Tomaso Clavarino & Patrizio Anastasi, Ballad of Woods and Wounds, Studiofaganel, 2020

Afuera hay sol.
No es más que un sol
pero los hombres lo miran
y después cantan.

Alejandra Pizarnik, La Jaula, Poesía Completa, Lumen, 2016

‘Ballad Of Woods And Wounds‘ es un libro de arte que propone una reflexión profunda sobre la experiencia del encierro en tiempos de pandemia. Entre el 9 de marzo y el 19 de mayo de 2020, Tomaso Clavarino y Patrizio Anastasi una vivieron en una total entropía. A lo largo de esos meses en los que el tiempo se fue diluyendo con el paso de los días,,los dos dos artistas buscaron generar un diálogo que fuera capaz representar  el espacio, la circunferencia del encierro y el entorno de la vida íntima sin contacto con el mundo. Los bosques de Monferrato y Roero, el trazado de planos conceptuales y el registro de recorridos incesantes por los límites impuestos por el encierro llevaron a esta obra compuesta, delicada y compleja que pareciera como una pieza arqueológica moderna.

Los símbolos, las figuras de esos objetos cotidianos y las fotografías que han sido reunidas en este libro crean un ambiente de permanente incertidumbre y miedo latente en donde no es posible asentar la mirada. Uno quisiera entender cómo esa tensión permanente entre los recuerdos de Tomaso Clavarino responden a la búsqueda permanente del dibujante por trazarlo todo y plasmar en dos dimensiones ese espacio que se ha vuelto tan acechante. Las paredes, los arcos de los edificios, el plano de un apartamento, todos esos trazos parecen estar ahí para mostrarnos lo difícil que es entender el lugar más intimo; esos son los lugares a los que se ha reducido toda posibilidad de la exitencia y de vida. ‘Ballad Of Woods And Wounds‘ es tan importante como Walden lo fue en su momento. Obras de la entropía como ésta, proponen otra reflexión sobre la naturaleza y el viaje al interior de uno mismo. A diferencia del texto de Henry David Thoreau, Tomaso Clavarino y Patrizio Anastasi no describen ese viaje al límite de la civilización con palabras, buscan más bien entrar en lo más íntimo explorando los límites de la experiencia humana a través de imágenes, trazados y símbolos. Quizás este sea un llamado a no perder el sentido de la realidad, una invitación a indagar en lo profundo del ser humano para buscar algo más allá de los límites del encierro. PUNTO DE FUGA ha recibido el llamado de Tomaso a explorar más a fondo este proyecto. Esto fue lo que resultó de nuestra conversación con él y con su amigo dibujante, Patrizio Anastasi.


Entrevista:

P.D.F .: Tomaso y Anastasi, quería mostrar mi gratitud por su mensaje esperando que podamos llegar lo más lejos posible en esta conversación sobre Ballad of Wood and Wounds y el proceso silencioso y a veces secreto para hacer su libro. Primero quería saber más sobre la portada. Lo primero que uno se pregunta es, qué sinigifica el dibujo de la portada. Tiene la forma de una figura geométrica que parece dibujada a mano alzada. Quería saber si esta figura es una representación esquemática del lugar donde había estado viviendo su encierro en tiempos del Coronavirus o si era algo más.

T.C .: Patrizio, que lo ha dibujado, probablemente tenga mucho que decir al respecto, sin embargo creo que el dibujo de la portada resume a la perfección el alma del libro y la obra en sí. Puedes percibir su significado, tal vez una nube, pero no puedes captarlo del todo. Todo lo que puedes percibir con él es la tentación de escapar con la mente mientras estás encerrado en una figura definida.

 P.A: el dibujo es una especie de representación conceptual del encierro, del espacio liminal en el que cada uno de nosotros ha vivido la cuarentena. Hice algunas de las ilustraciones dentro del libro además de la ilustración de la portada usando una plantilla circular. Decidí usar esa plantilla para trazarme algunos límites y pensar en una serie de posibilidades calculadas asociadas al encierro. Usé esas plantillas como una guía que me ayuda a no perderme en las muchas posibilidades representativas.

P.D.F .: Pregunto esto, porque l dibujo en la portada me hizo pensar en múltiples arquetipos que vemos en la historia del arte; imágenes que de alguna manera están cargadas de viejos recuerdos subconscientes. Los primeros dibujos que fueron hallados en las diversas cuevas del mundo son eso, los primeros sueños de la humanidad como los describe Herzog y representaciones de la vida cotidiana en épocas remotas.

