Elaine Pessoa, Una singular editorial brasileña, Fotô Editorial, 2020

“For me, the magic of these objects lies somewhere between a photograph of a book and the book itself”

“Para mim, a magia desses objetos está em algum lugar entre uma fotografia de um livro e o próprio livro”

Abelardo Morell, A Book of Books, Bulfinch Press, 2002

Hace un par de meses, investigando sobre los últimos libros de fotografía producidos en el continente latinoamericano que pudieran responder de cierta forma a las tres series de Alfred Steiglitz sobre las nubes: Equivalents/Equivalentes (1922), Music: A Sequence of Ten Cloud Photographs / Música: una secuencia de diez fotografías de nubes (1922) y Songs of the Sky / Canciones del cielo (1923) o incluso, a una versión poética de la obra científica The Mouvement of Clouds around Mount Fuji (El movimiento de las nubes sobre el monte Fuji) de Masanao Abe. PUNTO DE FUGA descubrió el libro Nimbus de Elaine Pessoa, una obra poética publicada por Fotô Editorial dedicada a la observación de las nubes y del paisaje abstracto. El libro invita a hacer una experiencia sensorial y física muy sutil del paisaje celeste. Quisimos conocer mejor el trabajo editorial de Elaine Pessoa, partiendo de esta obra para llegar a la interpretación que su editorial ha hecho de otros trabajos fotográficos. Esto con la intención de dibujar un panorama más complejo de la producción editorial en fotografía en Brasil desde los últimos diez años.

Entrevista:

P.D.F.: Elaine, la publicación de Nimbus fue la primera del sello editorial Fotô Editorial con el que has trabajado en casi una decena de títulos. ¿Cómo empezó esa obra Nimbus? ¿Qué reflexiones sobre el paisaje te llevaron a registrar el cielo? ¿Qué percepción tienes del paisaje, es algo tangible que se puede materializar a través del tacto en la fotografía o algo más bien insondable y poético que no debemos buscar entender, sino que debemos contemplar?

E.P.: Fotô Editorial es una editorial joven creada en octubre de 2016, con el objetivo de producir libros de fotografía de autor y hacer reflexiones sobre el estado de la imagen contemporánea. Fruto de la colaboración entre el periodista Eder Chiodetto, la investigadora Fabiana Bruno y yo como artista visual, la editorial nace de las primeras líneas de trabajo desarrolladas de los Grupos de Estudio y Creación en Fotografía del Ateliê Fotô, un proyecto educativo fundado por Chiodetto en 2011, y que aún se encuentra en proceso. El proyecto educativo comparte un espacio físico compartido con la editorial en el barrio Sumarezinho, cerca de Vila Madalena.

Además de la edición de libros dirigidos a artistas y a realizadores de documentales, la editorial dispone de dos colecciones: una específica para ensayos fotográficos y otra dedicada a publicar textos inéditos de autores especializados en estudios de la imagen. En esa segunda sección publicamos Imagens-Ocasiões (Imágenes-Ocasiones) una obra de Georges Didi-Huberman que reúne veintinueve fragmentos de textos extraídos de Aperçues. Un libro publicado en Francia por Éditions de Minuit. Los textos fueron traducidos por Guilherme Ivo y revisados por Etienne Samain.

Imagens-Ocasiões
, obtuvo generosas confesiones de los pensamientos del filósofo e historiador del arte francés sobre las “percepciones” que permitieron traducir fielmente Aperçues. El libro se enfoca en una fenomenología de estas esquirlas de imágenes del mundo, que aparecen ante nuestros ojos ante un torbellino de cosas vistas. Imágenes pasajeras, que se vinculan y desvinculan del tiempo y la memoria. El texto es casi una danza, una coreografía de movimientos, compuesta por fragmentados escritos. Acompañados de referencias de sus lecturas y pensamientos, los fragmentos se ponen en juego y se asocian para crear una poética y una erótica de la mirada. En el libro los textos están dispuestos como un rompecabezas sobre cosas vistas. Libros como éste son sabrosos y fructíferos desafíos literarios al pensamiento filosófico sobre el tema de las imágenes. La obra integró veintiún fotografías de siete artistas participantes, lo que genera una inusual complicidad con el pensamiento.

En cuanto a Nimbus, en realidad es mi segundo libro y la primera publicación personalizada de Fotô Editorial hecha en colaboración con el diseñador Fabio Messias. La serie de imágenes combina porciones temporales de un paisaje afectivo, generado a partir de una experiencia de la memoria con una constelación imaginaria compuesta por varias tonalidades que esculpen lo que se ha olvidado o borrado. La latencia de la forma aparece a medio camino entre lo visible y lo turbio. Un ambiente de lo fantástico, adornado por la acumulación de polvo gris del tiempo en este libro. Construida con luces altas y bajas, la fotografía de Nimbus conecta con el universo de un territorio demarcado por la opacidad de sombras silenciosas, densas y saturadas de la precipitación y de los sentidos.

