Iván Nespereira, Nueva Galicia, 2018

La obra de Iván Nespereira llegó a PUNTO DE FUGA a través de la publicación de un foto-libro muy delicado titulado Nueva Galicia, compuesto por un mapa y tres cuadernos. Con esa publicación, concluía una serie fotográfica en donde se registran dos movimientos: el del árbol del caucho (hevea brasiliensis), que comienza cuando 70000 semillas fueron transportadas desde Brasil a Inglaterra por el explorador británico Henry Alexander Wickham a bordo del barco Amazon Ship en 1876, lo que permitió́ que la especie se expandiese por todo el mundo; y el de un grupo de europeos que migran al Amazonas, atraídos por el auge económico que generó la extracción del caucho entre 1850 y 1920, y que echan raíces en diferentes poblaciones a orillas del Río Amazonas.

La investigación hecha por Nespereira explora el pasado y los conflictos que surgieron a partir de estos dos movimientos, registrando juegos de poder, conspiración y traiciones en un paisaje concreto, todo ello a través de un ensayo fotográfico que se asemeja en mucho a la labor del cartógrafo, registrar los rastros de esta tensión sobre el paisaje. Los paisajes que componen el territorio de Nueva Galicia, aparecen descritos en estas palabras: “materia prima y vegetación; azulejos y restos de poblaciones que ahora son selva; canoas, barcos de vapor y buques mercantes; la selva y su representación en un jardín botánico; el río Amazonas y el Océano Atlántico”.

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Entrevista

P.D.F.: Iván, son muchos los relatos que en Latinoamérica hablan de la explotación del caucho en la selva amazónica. La obra narrativa que más recordamos es sin duda La Vorágine de José Eustasio Rivera que relata la tragedia de ese fenómeno en las selvas del Putumayo en Colombia iniciado el siglo XX.  ¿De dónde surgió tu interés por ese tema? ¿Y en qué momento consideraste que esto podría ser objeto de un trabajo documental extenso?

I.N.: En los primeros pasos del proyecto, el caucho no era uno de los temas que abordaba Nueva Galicia. Yo empecé a trabajar siguiendo los rastros de familias migrantes con origen en Europa. Muchos de ellos habían llegado desde Galicia (la región del noroeste de la Península Ibérica en la que vivo), a Iquitos y otras partes de la selva peruana en los primeros años del Siglo XX. Cuando me pregunté porque se habían instalado allí, en un territorio tan remoto, me enteré que la extracción del caucho y toda la economía que se generó a su alrededor habían sido los motivos principales. Ahí había una historia singular que me pareció muy interesante. Conocía algunas historias relacionadas sobre todo con la extracción misma de la materia prima, relatos de explotación por parte de los caucheros, pero desconocía una historia que me fascinó: la de las semillas que viajaron de América a Europa y posteriormente a Asia de la mano de un británico, y que cambian de forma drástica la economía y la política de una región. Un gesto que en un principio podría pasar desapercibido o parecer mínimo, se convierte en algo de suma importancia para la historia del Amazonas y los países por los que transita.

P.D.F.: ¿Cuando hablas de trabajo documental, te refieres realmente al lenguaje? Lo pregunto porque Nueva Galicia es más que un libro, es un proyecto documental formalizado también a través de una pieza fílmica. ¿Qué significado tiene para ti documentar esa región?

I.N.: Entiendo lo documental, más que como un lenguaje o una práctica, como un dispositivo que se forma a partir de diferentes prácticas (fotografía, vídeo, recolección de documentos y objetos). Abarcar temas complejos sólo con fotografía me parece muy complicado. De ahí que en Nueva Galicia haya diferentes formalizaciones que conviven: la publicación, la película, la exposición. Para dar por finalizado el proyecto estoy trabajando en un repositorio en el que se podrá acceder a todos los registros que he realizado en los nueve años de trabajo. Ahí estarán accesibles para quien quiera acceder a gran parte de las fotografías que he tomado, los vídeos que he grabado y los documentos que he recopilado.

En cuanto a documentar la región amazónica, mi intención no es la región misma sino lo que sucedió en ella: las migraciones, la explotación del caucho y sus consecuencias. Me interesaba saber cómo llegaron los migrantes y se enraizaron, cómo viajaron las semillas de América a Asia, la estructura colonial que hay detrás de estos movimientos y cómo influyeron en el territorio amazónico.

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P.D.F.: Quizás, más que la novela has querido hacer las veces del geógrafo. Cuando hablas del territorio te refieres a él como lo haría un expedicionario: “Nueva Galicia es un punto en un mapa. Es el rastro de un pequeño núcleo poblado situado en la ribera del río Abujao, un afluente del río Ucayali, que se transforma en el Amazonas cuando confluye con el río Marañón. Pertenece la provincia Coronel Portillo, en el departamento de Ucayali (Perú). Las coordenadas GPS son Latitud S 8o 24’ 55.246” y Longitud O 73o 56’ 23.938”.” ¿Con esta descripción instauras una narrativa de lo que es Nueva Galicia? ¿En qué momento llegó la necesidad de describir la Nueva Galicia? ¿Qué impresión tuviste al asociar las fotografías y el registro de la realidad del paisaje con esta primera descripción?