Jung escribió lo siguiente con respecto de estos arquetipos: mis ideas sobre los “restos arcaicos”, que llamo “arquetipos” o “imágenes primordiales”, son constantemente criticadas por personas que carecen del conocimiento suficiente tanto de la psicología de los sueños como de la mitología. El término “arquetipo” a menudo se malinterpreta como una referencia a una imagen o motivo mitológico particular. Pero esto no sería más que una representación consciente, y sería absurdo suponer que estas representaciones variables pueden heredarse. Más bien, el arquetipo es una tendencia hereditaria del alma humana a formar representaciones de motivos mitológicos que pueden variar mucho sin perder su patrón básico. ¿Patrizio, crees que esta portada es un arquetipo? ¿O es simplemente la imagen sin memoria? ¿El primer dibujo hecho por el niño inocente que hay ahí dentro del dibujante que eres? ¿O [iensas que es más bien algún tipo de evidencia minimalista. ¿Qué es?

P.A .: El arquetipo representa un contenido inconsciente que se ha transformado a través de una conciencia y por el hecho de haber sido percibido, y esto precisamente en el sentido de esa conciencia individual en la que se manifiesta. Según Jung, los mitos son principalmente manifestaciones psíquicas que revelan la esencia del alma. Para el hombre primitivo no es suficiente ver salir y ponerse el sol, la observación externa también debe constituir un evento psíquico, es decir, el sol en su deambular debe representar el destino de un dios o un héroe que al final viene del alma. Creo que el signo gráfico que salió no está ligado a un arquetipo sino a una conciencia, como a un fluir sólido, el signo ha salido de un proceso de vaciado del alma. Una vez fuera, el cartel apareció como un elemento de contención, como una valla, vaciándose de su contenido plástico. Creo que soltar el vacío es el proceso correcto para identificarnos.

P.D.F .: Otra cosa que me intrigó fue el título de este libro: ‘Ballad of Woods and Wounds’. Para explicar un poco este título ustedes han dicho en otras cosas lo siguiente: ‘Ballad Of Woods And Wounds’ es una especie de balada country, en la que se respira la tierra, el olor del bosque, un lugar donde una quietud casi melancólica proporciona el telón de fondo para una reflexión más amplia sobre la esencia misma de nuestro naturaleza.” ¿Cómo pensaron el libro y las imágenes para producir tal efecto? ¿Hay alguna forma de que su lenguaje visual nos lleve a una experiencia esencial de la vida en su obra?

T.C .: Creo que es una cuestión de atmósfera. Los colores, los sujetos, te llevaron a un mundo “diferente”, especialmente en estos tiempos locos como éstos. Puedes sentir la inocencia y la pureza de estos lugares, pero al mismo tiempo puedes percibir una especie de tensión, y es esta tensión la que supongo que te lleva a hacerte preguntas sobre la relación entre el ser humano y la naturaleza, entre los recuerdos y las raíces. Al menos eso fue lo que yo busqué y encontré en las fotografías.

P.A .: Pienso que el tiempo en la naturaleza es cíclico, fluye en forma circular en lugar de hacerlo de forma lineal. Esto parece estar muy lejos de nuestra percepción. El ser humano vive en una línea de tiempo recta que va del punto A al punto B. Creo que en el libro esta línea de tiempo ha sido derribada. Las imágenes coexisten en un espacio-tiempo suspendido, permanecen en equilibrio entre dos dimensiones, una onírica y otra tangible. El signo, los colores, las composiciones, la luz y la elección de elementos conviven en silencio, escapando de un espacio-tiempo lineal, para encontrar uno circular más parecido a la naturaleza. Eso fue lo que buscamos.

P.D.F.: Abrimos el libro y ahí estamos, entrando en ese universo de imágenes y dibujos, viviendo momentos y pensando: qué misterioso son estas líneas, qué oscuras y a la vez qué suaves parecen ser estas fotografías. Con este libro querían expresar los límites del confinamiento, crear algo dentro de esos límites. Cuando uno recorre las páginas del libro no parece que la experiencia de quedarse en casa fuera algo molesto. Ustedes dos lograron moverse dentro de los límites del espacio íntimo y crear una obra delicada y compleja. En el libro también está esa otra balada, que viene del movimiento, del baile, que invita a dar un paseo por su círculo íntimo. ¿Qué tipo de recorridos has hecho dentro de ustedes y alrededor de su propio lugar y por qué los bosques y las heridas están tan cuidadosamente registrados? ¿Querían que el libro tuviera movimiento también o querían que nos sintiéramos únicamente congelados en el tiempo y el espacio como lo comentaban antes?