El libro es una obra experimental. Utilizo el tiempo como elaboración del propio experimento para jugar con la sobre determinación de los granos y de la luz. Mientras busco la memoria en la materia, trato de hacer evanescente el misterio para verlo y sentirlo, para perderme en él como si estuviera perdida en una niebla. Mi percepción del paisaje es algo tangible que se materializa a través del toque de la fotografía, algo poético que produzco para sentir y penetrar, para involucrarme.

P.D.F.: ¿Por qué decidiste hacer una publicación en donde el lector tuviera que rasgar las páginas para ver el paisaje en blanco y negro que se escondía dentro? ¿Es éste un libro de artista, un libro de fotografía, una obra de plástica impresa?

E.P.: El libro está marcado por una atmósfera envolvente y misteriosa que necesita la acción del lector para desvelar sus secretos. Impreso con pliegues japoneses, el lector deberá cortar físicamente las páginas para adentrarse en el paisaje que esconden las gamas de cenizas. El lector puede elegir entre abrir sus páginas o no, adentrarse o no en la atmósfera nebulosa, perderse entre las cenizas. Con cada gesto del lector, el libro gana diferentes formatos, fusionándose con la idea de un libro de artista, un libro objeto y una serie fotográfica impresa, todo junto. Yo lo definiría como una obra plástica impresa con una labor de experimentación fotográfica.

P.D.F.: Tu trabajo fotográfico tiene mucho que ver con el tiempo, no visto como una realidad lineal sino como el componente de la ficción en tu obra y especialmente en la forma como quieres que la gente experimente el paisaje. Tempo Arenoso (Tiempo Arenoso), es un ensayo fotográfico en el que los personajes retratados parecen como translúcidos, como si fluyeran dentro del paisaje. Fue un momento para pensar en el tiempo registrado por la fotografía, en cómo fluye y se convierte en memoria. No se trata de la una memoria como estado de recordar una imagen sino más bien como experiencia de la vida, que avanza y se diluye. ¿Dónde hiciste esta serie? ¿En qué consiste este trabajo fotográfico?

E.P.: Sí, mi trabajo fotográfico tiene mucho que ver con el tiempo, visto no como una realidad lineal, sino como un componente ficticio, como una forma de deseo a través del cual las personas experimentan el paisaje. Tempo Arenoso (Tiempo Arenoso) es una serie fotográfica y un libro publicado por Editora Olhavê. El ensayo, plasmado en Uruguay en la ciudad de Montevideo a orillas del Río de la Plata, es una relación directa con la temporalidad del lugar, sus habitantes y el río. A través de un diálogo entre literatura e imagen, propongo retratar la experiencia de un clima y una temporalidad que involucran a las personas, al río, a la ciudad y evocan la relación entre ellos.

La narrativa fotográfica referenciada en Bergson y en Mario Benedetti, influyó en Tempo Arenoso porque me permitió contar cómo se relaciona la gente con el Río de la Plata. Un río que fluye de noroeste a sureste, que tiene como segunda orilla un punto donde las aguas dejan de ser dulces y se convierten en el Océano; un río que apenas fluye, que parece mar y que tal vez quiso ser lago. Un río que es también la acumulación de experiencias de quienes desembocan en él.

El proceso vivido aquí comienza con la captura y la imagen final no ocurre instantáneamente, necesita descanso, silencio, una expansión atemporal, un diálogo continuo con el ensamblaje temporal que las fotografías traen impregnadas de significado y de experiencia. Me quedo con las sensaciones que se juntan y se configuran a través de las fotografías.

P.D.F.: ¿El libro fue hecho pensando en esa noción de tiempo? ¿Cuál era tu experiencia editorial en el momento para hacer el libro, darle forma y sentido?

EP: Tempo Arenoso es un ensayo fotográfico que busca traducir una concepción del tiempo. En él exploro la noción de tiempo superponiendo percepciones de un tiempo vivido y también un tiempo de una cultura que reconozco impregnada del sabor melancólico En ese momento, estaba leyendo a Mario Benedetti y el tono melancólico me siguió.

Son narrativas imaginarias de una forma de ser y de vivir la ciudad y su relación con este río que parece el mar, que no tiene tonalidad verdosa, un río que tiene una segunda orilla en el punto donde las aguas ya no son dulces. Una versión silenciosa de este río que insiste en no fluir, casi inmóvil y la relación de las personas con él, una sentada contemplativa para un infinito que allí parecía aún más infinito.

Por otro lado, las imágenes del libro proyectan una percepción que es memoria, es superposición de instantes vividos, es el reflejo de una cultura que reconozco impregnada del sabor melancólico del río, como nos cuenta Mario Benedetti. En el momento en que hice ese trabajo estaba leyendo el Correio do Tempo que influyó mucho en la forma en que manejé las fotografías. En este proyecto trabajé con superposiciones de imágenes obtenidas con películas caducadas. Después de revelar, escanear cada negativo y analizar cada imagen, comencé a mirar estas imágenes con la experiencia de un entorno que involucra al paisaje y a la gente encarnados temporalmente e impregnados de granos que se apiñan.

