Conversaciones: Tierra verde, piel de serpiente emplumada, IKA ARTLAB, 2021

IKA, un diálogo entre ciencia y arte

¿Qué es IKA?

IKA es un grupo de investigación sobre los procesos artísticos que ponen en diálogo la ciencia con el arte a través de una serie de exposiciones, de talleres, de seminarios y de intervenciones in situ. El nombre IKA, viene de las palabras iku, o bintukua que, en la lengua chibcha de los arhuacos de la Sierra Nevada hace referencia al ser humano. Es con esta palabra que los indígenas se identifican como pueblos ancestrales. La hemos tomado como una forma de hacer homenaje a quienes han desarrollado una relación más consciente con la tierra y con el medio ambiente en general.

Para inaugurar IKA, hemos desarrollado un programa anual de diálogos virtuales entre ciencia y arte bajo el título de Tierra verde. Los dos primeros capítulos de ese programa nos llevaron a concebir una exposición. Los antropólogos, biólogos, artistas experimentales, chefs y miembros de la sociedad civil que se han unido al proyecto para evocar la importancia de la hoja de coca y el del chamanismo como parte del pensamiento ancestral de los pueblos de América.

Tierra verde, piel de serpiente emplumada

Esos dos primeros encuentros que llamamos Hayo, hoja de coca y Chamanismo: cultura ancestral, estuvieron enfocados hacia la reflexión profunda sobre el concepto de la tierra, su uso y la forma como el arte y la ciencia han podido trabajar a partir de ella. Durante estos meses se  ha generado un verdadero intercambio desde la ciencia y desde el arte que ha tenido que lidiar con algunas fricciones y diferencias que se generaron con quienes son hoy los custodios de esas plantas y de esos ritos tradicionales.

PARTE #1: Hayo, hoja de coca
Sábado 20 de febrero del 2021 

“Anaconda Yurupari se sentó y mambeó todo el Cuenco de Coca, aspiró todo el Cuenco de Tabaco y se bebió todo el Yagé. Se desmayó, vomitó el Yurupari Hueso del Sol y su alma regresó a la Maloca de Origen. En ese instante germinó la Palma de Yurupari o Palma de Pachu- va. Creció y creció hasta doblarse en la cúpula celeste.

Fue un momento espantoso, hoy nadie lo podría aguantar. Así emergieron todos los elementos sagrados que recibirían las futuras generaciones: el Bejuco de Carayurú, para la prevención y el poder de la vida del hombre; el Bejuco de Yagé o Bejuco del alma y del conocimiento, para la vida del hombre; el Cuenco Sagrado, la Vida del Alma del ~Kubu; la Banca, el lugar especial donde el ~Kubu se concentra; la Mata de Tabaco, el alma de Tabaco para el ~Kubu; y la Mata de Coca, el alma del conocimiento del ~Kubu.”


Hee Gu Ignacio Valencia habla con su hijo de la importancia cultural de la hoja de Coca, El territorio de los jaguares de yurupariACAIPI & Fundación Gaia Amazonas, 2015

11 am

–    Carlos Villalón, Coca, la guerra perdida, Ocho Libros Editorial, 2019 
(Fotógrafo)

–    Tomás Méndez & Ana Karina Delgado, Crónicas Desarmadas, Elegante, 2020 
(Reporteros)

–    Andrés Hoyos, Drogas: Edición especial, El Malpensante, 2021
(Director y fundador de El Malpensante)

Ancianos de la etnia Murui Muinai de la Amazonía, cuentan la historia de los días en que sus dioses se enojaron por el comportamiento de su gente. “De ahora en adelante, como castigo, le quitaré la coca a su pueblo y la pondré en manos del hombre blanco. La planta traerá dolor, miseria y ríos de sangre donde sea que esté, dijeron los dioses.”


Carlos Villalón, Coca, la guerra perdida, VICE, 2015

Sobre “Jañiú” o “Ayu” :

La madre Java entregó la coca con recomendaciones. No debemos hacer mal uso de la planta. Ustedes le dicen cocaína a la coca. Para nosotros, Jañiú la planta de coca, era antiguamente una mujer, tenía prohibido ir donde el hermano menor. Así estaba establecido. No podía pasar, para evitar lo malo. […] Hoy escucho que el gobierno quiere acabarla toda y eso no debería ser así. Porque ella es mi despertar, mi guía, habla conmigo y hace todo por mí. ¿Sera por eso que la quieren cortar toda? ¿Realmente va a suceder?