T.C .: Una vez que comencé a tomar fotos durante el primer encierro que pasé en la casa de campo de mis padres, realmente no sabía a dónde iba y qué estaba haciendo. Simplemente sentí la necesidad de comenzar a hacer algo diferente con la fotografía, tratar de concentrarme en mí mismo, por primera vez. Día tras día, me di cuenta de que lo que iba creciendo era una mirada íntima a mi ámbito personal, una exploración sobre mis raíces en un período de mi vida marcado por el dolor y las heridas profundas. Fue en el bosque que rodeaba la casa, adonde caminaba con frecuencia durante las semanas de encierro, donde encontré algún tipo de alivio. Todo, cada emoción, cada descubrimiento, en esas semanas, estaba ligado, cada elemento que percibía iba creando un ritmo en mi vida diaria. Este ritmo era el de una balada, nacida en el campo, criada en el bosque, desarrollada en los polvorientos caminos. Volviendo a tu pregunta, lo siento, tal vez perdí el punto, sí, quería que el libro tuviera un movimiento, que univera diferentes elementos y situaciones. Es un libro que puedes leer oyendo War on Drugs, de Kurt Vile.


P.A .: Durante esos días caminaba mucho sin ir a ningún lado. Aprendí a estar concentrado en mí mismo, tratando de entender lo que significa vivir en el presente más absoluto. Exploré lo que había a mi alrededor deteniéndome en el bosque solo para respirar. Cambiaba el punto de vista sobre las cosas todos los días. Tuve la suerte de estar a un paso del bosque y de ver cómo la naturaleza iba cambiando cada día durante la primavera. Todo se convirtió en silencio. Si tuviera que identificar un trasfondo musical, seguramente sería Piano Drop de Tim Hecker.

P.D.F.: A manera de diálogo quisiera sugerir dos experimentos sonoros muy próximos al silencio (el de la música) que busca vibraciones muy cercanas a las que produce el mundo natural: Agalma de Drew McDowall y Ki-Motion de Mkwaju Ensemble. Lo interesante de este tipo de libros es esa multiplicidad de interpretaciones que pueden generar, con o sin la música que le pongamos de fondo.

Viendo un poco más en detalle el libro, he podido descubrir que hay un contraste muy interesante entre las fotografías y los dibujos. Ambos están explorando, ambos parecen indicar algún tipo de investigación sobre el espacio circundante y la conciencia, pero en las fotografías, la búsqueda parece más peligrosa. Se pueden ver trazos de algún peligro latente en los dientes del perro que una persona le muestra al camarógrafo con su mano, se ven las huellas de los neumáticos de un automóvil en el camino polvoriento como si algo hubiera sucedido y las ramas aparecen llenas de espinas.  Las fotografías de los árboles cubiertos con cinta negra y amarilla sugieren que hubo un accidente o que hay algún terreno que no debe ser traspasado porque algo ha sucedido. Los dibujos, en cambio,  parecen estar relacionados con el estudio de las formas y de las dimensiones arquitectónicas de los lugares asociados a este encierro. ¿Por qué ponerlos juntos? ¿Qué son los dibujos de figuras para recuerdos y recuerdos para dibujos en este libro?

T.C .: Estoy de acuerdo contigo. Las fotografías son más tensas, puedes sentir algo inquietante en ellas, y era exactamente lo que yo sentía durante esos días. Una especie de aparente calma llena de dolor. La diferencia entre fotografías y dibujos, supongo, refleja las diferentes formas en que Patrizio y yo nos acercamos a esas semanas. Por mi parte había una tensión interior, mientras que Patrizio exploraba de forma más tranquila el espacio y los límites impuestos por las restricciones en su vida cotidiana. Las dos partes, fotografías y dibujos, nacen separadas, las fusionamos cuando se terminó el encierro y volvió una especie de situación normal. Queríamos crear un diálogo entre dos elementos diferentes, nacidos uno cerca del otro, de una manera similar contexto, pero bajo diferentes sentimientos y necesidades.

