrir este capítulo pasado de mi vida fotográfica, mirar hacia atrás y compartir la experiencia que presencié. Quería proponer un contra relato. Para encontrarse visualmente con personas que están tan desesperadas en busca de una vida mejor, es necesario mostrarlas y verlas, retratarlas tal y como han vivido ese momento de travesía. A veces son los momentos que fotografié los que hacen que los espectadores sientan tristeza y también empatía, y espero que les ayude a comprender mejor lo privilegiados que somos en Estados Unidos.

P.D.F .: Hay un uso muy interesante en el uso del papel en ese libro. En las primeras páginas, TBW usó papel negro e incluyó un texto escrito por un hombre que era un inmigrante ilegal, un hombre que logró cruzar la frontera después de ser atrapado una vez. Al final de ese texto, el libro empieza a publicar una serie bajo papel blanco. ¿Por qué decidieron utilizar dos tipos de papel? ¿Hay alguna narrativa en la secuencia, una secuencia de capítulos que podamos conocer?

K.L .: Hay pequeñas cosas maravillosas en el libro. Por ejemplo, usamos hilo negro para unir el libro en lugar del típico hilo blanco, para denotar la idea de un borde que atraviesa el canalón del libro. La idea de usar el papel negro mate al principio y luego cambiar al papel blanco brillante fue una gran transición que va de la oscuridad a las fotografías de la segunda parte del libro, más luminosa. La imagen de transición, que es la página doble del hombre corriendo, que fue literalmente una decisión de último minuto, funciona de forma  tan poderosamente que guía al espectador a través del libro. El libro tiene una narrativa sutil. Vemos gente escondida y descubierta en el primer impreso en el papel negro. Esa es la apertura. Luego, lentamente vemos detenciones en páginas individuales y finalmente aparecen los agentes de la patrulla fronteriza y nos damos cuenta de que su viaje a los Estados Unidos ha terminado y su esperanza se ha desvanecido.

P.D.F .: ¿Puede contarme un poco más sobre El sendero del jaguar, un texto de José Ángel Navejas, un hombre que escribe sobre su vida en las sombras? Según entiendo y ha quedado escrito en una introducción al libro: “un día después de que Navejas cruzó por primera vez la frontera de Estados Unidos desde México, fue capturado y deportado a las calles de Tijuana. Sin pensarlo dos veces, se arrastró de regreso a través de un túnel a San Diego, donde ingresó a los Estados Unidos para siempre ”. ¿Dónde se conocieron y qué dice este texto sobre José y su vida secreta en los Estados Unidos? ¿Podremos salir alguna vez de esa zona gris de ilegalidad?

K.L .: José y yo nunca nos conocimos en persona. Nos hemos comunicado por teléfono y por correo electrónico y ahora hacemos conversaciones por zoom. Descubrí su historia en su primer libro, Illegal, un escrito sobre su viaje y su vida en las sombras como inmigrante indocumentado hace unos años. Me conmovió tanto su poesía y su escritura tan poderosa hecha en primera persona donde cuenta su viaje, sus miedos, sus esperanzas y sus observaciones con mucha sinceridad. Pensé que su escritura realmente complementaría la historia que estaba tratando de contar. Cuando la gente mira las fotos, necesita escuchar la voz auténtica de aquellos que han sido aprehendidos, entender el estrés, las esperanzas y la experiencia viscerales que personas como José viven. Ese texto se articula de forma muy armoniosa y linda con las imágenes. José sigue viviendo en las sombras y me entristece que sea alguien que pasó de ser un inmigrante indocumentado con poca educación a obtener su doctorado en Estados Unidos. Sin embargo, aquí en Estados Unidos, todavía no es bienvenido a formar parte de nuestro país, todavía está en las sombras.