El Padre y la Madre nos dejaron en nuestro lugar. Del mismo modo a los hermanos menores los dejaron en su lugar. Pero ellos no pensaron y ahora le están haciendo daño al Jañiú y al poporo. Nosotros no les dijimos que sembraran la planta. Y ahí empezaron los problemas. Nosotros no les entregamos semillas. Ustedes mismos las llevaron y la nombraron coca, cocaína. Y yo pensando: ¿qué será? Luego entendí que está con otro nombre, pero es mi planta, mi muchacha. ¿Creen de verdad que esa planta es de ustedes? ¿Y que me la van a dar a concocer?

Ustedes la exportan y piensan que mi Jañiú no tiene dueño. Le hacen daño sin saber que por la coca existe la vida. Ustedes no creen pero ella es quien sostiene todo, la hierba, el alimento bueno y el agua. Porque ella contiene todo lo de la tierra. Por eso le digo aquí poporeando y pensando: ella es mi hija y ustedes la secuestraron. La coca es nuestra. ¡Devuélvanosla, por favor!

Jacinto Zarabata, Mama Kogui, ¿Por qué Atentan contra la COCA?, Palabras Mayores I, Yosowki Producciones, Organización Gonawindúa Tayrona, Sierra Nevada de Santa Marta, 2018


3pm

–    Aida Galindo Bonilla, Las cocas, una introspección, Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses 2021 •
(Bióloga forense)

–    Alejandro Gutiérrez, Cocina a base de mambe y harina de coca, Restaurante Salvo Patria, 2021 •
(Chef)
Comentarios sobre:

–    Wilson Díaz, El movimiento de la liberación de la planta de coca, 2009 •
(Artista)

PARTE #2: Chamanismo: cultura ancestral
Sábado 20 de marzo del 2021 

Los viajes amazónicos de Richard Evans Schultes

Capítulo III: Apaporis, taller de los dioses

Piedra Ñi y los orígenes del mundo

Aunque con pocos aprovisionamiento, Schultes giró hacia el norte del Apaporis para explorar el río Pira Piraná, un afluente de aguas negras que comienza en las altas tierras rocosas entre los ríos Apaporis y Vaupés. Después de un día de remo, al borde del río se encontraron con un inmenso diseño estilizado y antropomórfico tallado en una gigantesca roca de granito. Schultes había llegado a la “Piedra Ñi”, una de las tallas de roca más elaboradas de todo el noroccidente de la Amazonía. El diseño mide 1.6 metros de alto y la talla tiene dos centímetros de profundidad en la roca dura. Schultes supo que los grupos indígenas locales veneraban la roca. Para ellos, este petroglifo honra a los Ayawa, cuatro héroes culturales míticos que crearon el orden a partir de una caótica era primigenia.

Wade Davis describe este mito:

“Los Ayawa, también conocidos como los antepasados primordiales o los Truenos, subieron por el río Leche desde el este y pasaron por la Puerta del Agua, empujando ante ellos como arados las trompetas sagradas de Yuruparí, creando valles y cascadas. Los ríos nacieron de su saliva. Las astillas de madera, rotas por el esfuerzo, dieron lugar a los primeros artefactos rituales e instrumentos musicales. A medida que los Ayawa viajaban hacia el centro del mundo, las notas de las trompetas creaban las montañas y las tierras altas, los postes y los muros de la maloca cósmica.

A cada paso, los Ayawa se enfrentaban a las codiciosas fuerzas demoníacas, espíritus avaros que prosperaban en la destrucción y codiciaban al mundo. Derrotando a los monstruos, transformándolos en piedra, los Ayawa ordenaron el universo, haciendo que la esencia y la energía del mundo natural se liberaran en beneficio de todas las criaturas sensibles y de todas las formas de vida.

La Piedra Ñi representa a uno de los espíritus malignos que fueron convertidos en piedra, y se dice que es peligroso mirarle más de una vez. Los lugares mitológicos mencionados en esta historia tienen correlaciones físicas: el “Río de leche” es el río Amazonas y la “Puerta de las aguas” es la boca del Amazonas, la maloca original de la cual emanaba la vida.

En esta historia, después de crear los ríos y montañas, los Ayawa fertilizaron a la ancestral mujer chamán, antes de ascender a los cielos para convertirse en truenos y relámpagos. “Al darse cuenta de que estaba embarazada, la mujer chamán se fue río abajo hasta la Puerta de Agua del oriente, donde dio a luz a la anaconda ancestral.”

