Yurian Quintanas, Dream Moons, VOID, 2020

“Mi casa parecía un laberinto, un refugio tenebroso donde nadie podía entrar y parecía imposible salir. Caminé por sus pasillos, subí y bajé las escaleras, pero no pude llegar a la salida. La oscuridad estaba en todas partes”.

Yurian Quintanas

Dream Moons, es una serie de fotografías hecha hace más de cinco años, en la que se mezclan fotografías y textos para adentrarnos en el mundo interior onírico e inestable del fotógrafo. En las propias palabras de Yurian Quintanas el proyecto se hizo siguiendo “una única norma, todas las fotografías debían estar hechas dentro de los límites de mi casa” en una especie de confinamiento voluntario. Los espacios, los objetos domésticos y las personas que habitaban la casa adquirieron un aspecto misterioso y oscuro. A medida que el fotógrafo iba acumulando imágenes, sentía la necesidad de transformar toda esa realidad tan palpable y evidente, para adaptarla a su discurso, hablar de lo intangible. La serie fue publicada por la editorial VOID en el 2020 con un resultado sorprendente. A pesar de tener una lógica de secuencia muy sutil y una narrativa que nos adentra en la mente del que percibe la extrañeza de la casa que lo rodea, cada imagen irradia su propia energía y contiene un sentido que por más que lo observemos nos es difícil elucidar únicamente con la razón. PUNTO DE FUGA quiso entrevistar al fotógrafo y a los editores del proyecto para conocer a fondo esta obra que cobra otro sentido con el encierro que surgió con la pandemia del COVID 19.

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Yurian Quintanas, Dream Moons, 2020

Entrevista

P.D.F.: Yurian, el libro que hiciste con VOID está marcado por la latencia de algo inquietante, de una visión psicológica, a veces sombría del espacio interior que nos habla de tu búsqueda del lenguaje dentro de un espacio reducido, un lugar íntimo para ti como es la casa donde vives pero que a medida que lo vas fotografiando se va llenando de misterio y de extrañeza.  ¿Cómo empezó todo? ¿Y qué explica tu interés por registrar lo intangible?

Y.Q.: Decía Gaston Bachelard en La poética del Espacio que la casa es nuestro rincón del mundo. Es nuestro primer universo. La casa es más que un lugar físico, un lugar poético. No tiene sentido describir una casa de forma objetiva, hay que inducir al lector a un estado de lectura suspensa para transmitir los valores de intimidad del hogar. Las verdaderas casas del recuerdo, las casas donde vuelven a conducirnos nuestros sueños, se resisten a toda descripción.

Dream Moons empezó inicialmente como un reto. Ya había hecho algunos proyectos en países lejanos y retratando personas desconocidas y tenía la necesidad de hacer un trabajo fotográfico sin depender de todo esto. Y se me ocurrió fotografiar mi hogar. Pero a medida que acumulaba imágenes de muebles y rincones notaba que eran imágenes en cierta manera vacías. Una noche escribí un texto sobre un sueño en donde la luna entra en la casa para transformarlo todo y llevar al soñador a otro mundo. Ese fue el punto de inflexión. A partir de ahí utilicé mi casa para explicar un sueño a través de la fotografía.

Nunca me ha interesado demasiado la realidad. Las personas vivimos siempre entre dos mundos, uno que está formado por lo lógico y lo material, y otro mundo que se construye a partir de los pensamientos. Desde muy pequeño aprendí que el mundo es en cierta medida absurdo y poco fiable. Mi padre murió cuando yo tenía 10 años, él sólo tenía 37, algo difícil de explicar racionalmente, y ahí supongo que se empezó a despertar mi interés por lo intangible.