I.N.: Claramente mi postura en el proyecto está mucho más próxima a la de un geógrafo que a la de un novelista. No sólo en como afronto la práctica fotográfica, también en la estructura del libro y como se ordenan las fotografías. Me he apoyado en formas que utilizan cartógrafos, arqueólogos y antropólogos y no en recursos literarios. No fotografío el paisaje por retratar un espacio concreto, lo fotografío porque ese espacio concreto es una de las piezas que forman parte del proyecto.

Nueva Galicia como tal sólo existe en un mapa fluvial del ejercito, en la actualidad es un trozo de selva más, plagado de vegetación. Por mis investigaciones, sé que en algún momento en ese punto hubo un asentamiento humano en el que seguramente había viviendas y una pequeña estructura vecinal, pero hace tiempo que no está habitado y por ello la vegetación ha recuperado el espacio que en algún momento ha estado ocupado por humanos. Me interesa mucho ver cómo la vegetación recupera su espacio. La selva es muy rotunda, no queda ni un resto de la ocupación humana en ese lugar.

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P.D.F.: Cuando un fotógrafo se dedica a documentar el territorio surgen formas de abordarlo. Como lo comentas en una de tus entrevistas viajaste al Amazonas a buscar rastros de migrantes que hubieran podido llegar a la selva. Querías realizar un viaje lo más similar posible al que realizaron los europeos que llegaron a Iquitos a finales entre el siglo XIX y el XX y por ello viajaste desde el Iquitos a Galicia en barco. ¿Porqué, un siglo después de esos primeros escritos sobre la extracción del caucho el Amazonas empieza a convertirse en el espacio del fotógrafo? ¿Qué es lo que estos migrantes dejaron como rastro de susmovimientos que la fotografía podría documentar?

I.N.: La idea de reproducir el viaje surge por la necesidad de conocer la experiencia de pasar de un entorno europeo a uno amazónico, que son completamente antagónicos. Cada uno con su vegetación, y sobre todo con su clima. Galicia una gran parte del año es fría y lluviosa, el Amazonas caluroso y húmedo. La primera vez que yo viajé a la selva me sorprendió su inmensidad vegetal y la agresividad de su clima. Cuando empecé a seguir los rastros de los migrantes, tenía curiosidad por conocer ese cambio que ellos habían vivido en primera persona. Pasar de vivir en Galicia a vivir en el Amazonas me parecía un cambio drástico y que de alguna forma debía registrar, y la forma más fiel que encontré fue realizar ese trayecto en diferentes embarcaciones, tratando de reproducir ese viaje de hace más de 100 años.

P.D.F.: Muchas veces se ha hablado de la fotografía como la técnica del registro del tiempo detenido, pero no es común asociarla con una cierta técnica del reconocimiento. En el lenguaje documental existen fotografías, especialmente retratos, que al exponer los rastros de un evento desafortunado le dan a la imagen el estatus de documento. Para muchos filósofos como Benjamin, Brecth y Didi Huberman exponer la guerra nos ha llevado a activar nuestra conciencia de la realidad del tiempo histórico, como si la imagen nos incitara a entender que hacemos parte de la historia. En el ABC de la guerra Bertold Brecht reúne una serie de imágenes de guerra que él mismo asocia con una serie de epigramas que acompañaban cada imagen como un ejercicio didáctico de mostrar las posiciones o las opiniones asociadas a la guerra y a su representación. ¿Con tus fotografías, es esa también tu intención, incitarnos a reconocer la historia de un territorio a través de la fotografía? ¿Qué es lo que evocan más claramente los retratos y los paisajes en ese proyecto documental?

I.N.: Las fotografías, tal como se encuentran en la publicación tienen diferentes lecturas. Se puede observar la secuencia fotográfica de forma individual y hacer una interpretación concreta del espacio donde se desarrollan los hechos e incitar a indagar al espectador en la historia. Pero también se puede hacer una lectura global fotografías-texto fotografías-objetos y tener un significado más exacto de la historia que sucedió en el territorio en un momento concreto. Es muy interesante el significado que adquieren las fotografías cuando se las relaciona con textos/pies de fotos/objetos. Me interesa la dimensión que cogen las imágenes al acompañarlo de información extra a través de textos, pies de fotos, reproducciones de documentos y objetos.

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P.D.F.: El Amazonas como muchos de los territorios selváticos de américa han sido intervenidos por el hombre durante siglos. Sin embargo, son pocos los relatos que llegan en la actualidad de este territorio. ¿Con qué tipo de paisaje te encontraste? ¿Cómo definirías a Nueva Galicia, más allá de ser un punto en el mapa, de qué tipo de lugar se trata?

I.N.: Como te comentaba antes, Nueva Galiciaes simplemente un trozo de selva a orillas de un pequeño río, el Abujao, plagado de vegetación. Plantas, arbustos, enredaderas, lianas, árboles todo amontonado, intentando crecer, ocupando su lugar en el desorden de la selva.