P.A .: Los bordes se pueden representar mediante una línea, que suele cerrar un espacio dentro de ella. Las líneas negras de los dibujos se vuelven como un alfabeto, una escritura, hablan de lugares y silencios, exploran el espacio de contención y el vacío, delimitan los bordes, son los límites. Las fotos viven en y alrededor de ellos, son la luz y los colores que describen el ambiente de los lugares, son el dolor y la inquietud, son el tono de voz y la melodía de esos días.

P.D.F .: Los dibujos tienen dos identidades. Son figuras abstractas pero también son símbolos. ¿Qué representan? ¿Cómo llegaste a esos dibujos? Las fotografías están realizadas con marcos de realidad muy cerrados. ¿Por qué acercarse a ese mundo denso de esa manera?

T.C: Con las fotografías buscaba profundizar en lo que estaba viviendo. Estoy acostumbrado a mantener una especie de distancia de los sujetos en mi práctica, pero esta vez tenía muchas ganas de ir al corazón de mis sentimientos, de mi experiencia, investigar mis recuerdos, mis raíces, mi presente y la de quienes me rodean. Quería hacerlo de forma cercana, creando una especie de viaje sin posibilidad de respirar demasiado, una inmersión en una nueva realidad.

P.A .: Los dibujos son símbolos y códigos, que identifican conceptualmente y figurativamente lo que tenía a mi alrededor y lo que estaba viviendo en esos días. Son una lectura de lo tangible, pero al mismo tiempo son una corriente de conciencia, son arquitecturas emocionales que viven en el espacio del bosque y siguen ahí. Los dibujos se hicieron gracias a la plantilla del círculo, eso me ayudó a no perderme en la representación. Siempre vi los dibujos como una forma de explotar los límites formales, transformándolos en fortalezas.

P.D.F .: ¿Por qué decidieron utilizar ese lenguaje: el entorno oscuro en las fotografías, el papel blanco y los dibujos en blanco y negro? ¿Hay algo de esta necesidad de mostrar que, por un tiempo, nos enfrentamos a un lento regreso a la forma de vida más simple, más profunda?

T.C .: Sí, queríamos crear un ambiente único para un tiempo único, en el que teníamos que afrontar una lenta regresión a una forma de vivir y pensar muy sencilla, renunciando a hábitos, comodidades, cosas que habíamos dado por sentado.

P.A .: Los dibujos son negros porque entran en contraste con las fotografías, pero al mismo tiempo existe una simbiosis con esas imágenes, eso es lo interesante. Son formas que le dan espacio a los colores de las fotografías y dialogan con ellos.

P.D.F .: Otro elemento que subraya esta balada es la importancia que tienen los protocolos de investigación para ambos. Definitivamente hay un lenguaje visual asociado a esta idea de seguir huellas, estudiar figuras y reunir piezas. ¿Se convirtieron en detectives de su propia vida? ¿Planean dedicarse a la ciencia forense del arte?

T.C .: De cierta manera sí, me convertí por primera vez en detective de mi propia vida, tratando de ahondar en ella, tratando de encontrar elementos característicos, huellas de dolor, tensión, destellos de alegría, lazos con los demás. Pero el arte forense es demasiado para mí, todavía no estoy preparada para colaborar con la policía.

PA: Vivir en un lugar es conocer su esencia. Aunque este fue un viaje introspectivo, sucedió gracias a la investigación que realicé dentro del espacios que tenía alrededor. Más que un detective, me siento más parecido a un investigador o un coleccionista.

P.D.F .: Cuéntenme más sobre el proceso de elaboración del libro. ¿Cómo surgió esta idea y qué dinámica tuviste en cada parte del proceso?

T.C .: Como dije antes, el libro nació casi por casualidad. Patrizio y yo pasamos las semanas, los meses, del primer encierro largo en la campiña del Piamonte italiano, a pocos kilómetros el uno del otro, en una zona rural, sin poder vernos nunca. Allí desarrollamos, por separado, dos caminos de investigación visual. Una vez que pudimos reencontrarnos, vimos lo que habíamos producido y pensamos que los dos elementos, fotografías y dibujos, podían fusionarse bien, creando un diálogo con un ritmo agradable. Nos parecía que esos dos elementos podían contar una doble visión personal de un período en particular del encierro. Trabajamos en una maqueta, se la propusimos a Studio faganel, la galería que me representa y que también es editora fotográfica. Les gustó el trabajo y apoyaron la producción del libro.