P.D.F.: El surrealismo de los años 20 y 30 en el siglo XX, buscaba liberar el proceso creativo apelando a diversas técnicas artísticas, entre ellas el collage, el ensamble azaroso de palabras o el juego con las imágenes para crear efectos visuales que fueran capaces de sacarnos de la realidad y adentrarnos en un mundo de ensueño. La fotografía no fue la excepción. En Floating Head Mary Taylor (Cabeza flotante de Mary Taylor) de Miller, la fotografía de 1933 que recuerda mucho a la cabeza de Juan Bautista hay un efecto de magia generado por el negro del fondo que consigue  suspender la cabeza de una mujer viva y absorta en su pensamiento. Noire et blanche (Blanca y negra) de Man Ray de 1926 que Pierre Migennes definía como “el mismo sueño” de una mujer y una máscara con los ojos cerrados también hace referencia a ese otro mundo que nos conecta con el subconsciente, con lo más profundo de la mente, ahí donde la razón no dicta el lenguaje.

Dream Moons es una serie que apela a ese mundo extraño que vemos en los sueños pero de una forma más real. Hay algo de ese misterio del cotidiano, de esa extrañeza propia a la realidad que aparece por la misma presencia de los objetos, de los cuerpos registrados de cerca, solo por fragmentos, con un flash muy potente. ¿Cómo definirías ese ambiente que hay en tus imágenes?

Y.Q.: Para mi la fotografía es un medio ideal para distorsionar la realidad ya que se da por hecho que al ser fotografía nos tiene que mostrar cosas reales. Pero es sabido que cualquier fotografía por muy documental o periodística que pretenda ser, oculta algo de subjetivo. En Dream Moons me quise liberar de cualquier norma y llevar la técnica fotográfica hasta donde fuera necesario para poder contar mi historia. El resultado final creo que se podría definir como el documento de un acontecimiento del que las únicas pruebas que hay de que haya sucedido, son las fotografías.

P.D.F.: ¿Qué es eso de la fotografía “Patafísica”? ¿Es un concepto que te inventaste?

Y.Q.: El termino lo utilizó el director del festival La Nuu, Carles Mercader, para describir mi proyecto y me pareció muy interesante porque me siento bastante identificado. La Patafísica es un movimiento cultural fundado por Alfred Jarry en los años 50 que se define como la “ciencia de las soluciones imaginarias”. Buscar los polos opuestos de la cosas, las anomalías, las excepciones, lo absurdo.

P.D.F.: En la reseña del libro los editores explican tu obra en estos términos: “Yurian Quintanas Nobel describe su casa como un espacio psicológico donde todo es posible. Pero al mismo tiempo aborda el concepto de estar en una relación, un lugar imaginario donde las paredes no pueden realmente protegernos, y cada rincón nos lleva a una nueva experiencia que debemos enfrentar sin saber ya cómo. En este viaje, todo es extraño e inestable. Lo que creemos saber se fragmenta, dejándonos habitando una realidad diferente sin siquiera ser conscientes de ello”. ¿Cómo construiste ese espacio imaginario? ¿Por qué pensaste mostrar una fragmentación de la realidad, es algo que sentiste en esos tiempos de encierro?

Y.Q.: La idea de Dream Moons es utilizar elementos cotidianos de un hogar para mostrar una realidad distinta. Eso combinado con la versatilidad del medio fotográfico me ayudó a transformar lo normal en paranormal y así transmitir una atmósfera de inestabilidad muy común en los sueños. Lo de fragmentar el espacio y los cuerpos es un recurso estético que ayuda a hacer de mi casa un lugar universal. Mostrando sólo partes de mi casa hago que mi casa pueda ser la casa de cualquiera.

P.D.F.: En algunas de las imágenes vemos la contorción de los objetos, las manchas oscuras sobre los espejos y unos juegos de luz muy interesantes. ¿Era tu propósito crear ese ambiente de luz de luna llena dentro y fuera de la casa? ¿Por qué nos es tan difícil datar esas imágenes, anclarlas en un tiempo presente preciso?

Y.Q.: El juego entre claro y oscuro es también parte del relato. Creo que en Dream Moons nunca se sabe si se trata de un sueño o si realmente es una pesadilla. En esta misma dirección utilicé elementos que fueran neutros en cuanto a la temporalidad porque en los sueños nunca sabemos muy bien en que fecha estamos o que día es. Para mi la gracia de hacer un libro es que cada uno se haga sus propias preguntas y proporcionar las pistas justas para que cada uno haga su interpretación de lo que ve.   