Mi experiencia editorial en ese momento fue como lectora y coleccionista de fotolibros. Tempo Arenoso fue mi primer libro de fotografía de autor.

P.D.F.: Tempo Arenoso es el fruto de un proyecto de investigadora que hiciste junto con la antropóloga Georgia Quintas a lo largo de un año. A lo largo del proceso de desarrollo del libro leíste textos de Henri Bergson y de Mario Benedetti. ¿En qué influyeron el filósofo y el poeta? ¿Cómo asociaste esas reflexiones a la idea de la construcción de una narrativa visual, de un relato de ficción basado en imágenes?

E.P..: Así es, Tempo Arenoso se inició como resultado del seguimiento y trabajo conjunto con Georgia Quintas durante más de un año. El libro nace de una narrativa fotográfica referenciada en Bergson y Mario Benedetti, impregnada más precisamente de melancolía la escritura de Mario Benedetti y de lo que asimilé en la forma en que Bergson trata el tiempo y la memoria. Eta combinación influyó en mi mirada sobre cómo dar forma a estas imágenes, las capas de grano de este tiempo que se acumula.

P.D.F.: Quisiera que habláramos de algunos de tus libros como editora. Con Fotô Editorial publicaste la obra Veredas Mágicas de Norma Vieira. En Veredas Mágicas, Norma Vieira recuerda las fábulas del entorno científico de su padre, Aristóteris Teixeira Leão, quien trabajó en la sección de parasitología del Instituto Butantan, entre las décadas de 1940 y 1960. La artista rescata dibujos científicos originales, publica dossiers, diarios y mapas de viaje, fotografías del contacto con los indios Carajás y retratos de familia, muchos de ellos con su padre en medio de los animales y sus instrumentos.

Es un libro maravilloso que busca reconstruir la experiencia del científico en sus múltiples expediciones por el río Araguaia y la isla bananal a principios del siglo XX, así como la experiencia de su hija mientras reconstruye el archivo de su papá. ¿Quién estuvo detrás del diseño y la narración del libro? ¿La artista presentó una maqueta determinada o trabajaron en ello desde la editorial?

E.P.: Veredas Mágicas es el resultado de un intenso trabajo de Fabiana Bruno con Norma Vieira, un trabajo de investigación y buceo en los archivos personales y artísticos de Norma Vieira, que duró cerca de dos años. Fabiana Bruno, la investigadora y editora, se ha dedicado a la discusión centrada en el contexto de los archivos y de los álbumes de fotos, sus tejidos, sus morfologías y sus interrelaciones con la poética y antropología de la imagen. Este fue el tema de su posdoctorado en 2013 presentado en la Escuela de Comunicación y Artes (ECA) de la USP.

En 2016, Fabiana hizo otra investigación posdoctoral en el Departamento de Antropología de la IFCH-Unicamp trabajando con el tema de la arqueología de las imágenes y más específicamente en un estudio sobre fotografías huérfanas, término que utiliza para referirse a fotografías de álbumes familiares que actualmente están abandonadas, que parecen perdidas y que encontramos, por ejemplo, en los mercados de las pulgas. Tiene producciones de autor basadas en la convergencia de la fotografía como elemento contemporáneo de la expresión humana y para ello se apoya en el universo del arte, de la memoria, de la poética y de la antropología, especialmente la biografía fotográfica como estética de argumento de las obras.

Su investigación doctoral, titulada Foto-biografía, por una Metodología de la Estética en Antropología, recibió el Premio Capes a la mejor tesis en el área de Ciencias Sociales Aplicadas I en 2010. Fabiana, junto a Fabio Messias dotaron al proyecto de este carácter de obra científica poética, permitiendo volver a mirar este universo de resultados científicos como una plataforma imaginativa para acceder a lo inmemorial.

P.D.F.: ¿Por qué decidieron publicar una obra que mezclara ciencia, arte y archivo fotográfico? ¿Cuál era la intención de esa narrativa por capítulos?

E.P.: La intención es re-configurar una publicación científica por capítulos. Sin embargo, estos capítulos se entrelazan con la producción de Norma Vieira y Aristóteris Teixeira Leão, haciendo que el lector acepte el encuentro y la mezcla” entre arte y ciencia. La posibilidad de ofrecer otros conocimientos surgidos de estas asociaciones secretas entre dos mundos que en principio están separados y se diferencian por sus procedimientos, sus métodos y sus formas de conocer las cosas del mundo.

P.D.F.: ¿Querías que el libro Veredas mágicas fuera a la vez la reconstrucción de las expediciones, la interpretación artística de esos viajes y el estudio de cómo una artista interpreta el archivo de su propio padre? ¿Se trata de un homenaje, un libro memorial o de algo más atemporal: la obra de un recuerdo que no se diluye?