P.D.F .: Hoy durante el 8 ° Festival Gabo estuve escuchando una interesante conversación entre Leonard Doyle, vocero de la Organización Internacional para las Migraciones, y Eileen Truax, periodista mexicana especializada en política, migración y movimientos sociales. Hablaron sobre los desafíos de narrar la migración, la importancia de reconocer la contribución positiva de quienes migran y el impacto de sus historias en la agenda global. Ambos insistieron en el hecho de que es necesario contar historias de migración. Los números, las estadísticas y los gráficos no son capaces de transmitir con fidelidad la realidad de la migración y por ende tampoco permite aportar posibles soluciones. ¿Qué piensas sobre esto? ¿Es Midnight La Frontera una historia visual de la migración en la década de 1980 en la frontera entre México y Estados Unidos que tiene un eco más universal?

K.L .: Estoy de acuerdo en que las estadísticas no muestran la experiencia humana. La fotografía nació del deseo de compartir la vida real y momentos reales. Solo puedo esperar que este libro pueda representar el viaje que todos los inmigrantes enfrentan de alguna manera y representar la dureza de la autoridad estatal en todo el mundo. Pienso que sí se puede tener esa pretensión universal y esa conexión humana con las imágenes, con la gente que retratan y las situaciones que representan.

P.D.F .: No eres solo un fotógrafo. Parece que también eres activista y defiendes diversas causas. ¿Cómo es este tema migratorio para ti? ¿Cuál ha sido su compromiso con los inmigrantes? ¿Contribuye el libro a cambiar esa realidad migratoria, más allá de ser un contra-relato?

K.L .: Como activista socialmente comprometida desde finales de la década de 1960, me di cuenta de que mi papel como fotógrafo debería ser documentar mi propio país, analizando los problemas que a menudo se ignoran o no se ven. Considero que mi trabajo es un compromiso social al presenciarlos y participar en la conversación sobre estos temas y eso es lo que la fotografía me permitió hacer. El tema de la inmigración es tan central en la experiencia estadounidense y ha cambiado nuestro país tan profundamente, que supe desde el momento en que presencié esta narrativa que tenía que concentrarme y tratar de documentarla.

Quizás también sea inspirador para otros fotógrafos documentar lo que hice hace tanto tiempo. Hay un continuo que es esencial en la fotografía social. Cada generación necesita volver a presenciar los problemas que continúan, y la inmigración es, por supuesto, uno de los problemas que ha estado sucediendo en todo el mundo desde que la gente caminó sobre este planeta, desde que el ser humano enfrentó desigualdades, disturbios políticos, guerra, cambios climáticos y ha necesitado escapar del peligro para construir una vida mejor. Eso probablemente nunca terminará.

P.D.F.: Tienes razón. Es un tema tan viejo como el del los orígenes del ser humano. Es lo que es tan desconcertante. Me pregunto cuáles han sido los fotógrafos más influyentes y sus libros para ti. Si tuvieras que elegir cuatro libros, ¿cuáles serían?

KL: Mis primeras influencias como joven fotógrafo, a los 18 años cuando publiqué mis primeras fotos fue ver el libro de Bruce Davidson titulado East 100th Street, el de Danny Lyon Bike Riders, el de Lewis Hine sobre el trabajo infantil, Child Labor y la obra de Dorothea Lange que hizo durante la gran depresión. Pienso también que el reportaje de Robert Capa, la obra de Cartier Bresson y de Paul Strand han sido fundamentales para mí. Ahora tengo una enorme colección de libros de fotos, creo que son más de 2000 libros, así que sigo cayendo bajo el hechizo de tantos otros fotógrafos, creadores de imágenes históricos y contemporáneos. Siempre trato de aprender y crecer, lo que no es fácil cuando lo has estado haciendo durante más de cincuenta años.

P.D.F .: Supongo que el contexto de Covid-19 ha cambiado tus planes para este año. ¿Estás trabajando en una nueva serie fotográfica o en algún otro libro?

K.L .: He estado trabajando en un proyecto que comenzó cinco años antes de la elección de Trump. Examina la desigualdad de ingresos en Estados Unidos y lo que consideré la desaparición del Imperio estadounidense. Viajé por todo Estados Unidos reuniendo imágenes. Este trabajo continuó después de que Trump se postuló para presidente y Steidl accedió a publicar el libro. Es un proceso lento trabajar con él, así que he seguido fotografiando los últimos cuatro años de Estados Unidos. Ahora me doy cuenta de que tengo esta gran colección de fotos que muestra este increíble momento en la lucha de América en torno a la desigualdad y la democracia. Finalmente siento que el trabajo está terminado y termina con la elección de Biden y es un proyecto fotográfico que creo que es uno de mis mejores trabajos.