P.D.F.:  En la película de Man Ray de 1929, Les Mystères du Château du Dé (Los misterios del castillo de dados), la poesia se mezcla con la herencia del cine mudo para crear un ambiente totalmente sorprendente.

La primera imagen que vemos es la de una mano que parece la de un maniquí, sosteniendo un par de dados. Me parece que en tu trabajo hay una diferencia con el surrealismo y es que muchas veces estamos frente a registros que no tienen una simbología precisa. Está por ejemplo ese punto de luz en el fondo de una imagen en donde sólo vemos unas escaleras y los bordes de unas paredes que parecen conducir hacia afuera. ¿Por qué crees que la fotografía está más asociada al misterio que a la simbología? ¿Crees que entre más observamos el presente y la realidad misma, más se nos escapa el sentido de lo que vemos?

Y.Q.: En mis imágenes intento permanecer en ese limbo que hay entre lo real y lo irreal. Una imagen de un teléfono nos puede hablar de comunicación, pero si el teléfono está huyendo, eso nos da una tercera lectura que nos descoloca un poco. Lo mismo sucede con la fotografía de las escaleras pero de una manera no tan explícita. En principio esas escaleras que conducen hacia abajo, quizás hacia un sótano, simbolizan lo desconocido, lo oscuro, lo irracional. Si en esa oscuridad aparece un punto de luz otra vez nace una tercera lectura de lo que vemos y lo que representa.

La fotografía es misteriosa de por si porque nos descubre solo una parte de la información. No sabemos el contexto que rodea la imagen, no hay olor, no hay temperatura, no hay sonido, no hay tiempo. Todo esto lo tiene que añadir el lector a partir de las pistas que el fotógrafo le da pero nunca sabrá cómo fue ese momento en realidad.

P.D.F.: Dream Moons juega mucho con las sombras para generar ese efecto de ligereza en los objetos. Los muebles, las materas e inclusiva la casa parecen no reposar sobre nada sólido. En algunos casos tenemos la impresión de que estás registrando el momento en el que el objeto va a colapsar, se anuncia la caída inminente, se siente el vértigo prolongado de esa caída y sin embargo los sentidos nos dicen que ese objeto se puede mantener sin gravedad, en un equilibrio inestable, para siempre. ¿Eras consciente de la sensación de vértigo provocada por ese efecto en tus imágenes? ¿Es para ti una forma de animar esos objetos, de darles algún alma, algún sentido más profundo al que tienen que es el de cumplir una simple función dentro de la casa?

Y.Q.: Es una forma de hablar de la casa no como un objeto geométrico y racional si no como un lugar líquido, una casa viva donde todo es posible. Creo que la casa se puede vivir de muchas formas. Es donde nos protegemos del clima exterior, donde comemos y descansamos. Pero también es el mejor lugar donde hacer volar nuestra imaginación. La casa no es solo un edificio, es una caja de recuerdos y sensaciones.

P.D.F.: Quería citar las primeras palabras de Breton en su Manifiesto del surrealismo para hablar del tema del azar en tu trabajo, especialmente en tu forma de crear las imágenes.

Tant va la croyance à la vie, à ce que la vie a de plus précaire, la vie réelle s’entend, qu’à la fin cette croyance se perd. L’homme, ce rêveur définitif, de jour en jour plus mécontent de son sort, fait avec peine le tour des objets dont il a été amené à faire usage, et que lui a livrés sa nonchalance, ou son effort, son effort presque toujours, car il a consenti à travailler, tout au moins il n’a pas répugné à jouer sa chance (ce qu’il appelle sa chance!).