Wade Davis, The Wayfinders, 2009, p.107

En la conclusión del mito, un gran ruido hizo que las anacondas huyeran de la maloca, dispersándolas en el océano. Los “creadores” sobrenaturales las reunieron, y luego las Anacondas Ancestrales emergieron de la Puerta de las Aguas para migrar por el río Amazonas, siguiendo los caminos de los Ayawa. Mientras nadaban, se detuvieron para proporcionar regalos de conocimiento y plantas sagradas, creando en el proceso una multitud de sitios sagrados con una poderosa energía cósmica. Al final de su viaje, las anacondas llegaron al río Apaporis, donde subieron a la tierra y se transformaron a personas en lugares conocidos como “Casas de Despertar”, ahora considerados por los grupos indígenas que aún habitan la región como los lugares de nacimiento. 

Los sitios sagrados tienen ubicaciones físicas tangibles que abarcan áreas circulares de aproximadamente un kilómetro de diámetro, frecuentemente con muchos sitios pequeños sagrados ubicados adentro. A simple vista, estos sitios se parecen rocas, rápidos, ríos, montañas y salinas, pero los chamanes locales informan que ven un reino con enormes malocas bellamente decoradas habitadas por hombres adornados con intrincadas vestiduras ceremoniales.

Los grupos indígenas del Apaporis creen que los sitios sagrados son lugares importantes de donde emana la vitalidad del universo, y son depósitos de conocimiento tradicional. Creen que los sitios están vivos, interconectados y llenos de un poder invisible conocido como “ketioka”. Cada sitio tiene sus propios mitos de origen y una conexión con un aspecto específico de la vida, que incluye los animales, los bailes ceremoniales, la guerra, las plantas medicinales y los ritos de curación. […]

Los chamanes jaguares del Yuruparí

Los grupos de habla tucano de la región del Apaporis y el Vaupés practican ceremonias de acuerdo con los calendarios anuales de cosecha, que creen mantienen el equilibrio espiritual y la prosperidad dentro de sus territorios. Las ceremonias de macuna están gobernadas por chamanes poderosos, de los cuales hay dos tipos: chamanes protectores (kumau) y chamanes curados (yaia), o “Chamanes Jaguares“.

Una de las ceremonias más importantes es el Baile del Yuruparí, que celebra la creación del universo y sirve como rito de iniciación para los jóvenes. Durante estas ceremonias, los hombres tocan elaboradas flautas de corteza que representan a los ancestros deificados del clan y forman una parte importante de la identidad colectiva de las comunidades.

Entre un baile y otro, los chamanes esconden las flautas, a menudo en los fondos arenosos de los arroyos; de allí los payés [chamanes] los retiran cuando es necesario. Los hombres mayores abren cajas de adornos de plumas para decorar las flautas mientras están en uso. Les muestran a los iniciados más jóvenes… dónde están ocultas las trompetas y, con este ritual, estos se separan de la niñez y se convierten en hombres (Schultes, 1992, p. 173). 

Esucha las flautas del Yuruparí

Durante las ceremonias los chamanes jaguares administran yagé (ayahuasca), coca, tabaco y chicha (una bebida fermentada). Las malocas resuenan con cánticos rítmicos acompañados por un coro de cascabeles y bocinas. En sus cantos, los chamanes recitan los nombres de los sitios sagrados llenos de ketioka, siguiendo un orden similar a las letras en un alfabeto conocido como los “Caminos del Pensamiento.” Cuando las poderosas plantas medicinales producen su efecto, los chamanes entran en trance. Ellos dicen que en este estado emprenden vastos viajes espirituales a lugares sagrados lejanos a lo largo de estos “Caminos del Pensamiento.”

Escucha los cantos ceremoniales del Yuruparí

Los sitios sagrados visitados por los chamanes jaguares, en particular las montañas rocosas que se alzan sobre el dosel del bosque, se consideran pilares que sostienen una enorme “Maloca Cósmica” en la cual el cielo es el techo. Los indígenas dicen que la Maloca Cósmica existe en varias escalas anidadas—primero toda la selva tropical del Amazonas, luego la región del bajo Apaporis y el río Vaupés, luego los sitios sagrados individuales, y así sucesivamente. Cada escala tiene la misma estructura, con una “Puerta de agua” hacia el oriente conectada a una “Puerta occidental donde se oculta el Sol” por un eje acuático primordial o el “Río de la Leche” (los ríos Amazonas y Apaporis en sus respectivas escalas).