Web.:

https://www.kenlight.com/

Artículos:

Biografía:

Ken Light es un fotógrafo de documentales sociales y educador, nacido en Nueva York en 1951. Es autor de nueve monografías, incluida Texas Death Row, una mirada a la vida dentro de la casa de la muerte como la espera condenada a ser ejecutada en América más grande y el corredor de la muerte más activo, una serie publicada en 1997; Valley of Shadows & Dreams, una mirada profunda a las duras verdades de la experiencia diaria de los trabajadores agrícolas en tres lugares diferentes: la línea de alimentos del Centro Comunitario en Mendota, en la ciudad de Tulare en California y en el río San Joaquín; Coal Hollow, un libro publicado en 2006 que muestra impresionantes fotografías en blanco y negro y poderosas historias orales que narran el legado de la minería del carbón en el sur de Virginia Occidental y Delta Time, un libro que presenta una serie de fotografías de la pobreza rural negra, el algodón y los paisajes del sur y un ensayo del legendario organizador de derechos civiles Bob Moses. What’s going on? 1969-1974 es su última publicación. El libro explora su trabajo como joven fotógrafo, período en el cual Ken Light documenta el panorama social de Estados Unidos mientras se agitaba con la agitación.

Durante su carrera como fotógrafo, Ken Light también ha estado documentando la vida de los trabajadores rurales y los inmigrantes ilegales que cruzan la frontera para llegar a Estados Unidos. Tres de sus series publicadas en libros: To The Promised Land (Aperture 1988), With These Hands (Pilgrim Press 1986) y In the Fields (Harvest Press 1982), examinan las vidas de los trabajadores agrícolas. Midnight La Frontera, es un libro publicado por TBW Books que vuelve a visitar sus fotografías tomadas entre 1983 y 1987 durante paseos nocturnos con los agentes de la Patrulla Fronteriza de los Estados Unidos que custodiaban la frontera entre California y México. Mientras los agentes buscaban migrantes a lo largo de la frontera, Light capturó los momentos en que fueron vistos, capturados y expuestos. Ken Light también es autor de Witness in our Time: Working Lives of Documentary Photographers, una colección de recuerdos y entrevistas con 29 de los fotógrafos, editores y comisarios de este género más conocidos del mundo.

Su trabajo ha sido exhibido en museos como el Centro Internacional de Fotografía, el Museo de Arte Moderno de San José, el Museo de Arte Moderno de San Francisco, el Museo de Arte Smith College y Visa Pour l’Image. Algunas de sus series han integrado numerosas colecciones, como el San Francisco MOMA, el Museo de Bellas Artes de Houston, el Centro Internacional de Fotografía y el Museo Americano de Arte en el Smithsonian.

TBW Books

https://tbwbooks.com/

TBW Books es una editorial independiente de libros de fotografía fundada en 2006 por Paul Schiek. Su primer lanzamiento oficial como editor fue en 2006 e incluyó un libro del propio trabajo de Schiek junto con otros tres libros de Jim Goldberg, Ari Marcopoulos y Mike Brodie. En 2014, TBW creció para incluir al director de tiempo completo Lester Rosso, y el sello comenzó a publicar monografías. Trabajan tanto con fotógrafos consolidados como emergentes, y el proceso entre artista y editor está estrechamente relacionado. Quizás un término usado en exceso en la industria de los fotolibros, el “espíritu punk” está vivo y coleando en los lanzamientos de TBW Books.

Hoy, la editorial ha lanzado seis series de estos sets anuales, y ha incluido artistas como Gregory Halpern, Susan Meiselas, Mike Mandel, Wolfgang Tillmans, Katy Grannan, Viviane Sassen, Mark Steinmetz y Lee Friedlander. Cada edición se compila con su propio conjunto de parámetros y todos están exquisitamente elaborados.

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