P.D.F.: Ese viaje que tú hiciste a la Amazonía se inició por la búsqueda de los paisajes de Fitzcarraldo, ese territorio donde Herzog filmó su película. Pronto lo que era una búsqueda de un territorio imaginado se convirtió en un proyecto documental sobre las raíces del territorio de explotación del caucho. Sin embargo, a pesar de haber descubierto una dura realidad en esos territorios, las imágenes que integraron el libro tienen una fuerte carga poética. Cuando uno ve las fotografías de tu libro parece que en tu búsqueda siempre hubo un cierto ideal de belleza, algo sensible y delicado en la forma como retrataste el paisaje. ¿Cómo llegaste a lidiar con esas dos caras de un mismo proyecto?

I.N.: Ese primer viaje que mencionas, en el que yo acudí a Iquitos atraído por el territorio donde Herzog había filmado sus dos películas amazónicas, Aguirre y Fitzcarraldo, yo no tenía intención de fotografiar, simplemente tenía curiosidad por conocer. En ese viaje me encontré a los primeros “gallegos”. Entonces, el viaje dio un giro de 180 grados y ahí se puede fechar el inicio del proyecto. Hasta ese momento yo trabajaba únicamente en mi entorno, en Galicia, y de pronto me encuentro desarrollando un proyecto a más 10000 Km, en un entorno totalmente desconocido, pero un tema muy arraigado a Galicia como es la emigración. Cuando empecé a estructurar el trabajo de campo, decidí viajar en varias ocasiones a los mismos lugares. De esta forma, uno va conociendo más el territorio y va destilando la mirada, dejando fuera aquello que llama la atención en un primer encuentro para centrarse en lo que realmente ayuda a avanzar el proyecto, que tenga una coherencia con lo que uno quiere mostrar.

P.D.F.: La fotografía refleja en muchos casos la posición de quien mira. Me pregunto si para ti hubo algún conflicto con la idea de tener una mirada europea hacia américa, especialmente con relación a estos temas de la extracción de caucho. ¿Qué tanto hay de imaginario en tu relación con la selva?

I.N.: Fotografiar fuera de mi entorno, de donde vivo, generó desde el primer momento un conflicto. Era la primera vez que lo hacía, y tuve que marcarme unas reglas para no caer en los tópicos que cualquier no amazónico maneja en su imaginario antes de conocer la selva. Yo acompañé todo el tiempo el trabajo de campo con la investigación, y fue esta la que me ayudó y marcó qué necesitaba fotografiar, qué imágenes utilizar, qué podía estar dentro del proyecto y qué no.

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P.D.F.: ¿Cómo se dio el proceso de secuenciación y de edición con el libro? ¿Qué tipo de obra publicaste finalmente, algo narrativo, cartográfico? ¿Tu libro es documental, alegórico, poético, qué tipo de construcción fuiste gestando a la hora de editar?

I.N.: La secuencia final que compone el libro no se conformó hasta que di el trabajo de campo por finalizado después de un viaje a Londres para fotografiar Kew Gardens, donde hay una representación de la selva dentro de un invernadero. Las fotografías que tomé en Kew ayudaron a que se ordenasen todas las otras y a descartar, lo que quizás es una de las partes más complejas de todo proyecto. También me apoyé en esquemas y en la investigación que fui desarrollando de forma paralela al trabajo de campo. Finalmente, fotografías, mapas y documentos conforman el libro. Respondiendo a la segunda parte de la pregunta, el resultado final creo que es más cartográfico que narrativo y si tengo que colocarle una etiqueta, la que más se ajusta  de las que propones es documental.

P.D.F.: Antes de terminar ¿podrías compartir alguna anécdota de tu experiencia de viaje al Amazonas, algo relacionado con tu encuentro con esos paisajes de selva densa o con quienes lo habitan?

I.N.: Hay miles de anécdotas en los viajes. Fueron muchos meses que en lanchas, barcos y canoas. Me quedo con el placer de conocer a mucha gente que me ha ayudado desinteresadamente y que ahora son amigos. Sin ellos hubiese sido imposible completar las metas que me he ido poniendo en el desarrollo del proyecto.

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Web
http://ivannespereira.com/nueva-galicia

Biografía

Iván Nespereira es un fotógrafo español nacido en Ourense en 1978. Trabaja como fotógrafo y realizador freelance en el ámbito de la publicidad desde 2002. Desde entonces se ha dedicado a desarrollar proyectos documentales, que parten de la investigación y donde la fotografía y el vídeo son las principales herramientas que utiliza. Su obra fue proyectada en festivales de cine como Curtocircuito, OUFF o Play Doc. Muchas de sus obras han sido expuestas en Archivo Municipal de Lisboa, Fiebre photobook, Dispara y Fotomuseo Cuatro Caminos. Ha colaborado con cineastas cómo Pela del Álamo (N-VI), Vicente Vázquez|Usue Arrieta (Canedo, ANAZAOP) y Óliver Laxe (París#3).

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