E.P.: El libro es más que un homenaje, ya que el archivo del padre de Norma Vieira siempre ha sido el lugar de inspiración y creación de la artista. Con el tiempo, Norma había buscado ingeniosamente casi todo el archivo de su padre. Luego, junto con la editorial Fabiana Bruno, se descubrió que era posible producir un libro que tratara la narrativa científica de Aristóteris Teixeira Leão a partir de un lenguaje artístico. El trabajo es un cruce de fronteras entre campos del conocimiento, la ciencia y el arte. Un pasaje de lo científico a lo artístico en busca de un camino “posible” de relaciones y conexiones donde estos mundos se encuentran misteriosamente en formas, gestos, colores y texturas.

P.D.F.: Quisiera hablar a hora de Still Life de Lucas Lenci. Es muy curioso lo diferente que puede llegar a ser el concepto de naturaleza muerta en español, comparado con la palabra still life en inglés, porque, en español, este concepto hace pensar en un objeto, un animal o un registro en donde prevalece la ilusión de una vida que continúa, de una forma de objeto petrificado que se asemeja a algo vivo. Inspirado en el estilo Tenebrista y oscuro de Caravaggio, Lucas Lenci retrata a un gran número de pájaros disecados sobre fondo negro y registra con exactitud los escenarios donde algunos de estos pájaros han sido instalados para reconstruir de forma pictórica su hábitat. ¿Qué es lo que ha llevado a los científicos – especialmente zoólogos y taxidermistas a interesarse por la naturaleza muerta de los animales? ¿El libro de fotografía que hiciste es una forma de reunir la pintura, la ciencia y la fotografía en un solo objeto? ¿Porqué decidieron hacer este libro?

L.L.: Los científicos están interesados ​​en la naturaleza muerta y la taxidermia por la misma razón que a todos nos interesa la fotografía: el poder de eternizar la información, la investigación, la perpetuación de una representación. El libro existe para contar una historia y esa historia es la relación entre la vida, la muerte y la representación de las cosas -estén vivas o muertas. El universo que engloba todo esto es el de la taxidermia. Para que esto sea representado de una manera visualmente interesante, fue necesario explorar la pintura, la ciencia y por supuesto, la fotografía que actúa como una herramienta contemporánea de memoria. El libro logra traer de forma poética una oportunidad para la reflexión sobre cómo nos ocupamos de la fotografía, con la verdad que se supone que representa y con el registro de nuestros recuerdos – normalmente nos esforzamos más por recordar algo que ha muerto, que no está entre nosotros. Por lo que el tema encaja perfectamente con la narrativa.

P.D.F.: A Lucas Lenci le interesa sin lugar a el carácter silencioso y estático de la fotografía. En el ensayo de Eder Chiodetto y Fabiana Bruno las primeras palabras son muy enfáticas. Hablan de la victoria de la vida sobre la muerte como algo que es común a la taxidermia y a la fotografía: “un soplo de vida resuena del pasado y persiste en las elipses del tiempo, corriendo contra la veta de la finitud.” Aquí se trata de detener el tiempo y fijarlo no sólo en la fotografía sino en una representación de animales petrificados (pájaros en su gran mayoría) y alunas veces instalados en un decorado que reflejaría el entorno natural donde los animales solían vivir. Los estudios de taxidermia en Francia y Brasil revelan algo fascinante sobre la relación de la vida y la muerte y la búsqueda del tiempo detenido. Supongo que esta noción de tiempo tiene que ver con tu reflexión sobre el paisaje. ¿La naturaleza muerta es una forma de representar el paisaje?

¿Qué es lo que este tipo de representaciones de naturaleza muerta te ha inspirado como reflexiones en torno al paisaje y cómo solemos representarlo o verlo?

L.L.: Las imágenes de paisajes del libro están relacionadas con la dudosa esencia de la fotografía. ¿El hecho de que haya sido retratado, revelado e impreso hace que el tema retratado sea verdadero? Todas las imágenes de aves en sus hábitats fueron tomadas en el Museo de Historia Natural de Nueva York, por lo que usamos la fotografía como un instrumento de mentira, no como uno capaz de representar la realidad de forma fidedigna y creíble. Lo mismo ocurre con las aves que aparecen vivas en las imágenes, pero no lo están. Esta es la reflexión que el libro quiere provocar.

P.D.F.: Still life es un libro que reúne sin duda realidades o percepciones que viven en tensión permanente y que en el libro encuentran una forma de equilibrio: hablo de la naturaleza muerta y la vida, la existencia y la resistencia, el archivo y el paso del tiempo – que va con el olvido-. ¿Qué reflexiones genera este libro con respecto a la noción del tempo – tiempo de la fotografía, de la taxidermia y de la experiencia de vida?

L.L.: Una pregunta sobre la reflexión solo puede responderse con otras preguntas: ¿Por qué tenemos esta necesidad de encapsular el tiempo en nuestras vidas? ¿Por qué vivimos con fotografías de seres queridos, y ya fallecidos, en nuestros hogares? ¿Cuánto tiempo más podríamos mirar a estos pájaros si no estuvieran disecados? Una forma de eternidad, este es el concepto de tiempo que provoca el libro, y una vez más la fotografía se basa en esto, porque sin el tiempo de exposición de cada fotograma, no podemos aprovechar todo el tiempo futuro que brinda esta herramienta.