Durante las ceremonias, los chamanes jaguar recrean la formación del Universo a medida que viajan a través de la Maloca Cósmica, siguiendo los caminos de pensamiento espiritual a través del aire y el agua. Primero emergen a la superficie del mundo desde el inframundo en la “Puerta del Agua” (la boca de los rápidos del Amazonas o La Libertad en el Apaporis), viajando por el “Río de la Leche” (el Amazonas o el río Apaporis), antes de descender de regreso al inframundo a través de la “Puerta Occidental” (los rápidos de los Andes o Jirijirimo). Mientras viajan, realizan ritos de limpieza espiritual para sostener la Maloca Cósmica, para prevenir la enfermedad y el hambre, y para promover el bienestar espiritual en sus comunidades”.

Los Viajes Amazónicos de Richard Evans Schultes, Amazon Conservation Team


Panel #1: 
11 am

Dïïjoma: el hombre–serpiente–águila : mito uitoto de la Amazonía
Fernando Urbina Rangel

Proemio

“Caminábamos en silencio por la trocha que corría paralela al Takana, un quebradón que discurre por la espesa selva en las proximidades de Leticia, cuando el grito desapacible de un rapaz rompió la modorra de la tarde. – Abuelo, ¿qué nuikï es el que canta? –le pregunté a don José.- Ese es májaño, el más grande de todos los gavilanes. Las plumas de encima y las de las alas son negras y blancas las de la pechera. Tiene un gran copete que levanta cuando está furioso. Su mirada es muy brava. En el zoológico de Leticia hay uno grandote.- ¿Es el que traga monos?- Sí, y también caza yaiño (el perezoso). Pero agarra todo lo que puede. Hace mucho tiempo, cuando estaba en el Perú, vi que uno de esos se le mandó en una playa a un venado y lo agarró. Los que estábamos atalayando corrimos y lo alcanzamos a espantar. El venadito quedó para nosotros porque, de todas maneras, era muy pesado y no pudo llevárselo. Le había clavado las uñas en el lomo y en la nuca. Fueron ocho puñaladas. […]

Unas decenas de metros más adelante llegamos a la orilla de una chagra y oímos otra vez el reclamo de la gran águila monera, la Harpia harpyja. Nos adentramos en el huerto nuevo sorteando las palizadas y, orientándonos por sus graznidos, descubrimos una pareja volando muy alto, describiendo círculos en el cielo azul de aquella calurosa tarde.

– Están atisbando – dijo el abuelo–. Ellas saben que las orillas de las chagras son buenos cazaderos porque las siembras atraen a muchos animales. Cuando hay cosecha de frutas los micos vienen a robar.- Bueno-dije-, que desde semjante altura vean al mico y le hagan la atalaya no me parece raro porque ellos se mueven mucho y algunos son muy vistosos; pero lo que no me explico es cómo pueden distinguir al perezoso que siempre le pide permiso a una pata para mover la otra y, además, tiene tan buen camuflaje que hasta le sale lama verdosa en el pelo.- Pues esa es su fuerza – replicó José. Es es su secreto.

Las águilas completaron otros círculos y finalmente se enrumbaron hacie el sol que iba cayendo. Entonces pregunté:- Abuelo, ¿no recuerdas alguna historia aquí, del Amazonas, en que una de estas águilas haya atacado a un niño?- Pues si se trata de gente y animales comunes y corrientes no; pero en las historias-de-antigua sí.- ¿Es ese el cuento en que un cacique se transforma en gavilán y mata gente para darle de comer a la cría?- Sí, ése. Pero esa historia comienza primero con nuyo (boa, anaconda). Es en la segunda parte que ya entra el águila.- ¡Cómo así, Abuelo! ¿En la misma historia están la culebra y el águila?- Pues sí. Lo que pasa es que la gente no sabe las cosas completas y cuenta sólo pedazos. De todas maneras, la historia que yo sé también hace parte de otro ovillo más largo.”