André Breton, Manifeste du surréalisme, 1924

Tanto se cree en la vida, en lo más precario de la vida, en lo que se entiende como la vida real, que al final esta creencia se pierde. El ser humano, ese soñador definitivo, día a día más insatisfecho con su destino, apenas camina alrededor de los objetos que le han llevado a utilizar y que casi siempre le entrega su despreocupación, o su esfuerzo, esfuerzo casi siempre, porque aceptó trabajar, pero a pesar de todo no rehusó jugarse la suerte (¡lo que él llama su suerte!).

André Breton, Manifeste du surréalisme, 1924

¿Crees que, a pesar del encierro, la fotografía de Dream Moons pudo permitirte explorar un mundo que te era ajeno? ¿Jugaste con el azar para producir imágenes o de qué forma lograste por ejemplo el retrato de los cubos de madera suspendidos a unos hilos y la imagen del comedor invadido por una enorme mancha negra? ¿Cómo fue esa labor de composición?

Y.Q.: Uno de los objetivos de este trabajo era experimentar el hogar y sus objetos de una forma distinta y sin duda durante el proceso adquirí una nueva visión de lo que es la casa. La mayoría de las imágenes están creadas a partir de ideas que llegan de repente a mi cabeza, muchas veces hago un esbozo de la imagen en mi libreta para no olvidarlo y luego trabajo para poder plasmarlo en una fotografía.

P.D.F.: Hablemos un poco de la edición. En la tapa del libro hay una imagen hecha de recortes de ilustraciones que parecen una pieza de relojería y en la parte de abajo están dispuestas unas lunas en todas sus fases: creciente, llena y menguante. A pesar de que no podemos situar las imágenes en el tiempo, la noción de tiempo está presente en la presencia de ese astro lunar. Tengo la impresión de que los personajes y los objetos están como inmersos en ese ambiente nocturno del que no pueden escapar. ¿Cómo llegaste con los editores a tomar esta decisión gráfica y temporal? ¿Dentro del libro hay acaso un juego de referencias entre la paginación y el ciclo lunar?

Y.Q.: Al igual que en las fases lunares, en el transcurso de Dream Moons hay momentos más oscuros y momentos más luminosos. Utilizar las fases lunares como vínculo entre los textos y las imágenes era una manera de dar continuidad a la narración pero sin ser demasiado concretos.

P.D.F.: Los textos tienen mucho que ver con el ambiente de las imágenes. ¿Podrías contarnos algo más de la forma como asociaste, la gravitación, la suspensión en el tiempo y el espacio, la noción de distancia propias al ciclo lunar con el miedo, la extrañeza y la sensación de soledad que sentiste en esa casa?  

Y.Q.: En mi casa no siento ni miedo, ni soledad, ni extrañeza. En Dream Moons utilicé la casa como una representación de lo que tenemos oculto en nuestra cabeza. La gravitación es algo que no podemos cuestionar y a lo que estamos atados indiscutiblemente, pero si por alguna razón esto fallase, nos sentiríamos perdidos. La idea del texto es hablar de lo que sucede cuando en nuestras vidas de repente por alguna razón externa las cosas cambian y todo lo que nos parecía tener bajo control se desmorona y nos vemos inmersos en una especie de laberinto oscuro y sin sentido.

VOID: Durante el proceso creativo, Yurian siempre afirmó que Dream Moons es más una representación psicológica de lo que hay dentro de nosotros que de la casa en sí. Es por eso que la portada tiene una representación de una cabeza humana en lugar de la propia luna. En realidad, la luna está representada como un elemento secundario dentro de la mente del personaje.

P.D.F.: La luna se mueve alrededor de la tierra generando las mareas y la erosión de la tierra. El viento provocado por el movimiento de la tierra alrededor de su propio eje también esculpe la roca. Supongo que algo de esa fuerza invisible de la luna es lo que se puede percibir en tus imágenes. ¿Ese fue un efecto que consiguieron al secuenciar el libro o al hacer las imagen previamente? 

Y.Q.: Yo creo que esa sensación se transmite de una forma muy potente en cada imagen pero en el libro se potencia gracias por ejemplo la puesta en página de las imágenes donde las imágenes mas pequeñas se van desplazando de un lado a otro.