P.D.F.: Veo tres escenarios en el libro: el de los animales en fondo negro, expuestos como individuos de especies sin vida, el de los animales en su supuesto hábitat, representados con todo un ecosistema reconstruido y pintado con fines científicos y el de los laboratorios donde se practican este tipo de procesos para momificar a un animal. ¿Por qué decidieron incluir estos tres tipos de escenarios en el libro de fotografía? ¿Cómo se dieron las discusiones sobre el diseño para “escenificar” algunos de esos paisajes e incitar al lector a desplegar algunas páginas hacia afuera para descubrir lo que hay escondido en algunas secciones del libro?

L.L.: Los dos primeros capítulos del libro, que no aparecen de forma lineal, sino visual, exploran al máximo la duda sobre si estos animales están vivos o no. Solos o en sus hábitats, los ojos menos atentos pueden pensar que es un libro sobre aves. El tercer capítulo aparece como un cuaderno científico, una recopilación de estudios que de alguna manera revelan el secreto del libro, es el contrapunto, la reflexión. Un detalle importante es que incluso en este cuaderno los animales aparecen de una manera que también podrían estar vivos, como si estuvieran visitando la propia taxidermia. Todo el diseño del libro habla íntegramente con la propuesta, las páginas que se abren como alas, las imágenes que se esconden y se revelan y el capítulo revelador que aparece en diferentes papeles y formatos. Todo ello reforzando la idea de trabajo fotográfico y potenciando el concepto de libro.

P.D.F.: Pasemos de la zoología y la taxidermia al flujo de los ríos. En la editorial hay varios libros que hablan de este tema. Me gustaría que habláramos de uno en particular:  Onde Jaz Meu Céu Estrelado de Juliana Jacyntho. El libro retoma una historia hecha contra múltiples recuerdos y registros fotográficos. Cuando la artista visual Juliana Jacyntho inició este proyecto en 2016, el mar en Atafona, un pequeño lugar perteneciente a São João da Barra, en el estado de Río de Janeiro, se estaba acercando mucho a las casas de su infancia.

El libro descrito por la editorial nos invita a desvelar las múltiples capas de tiempos y recuerdos de este lugar, desde el gesto simbólico de bucear y cruzar entre dos bloques de páginas hasta el gesto de indagar sobre el sentido de cada imagen superpuesta como si se tratara de hacer una arqueología poética en la que las imágenes nos llevan a experimentar la sensación de querer ver lo que ya no está. ¿Con esta obra ustedes querían corroborar el principio de Georges Didi-Huberman que dice no hay nada que observar? ¿Es este libro, un reflejo de la imposibilidad de agotar totalmente el tiempo y la observación? ¿Qué pasa si la realidad esas dos cosas se desvanecen como las casas de la infancia de la autora? ¿Es posible recordar eternamente?

E.P.: Me tomé la libertad de hacerle algunas preguntas a los fotógrafos de los libros. Juliana Jacyntho es quien responde:

J.J.: Sí. Cuando Didi-Huberman escribe que nunca podemos decir que no hay nada que ver y que a pesar de la destrucción y de la supresión de las cosas, es bueno saber parecer un arqueólogo, nos invita a sumergirnos en nuestra subjetividad, en las profundidades de huellas de nuestra memoria, y fue este camino que seguí para llegar al resultado de este libro. Para hablar de este mar que destrozó el paisaje de mi infancia, era necesario traer a la obra la perplejidad de esta desaparición: ¿cómo fotografiar lo que ya no estaba para ser visto pero permanece vivo en la memoria? Decidimos entonces jugar con las páginas superpuestas de imágenes en blanco y negro para representar esta memoria interna viva y ponerla en contrapunto con los paisajes en movimiento.

La realidad cambia a cada segundo, la fugacidad es una cualidad de nuestra existencia como observadores; lo que hace palpable la experiencia vivida es la memoria, que se registra consciente o inconscientemente dentro de cada uno de nosotros. La implicación del lector en el acto de esta reconstrucción del paisaje que propone el libro posibilita múltiples historias nuevas, infinitas formas de volver a contar la historia de este lugar, utilizando la imaginación de cada lector como detonante de nuevos montajes, nuevos paisajes. Así que, coincidimos en que sí, la realidad ‘dada’ ante nuestros ojos puede incluso agotarse, pero la realidad imaginada, cargada de sueños, recuerdos y regada por nuestra subjetividad es una fuente inagotable no solo para recordar, sino para fantasear, abstraer, derivar y experimentar otras nuevas experiencias.

P.D.F.: El libro tiene un formato muy interesante porque se va abriendo página a página como si el lector tuviera dos libros entrelazados el uno con el otro. Entre los paisajes de agua y arena se va revelando la presencia de un paisaje que había sido habitado. Eso sólo lo revelan unos recuadros que asemejan los azulejos cuadrados de las casas, especialmente los que había sobre los pisos y los muros de baños y cocinas. ¿Qué papel tienen esos azulejos de flores en el relato y en las capas de imágenes que uno va despejando poco a poco mientras abre el libro?