Fernando Urbina Rangel, Dïïjoma: el hombre–serpiente–águila : mito uitoto de la Amazonía, 2004

Panel #2: 
3 pm

Sábado 27 de marzo del 2021
 

Panel #1: 
11 am

  • Carlos Jacanamijoy, Huairahuahua y huairachinga; soplo chamánico y sanación, 2021
    (Pintor)
  • Luis Roberto Amador Lopez, Mecanismos neuronales de la conciencia, U. Nacional, 2021
    (Neurólogo)

Panel #2: 
4 pm 

Luis Abraham Cayon, Pienso, luego creo: la teoría Makuna del mundo, ICAHN, 2013

“Conocí a José García en diciembre de 1975 cuando se unió a nuestro grupo el que esperaba beber yagé con Santiago Mutumbajoy, un chamán indio con buen nombre en las laderas del Putumayo, donde las faldas de los Andes se funden con la selva húmeda de la cuenca Amazónica en Colombia. Él fue el último en reunirse con nuestro grupo de colonos blancos pobres, e indios locales que observaban el anochecer afilar la silueta de las montañas, y me fue introduciendo como un amigo cercano y discípulo del chamán. Lo que me impresionó era que José García era un blanco que había decidido estudiar con un curandero indio. […]

Debo destacar también que el yagé sólo crece en las tierras bajas y en las estribaciones de la selva húmeda, y que los indios que conozco de las estribaciones del Putumayo a veces dicen que es un regalo especial de Dios para los indios y sólo para los indios. “El yagé es nuestra escuela: “el yagé es nuestro conocimiento”, es posible que digan, y el yagé es considerado como algo emparentado al origen del conocimiento y de su sociedad. Fue el yagé el que les enseñó el bien y el mal, las propiedades de los animales, medicinas y plantas comestibles. Algunos indios cofán al sur del río Putumayo me contaron alguna vez la historia del origen de yagé que ilustra tanto las tensiones como las mediaciones entre las tradiciones indias y cristianas: Cuando Dios creó al mundo se quitó con la mano izquierda un pelo de la corona de su cabeza y lo plantó en el suelo sólo para los indios. Él bendijo esto con su mano izquierda. Los indios descubrieron sus propiedades y desarrollaron los ritos del yagé y todo el sistema chamánico. Al ver esto, Dios estaba incrédulo. Decía que estaban mintiendo. Pidió y le dieron un poco de la mezcla. Él tembló, vomitó, defecó y lloró profusamente, rendido por la cantidad de cosas maravillosas que vio. Declaró en la mañana, “es verdad lo que dicen estos indios. La persona que toma esto sufre. Pero esa persona es distinguida. Así es como uno aprende, a través del sufrimiento”.

Aunque ellos pueden tomar yagé con un chamán para deshacerse del mal, sería excepcionalmente raro que un blanco seriamente considerara todos los peligros que tiene la persona que es responsable de su preparación y ritual. José García es uno de los pocos.”

Michael Taussig, Chamanismo, colonialismo y el hombre salvaje, Norma, 2002

La abuela Laura, Entia Muina Murui

Canto sagrado dedicado al fermentador Esteban Yepes


abɨmona ero

Jitoma urue izirenamo

abɨmona

ero Jitoma izirenamo

yɨjɨɨ yɨyɨjɨɨ

yɨjɨɨ yɨyɨjɨɨ

abɨmona

ero iziredɨma

abɨmona

ero Jurama uaidɨ aiyo

fɨkɨredɨma

yɨjɨɨ yɨyɨjɨɨɨ

yɨjɨɨ yɨyɨjɨɨɨ

abɨmona ero

Jurama uaidɨ aiyo

fɨkɨredɨma

abɨmona

ero Jurama uaidɨ aiyo

kiburedɨma

yɨjɨɨ yɨyɨɨjɨɨɨ

yɨjɨɨ yɨyɨɨjɨɨɨ

abɨmona

abɨmona ero

ite Jitoma urue uaidɨ aiyo

fɨkɨredɨma

yɨjɨɨ yɨyɨɨjɨɨɨ

yɨjɨɨ yɨyɨɨjɨɨɨ

Akie jaka nɨɨe

Esteban, nɨɨe kue uai

Traducción

Sin repeticiones

Cuando duele dentro del cuerpo

de la criatura de Jitoma


Dentro del cuerpo

el que hace doler

es la voz de Jurama

que hace mucho ruido

Eso es todo,

Esteban, esa es mi palabra.

Tierra verde, piel de serpiente emplumada

Curaduría :

  • Laura Carbonell, fundadora de PUNTO DE FUGA BOGOTÁ

Colaboradores:

  • Juana María Bravo, diseñadora y artista
  • Sebastián Ramírez, antropólogo de la Universidad de Princeton
  • Carlos Saavedra, fotógrafo y fundador de [Rec]ámara
  • Daniel Lara Ballesteros, artista pluridisciplinar
  • Andrés Caicedo Sierra, fotógrafo y miembro de Ojo Rojo Fábrica Visual

Diseño:

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