P.A .: El libro nació de forma espontánea y silenciosa. No nos dijimos nada durante los meses de encierro. Cuando todo terminó, decidimos que podría ser bueno intentar crear un diálogo entre las dos obras. Tomaso me envió sus fotografías terminadas y yo seleccioné los dibujos que quería incluir en el libro. Luego le dimos todo el material a Studio Faganel, quien editó el libro. Todo sucedió de forma espontánea y fluida.

P.D.F .: Parece haber una transparencia en el papel para cada dibujo. Si no me equivoco, esto debe haber sido algo que decidieron hacer para invitar al lector a ver esa superposición de fotografías y dibujos. Es un libro sensible pero tiene sus buenos trucos ¿Por qué decidieron hacer esto?

T.C .: La semitransparencia pretende crear una mayor superposición e interconexión entre fotografías y dibujos. Esa fue una conexión en la que quisimos trabajar con todos los matices, tratando de darle más ritmo al desarrollo narrativo. No sé si es un libro lúdico, creo que es un libro que te hace hacer preguntas, que te deja con dudas, y eso es lo que queríamos.

P.A .: Elegimos este tipo de papel para enfatizar la superposición y el discurso ligado a la línea textual y al fluir emocional. Creo que es un libro que busca comunicar algo incomunicable a través de la transparencia, algo que no se queda en la superficie sino que va más a fondo. Creo que la transparencia da profundidad al proyecto.

P.D.F .: Si el lector no tiene una explicación previa para este libro, puede pensar que este es el retrato de la soledad y la meditación metafísica. ¿Quería subrayar estos dos aspectos de la experiencia de encierro o fue algo que simplemente capturó la esencia de lo que experimentó?

T.C .: En lo que a mí respecta, no quería ser un retrato de la soledad, ni siquiera una meditación metafísica. Por mi parte fue un intento de reflexionar sobre mí, sobre mi vida en un punto de inflexión, con un hijo en camino. He perdido a algunas personas importantes en los últimos años, me enfrenté como todos a una situación global nunca antes vivida y eso me marcó profundamente. Intenté capturar la esencia de una época que estaba viviendo, mirando dentro de mí y buscando reconocer mi entorno. Estuve trabajando en un espacio limitado, rodeado de poca gente, pero con la posibilidad de volar con mi mente y mis recuerdos.

P.A .: La meditación es un ejercicio de concentración, con la meditación aprendemos a experimentar el vacío y a enfocarnos en todo al mismo tiempo. Solo gracias a esto me involucro en los seres vivos en su esencia al derribar cualquier tipo de superestructura superflua. Lo que soy en promedio está en perfecta armonía con lo que experimento. Mis dibujos fueron el resultado de ese proceso sin duda alguna.

P.D.F.: ¡Gracias!

Web.:
www.tomasoclavarino.com

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Fotógrafo:

Tomaso Clavarino es un fotógrafo y director afincado en Italia. Sus trabajos son publicados por las principales revistas y medios de comunicación, como Vogue, Newsweek, The New York Times, Vanity Fair, The Washington Post, Der Spiegel, entre otros Paralelamente a su trabajo para los medios de comunicación, persigue también proyectos más personales y, en ocasiones, sus proyectos han sido presentados en galerías, instituciones y festivales internacionales como el Athens Photo Festival, Fotografia Europea, Photo Kathmandu, Format19, Photo Open Up y Verzasca Foto Festival. Colabora con museos e instituciones, es co-comisario de JEST, espacio independiente de fotografía en Turín, y profesor en IED (Instituto Europeo de Diseño). Su obra está representada en Italia por la galería Studiofaganel.

Diseñador & dibujante:

Patrizio Anastasi nació en Roma en 1987, donde se licenció en diseño de comunicación visual. Trabaja en diferentes campos, como el diseño editorial, la dirección de arte, la identidad de marca y la ilustración. Ha colaborado con diferentes agencias de comunicación visual y ha trabajado para diversas instituciones como el Museo Arte Contemporanea Roma, el Art Directors Club Italiano, Fondazione Agnelli, el World Economic Forum y la Cruz Roja Francesa. Enseñó en el Instituto Europeo de Diseño de Turín de 2015 a 2020. Ha expuesto en Italia, Inglaterra, Ucrania, Corea del Sur y Canadá. Actualmente dirige el Studio tuta junto a Alice Lotti.

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