J.J.: Las baldosas cerámicas son piezas delicadas, frágiles, casi siempre con sus tonos florales. A lo largo de los años que volví a Atafona, me sorprendió ver paredes enteras cubiertas de cerámicas florales siendo absorbidas por la fuerza del mar. Vi la delicadeza de esos azulejos, resistiendo en medio de la destrucción provocada por las mareas.

Fue entonces cuando comencé a buscar en las tiendas de “cementerios de cerámica”, reuniendo arqueológicamente, las mismas baldosas que vi en la playa y también las mismas que adornaban las paredes de la casa de mi familia, en un gesto por reconstruir, hacer tangible, hacer palpable la perplejidad de la destrucción de los hogares de mi infancia. Algunas baldosas se muestran de una pieza, otras destrozadas, como una alegoría del lugar que, a pesar de sufrir la destrucción, permanece íntegro y hermoso; como una alegoría también del sentimiento de quienes allí vivieron, y que lleva un recuerdo contaminado por el dulce recuerdo de un lugar mágico y lúdico que aún parece estar en la memoria, pero que ha quedado destrozado, en ruinas, abatido por la abrupta acción del tiempo. La ruina, los restos, las piezas, sin embargo, se incorporan al paisaje y en este todo destrozado hay belleza. Las flores de los azulejos rotos, por tanto, traen esta representación de lo juguetón que sobrevive a la destrucción.

P.D.F.: ¿Porqué usar ese mecanismo editorial de las páginas que se van abriendo de lado y lado hasta llegar a un pequeño libreto con las fotografías de una casa –supongo que es la de los abuelos de Juliana- y de los objetos que mejor la describen? ¿Qué papel tiene esa libreta diminuta al final con todas esas fotografías de objetos y lugares que asemejan a una casa de muñecas?

E.P.: Quisiera agregar que la idea del proyecto, su concepto editorial y su diseño fueron pensados por Fabio Messias en sociedad con Editora Fotô. La intención era que el lector se sumergiera en el trabajo al ir abriendo las páginas de esos dos libros entrelazados.

J.J.: El mecanismo de superposición de páginas de los dos bloques de libros y mosaicos son una invitación al usuario de la obra a reconstruir el paisaje con el autor y fabuloso en las ventanas de imaginación propuestas por las imágenes en blanco y negro. No es una obra para disfrutar pasivamente, sino una obra que invita al lector a tomar posición, ejercitando la libertad de contar otros paisajes, otras historias, al manipular los bloques de páginas. El fenómeno del avance del mar hacia el continente, observado en Atafona, se denomina transgresión marina.

Porque la propuesta fotográfica, potenciada por el diseño del libro, es precisamente ofrecer al lector la posibilidad de transgredir y contar también su propia historia: partir de un lugar magullado por la destrucción para que, cruzando el mar, atraviesen las olas que aquí también representan las páginas hasta llegar a un lugar de poesía, de alegría, de lo imaginado, que es infinito, que se guarda para siempre.

Ese mundo del recuerdo está representado por el librito, que en este pequeño tamaño quiere hablar de un lugar de memoria muy íntimo, y que trae imágenes de objetos y lugares de la casa familiar de la autora, escenario de sus primeras ficciones infantiles y que, hoy, mira al mar y corre el riesgo de ser llevada por la fuerza de la naturaleza al igual que las demás residencias del lugar.

Quiero agregar una nota: la casa estaba alrededor de cinco calles paralelas a la playa en los años 80 y hoy está frente al mar. Calculo que desde 1950 ya se han tragado unas quince calles paralelas a la playa. El libro invita al público a reflexionar también, a través del gesto creativo, al pensamiento dialéctico, a proponer ver la belleza en la destrucción, en las vivencias que traen malestar y / o sufrimiento, a aceptar la sombra como parte natural de la vida. relación.

P.D.F.: Cuando uno separa las dos secciones del libro se hace más evidente la fuerza de ese mar que poco a poco va inundando todo en los recuerdos de la artista. Las únicas imágenes que no parecen estar siendo consumidas por el agua son las fotografías en blanco y negro que reflejan esa dificultad del fotógrafo por detener el tiempo y fijar los recuerdos sin que exista siempre una pequeña capa difusa que cubra esos momentos del pasado y os vuelva a traer a la vida. ¿El libro tenía la intensión de reflejar esa tensión entre la fuerza erosiva del mar y el recuerdo de Juliana? ¿Cómo definirías el ritmo de este libro? ¿Se lee por oleadas, por capas, por asociaciones de imágenes?