VOID: El libro fue concebido de manera que el lector no pudiera siempre orientarse con facilidad Tomamos muchas decisiones en cuando al formato que influyeron en ello. Desde la forma no lineal en que se ubica el texto, como la secuencia de imágenes en sí, la intención era hacer que el lector se sintiera perdido en las páginas de la misma forma que el artista estuvo merodeando su casa, viajando por su  mente para producir las imágenes del libro. Desde el principio, nuestra idea fue hacer un libro muy del estilo de las películas de David Lynch.

P.D.F.: Hay una circularidad en el comportamiento de la luna. Me pregunto si el libro hace un llamado a eso también, a la circularidad de la luna, a su forma, a sus ciclos temporales y a la secuencia del libro. ¿Qué piensan de esto? ¿Se puede leer el libro bajo este principio?

Y.Q.: En mis trabajos siempre intento que la narración sea circular y que no tenga un final cerrado. En mi otro libro Indago donde hablaba de la relación entre hombre y naturaleza, de como las cosas más lejanas se parecen a las más próximas y de como en la vida todo es circular. También hay una organización similar de las fotografías. Podrías empezar por el final y no pasaría nada.

VOID: Estamos particularmente interesados ​​en historias que están abiertas a la interpretación. No buscamos responder a demasiadas preguntas, ni hacer un guiño particular al lector al final del libro. Esta fue una de las cosas que apreciamos en el trabajo de Yurian. La conexión que hiciste sobre la circularidad de la luna y la historia del libro en sí es muy interesante. No es importante si se trata de una suposición “correcta”. Podría ser lo que el artista tenía en mente pero puede que no sea así. Lo importante es el hecho de que el libro despertó en ti diferentes pensamientos para crear tus propias impresiones.

P.D.F.: ¿Qué fotógrafos en blanco y negro y qué libros han inspirado el proceso de este trabajo?

Y.Q.: Fotógrafos como John Divola por su interpretación de los espacios, Asger Carlsen por su libertad a la hora de crear imágenes o Geert Goiris con su libro Prophet son algunos de los autores que me inspiraron.

VOID: Respecto al diseño del libro, la respuesta más honesta sería: intencionalmente, ningún libro me vino a la mente como inspiración. Ecuchamos mucho a Yurian y ajustamos el proyecto gráfico a los intercambios de ideas que tuvimos con él.

P.D.F.: Bueno, para cerrar esta conversación comparto con ustedes azarosos hallazgos como el que deja la música. Dream Moons es el nombre de una canción de jazz que Miles Davis hizo famosa en 1957 al incluirla en su disco Birth of the Cool. En realidad la primera versión es vocal y no instrumental. La cantó en 1942 Martha Tilton. La letra y la composición fueron hechas porpor MacGregor y Johnny Mercer. Comparto esta canción a modo de homenaje a Davis y como agradecimiento hacia ustedes por la entrevista.

Web

http://yurianquintanas.com/moons-moons/

Editor

VOID

https://void.photo/store/dreammoons

Biografía

Es un fotógrafo nacido en Ámsterdam en 1983. Creció en Cataluña, región donde vive y trabaja actualmente. Sus proyectos fotográficos son obras personales enfocadas a fotografiar a las personas, el entorno natural y en su propio entorno. Utiliza la fotografía para acercarse a lo intangible, al lado oculto de las cosas y explorar el lenguaje psicológico de las imágenes.

Yurian Quintanas resalta que no tomas fotografías para informar, aunque todo lo que aparece en sus imágenes es real, son cosas y personas que están ahí, pero vistas desde su propia realidad. Al fotografiar Quintanas sobrepasa los límites de la realidad y la ficción para crear imágenes atractivas.

No estoy seguro de que lo que estoy diciendo ahora sea válido en un futuro cercano, pero si después de un tiempo tomo fotografías de hermosas flores y cosas optimistas, significará que habré evolucionado y definitivamente vivido más.

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