J.J.: Sí, el libro tiene la clara intención de crear esta tensión entre cuatro grupos de imágenes de diferente índole:

Primero, están las imágenes de la naturaleza del lugar, que ha venido sufriendo por la sedimentación del río Paraíba do Sul que irriga el sureste de Brasil y el avance voraz del mar hacia las casas, provocando la destrucción del paisaje; luego están las imágenes en blanco y negro, que proponen choques, lagunas de perplejidad, imágenes de sueños, viajes al mundo interior y subjetividad; le siguen imágenes de azulejos en ruinas, como reliquias de un tiempo que nunca vuelve pero que permanece muy vivo y feliz en la memoria y finalmente están las imágenes de la casa familiar del autor como este lugar protegido de la imaginación, de lo lúdico, algo imprescindible para afrontar la existencia de tal modo que la dureza y acidez de la realidad no nos ahoguen.

Este es un libro que se maneja según la imaginación del lector, que lo invita a ir surcando las olas de las páginas, hasta llegar al lugar de esa imaginación que el autor guarda con cariño, creando nuevas asociaciones de imágenes e infinitas posibilidades de lectura, incluido el cierre del libro.

Muchos preguntan si deberíamos volver a leer y superponer las páginas, rehaciendo el movimiento de las olas hasta que volvamos a cerrar el libro. El libro está abierto y sólo el lector nos dirá el destino que desea tener su copia: días de mar en calma, con las oleadas de páginas recogidas en dos bloques autónomos que también permiten otra lectura de imágenes; días de mar embravecido, en los que las olas de páginas se entrelazan una vez más, hasta que se anuncie una nueva lectura que permita nuevos descubrimientos del paisaje, de forma circular y dialéctica, como en todo en esta vida.

P.D.F.: Para terminar, me gustaría que habláramos del primer libro de Marcelo Costa, Lugar onde o tempo sofre. Es interesante la mención del tiempo que sufre. Mezclando imágenes apropiadas de ex-votos y paisajes girados por la acción del hombre, las fotografías aparecen envueltas en una nebulosa ocre. Hay un aspecto experimental muy interesante que evoca la destrucción progresiva del paisaje y de la fotografía. Pero detrás de todo eso sobrevive el recuerdo. ¿Qué llevó a los editores Eder Chiodetto y Fabiana Bruno y a la diseñadora Milenam Galla elegir ese papel y esa configuración de paisaje y retrato en el libro?

E.P.: Marcelo Costa fue un artista fotógrafo brillante y prometedor que nos dejó inesperadamente. Falleció el 4 de julio de 2019. Apropiándose de imágenes de mujeres que hacen promesas a cambio de la cura de alguna enfermedad, Marcelo Costa creó simbologías que vagan entre la fragilidad del ser y la fuerza de la naturaleza. Estas imágenes de mujeres que, a través del dolor, buscan el contacto con lo divino, están intercaladas en la edición con imágenes de paisajes marcados por la acción del hombre.

Es extraño reunir iconos tan dispares, pero en el libro aparece un vector en ambos conjuntos que apunta a la idea de ciclos vitales y de trascendencia de la materia. Los editores Eder Chiodetto y Fabiana Bruno destacan que las estrategias de la artista, que incluían someter las imágenes a un baño de café y cenizas de cigarrillo. Ese proceso genera una tensión particular, como se advierte en este fragmento del texto siguiente: “Marcelo Costa, en un lugar donde el tiempo sufre, nos invita a la profanación de las imágenes, partiendo desde el lugar donde las imágenes se circunscriben a una determinada función social para dotarlas de libertad y proponer nuevos desarrollos simbólicos. En este lugar donde el tiempo sufre, el paisaje corrompido y lo femenino se enfrentan al dolor existencial, refuerzan la capacidad de representación de la fotografía y se desplazan hacia una noción del tiempo en donde el sentimiento parece suspender la imagen, expandirla”.

P.D.F.: ¿En qué nuevo proyecto editorial estás trabajando actualmente? Supongo que la pandemia te ha dado la posibilidad de trabajar más en la edición que nunca…

E.P.: Sí, la pandemia me permitió trabajar y sumergirme profundamente en nuevos proyectos. Estoy terminado un nuevo proyecto que se llama Los Cerros, un ensayo fotográfico y también un libro de fotografía que me dediqué a producir por completo. Participé en el proceso de diseño junto con Fabio Messias, en la impresión, encuadernación y producción de la cubierta. Es un proyecto totalmente artesanal donde cada libro tiene una intervención en las diferentes portadas en relieve.

La historia del libro comienza con mi encuentro con una pieza del mundo andino, precisamente el de la Quebrada de Huichaira, en el noroeste de Argentina, cuando estaba haciendo la residencia artística en el país. El proyecto se lanzó con el deseo de contemplar este paisaje memorable que fue diseñado para visionarios. Sin embargo, la experiencia en el lugar estimuló mi percepción desde el inicio de la residencia y continuó cambiándola hasta que culminó en este libro.

En este proceso buscaba sumergirme en el paisaje para admirar la montaña, una roca solitaria, un cactus grande, el aroma amargo de la coca, las plantas, los rituales y la música de los pueblos andinos. Durante los días que pasé en el Museo Los Cerros (MEC), en la región de Humahuaca, lugar de residencia, la espesura del silencio y la acumulación de tiempos se impusieron en mi experiencia como pequeños terremotos. Una especie de temblor atento, ese que se siente y no se ve, pero que empieza a habitar los sentidos y ese lugar se apodera del pensamiento, abrigando profundamente emociones, afectos subterráneos, silencios y todo eso encuentra su correspondencia con el paisaje. La experiencia abrió lo invisible y la experiencia intangible de un lugar. Comprendí que era necesario romper con cierta plasticidad para que apareciera otro paisaje.

Había una memoria y un legado en el paisaje que iba más allá de una arqueología de lo visible. Era necesario aprehender los tiempos conmovedores y, con permiso, aprender a expresarse como los guardianes silenciosos de la montaña, aprender a apreciar los cardones, un cactus con muchas espinas que está presente en toda la región. El silencio de los cardones, como una forma de lenguaje de la época, se expresó lenta e irreverentemente en el trabajo. En la obra el desliz del tiempo se sintió y se convirtió en una imagen. Tuve que mirar con mis manos, mi corazón y con mi respiración mucho más que con mis ojos para llegar al paisaje. Incorporé otras grafías, otras escrituras en las fotografías. Todo eso surgió con los trazos del dibujo que me ayudaron a superar esa dificultad de la representación de lo intangible casi de inmediato. Los Cerros inventa lugares de lenguaje para la fotografía en un intento de encontrar expresión para mundos invisibles de paisajes, donde la tierra esconde antepasados. El libro se hizo con una tirada de ciento veinte ejemplares firmados y numerados.

P.D.F.: Veo que, desde los último veinte años han surgido proyectos interesantes como Editora Madalena. Han hecho libros como Procurando Iracema de Jorge Bodanzky que son ediciones muy propias del continente. ¿Qué otras editoriales deberíamos conocer? ¿Y cuál es el panorama de la edición brasileña actual?

E.P.: En São Paulo la editorial Lovely House abrió recientemente. Centra sus esfuerzos en la investigación y difusión de obras editoriales sobre arte, fotografía y diseño, abriendo un gran espacio a títulos y autores independientes en su curaduría. La selección de lo que se exhibe en Lovely House, es realizada por Luciana Molisani y José Fujocka. La pareja, que concibió y puso en marcha el libro y la editorial desde agosto de 2018, prioriza la calidad conceptual, editorial y gráfica, con obras contemporáneas como protagonistas. Vale la pena saber que son excelentes y socios.

También cuenta con Editora Origin fundada en 2001 por Valdemir Cunha, licenciado en Periodismo en la Facultad de Comunicación Social Cásper Líbero y especialista en fotografía de la cultura, la gente y la geografía brasileña. Durante veinte años trabajó en las principales publicaciones de turismo y medio ambiente del país, entre ellas: Viagem e Turismo y Os Caminhos da Terra, como Editor Ejecutivo y Editor de Fotografía. En 2017, la editorial publicó su primer libro de fotografía: Jorge Ressignificar Amado. Desde entonces los socios Valdemir Cunha y Lígia Fernandes se propusieron publicar fotolibros de baja tirada, creando la posibilidad de que nuevos autores publiquen sus primeros libros con el sello.

P.D.F.: ¡Gracias Elaine! te dejo con algunos libros brasileños que descubrí. No es una lista exhaustiva, sino más bien una elección personal de lo que más me ha atraído la atención.

  • Rafael Fabrés, Cafuné, Lovely House, Edição de autor, 2020

Rubens Fernandes Jr., José Yalenti, Editora Madalena, 2019

  • Mauro Restiffe, São Paulo, fora de alcance, IMS, 2014

Y algunos buenos poetas que describen el Brasil que se ve en las imágenes de los libros. La poesía nunca sobra.

Augusta, graças a Deus
Entre você e a Angélica
Eu encontrei a Consolação
Que veio olhar por mim
E me deu a mão
Quando eu vi
Que o Largo dos Aflitos
Não era bastante largo
Pra caber minha aflição
Eu fui morar na Estacão da Luz
Porque estava tudo escuro
Dentro do meu coração (eu fui morar)

Tom Zé, Studies of Tom Zé: Explaining Things So I Can Confuse You, Luaka Bop, 2010

O prego

O que mais dói não é
o retrato na parede,
mas o prego ali
cravado, persistente,
no centro da mancha
do quadro ausente

Adriano Espínola, O prego, Poesia Sempre, 2004

Chacal

São Paulo: penetráveis infinitos
virar poeira de asfalto diante da plenitude da paulista
se achar perdido em meio à pujança dos jardins
decifrar os ideogramas vermelhos da praça da liberdade
saborear quietudes sonoros: Ibirapuera morumbi pacaembu

Caio Meira, Chacal, Poesia Sempre, 2004

E.P.: Muchas gracias por la oportunidad.

Libros Fotô Editorial

Elaine Pessoa

Elaine Pessoa es una artista plástica nacida en São Paulo en 1968. Obtuvo un posgrado em Fotografía de la Fundação Armando Alvares Penteado y realizó cursos en Artes Plásticas en FAAP-SP. Tiene igualmente estudios en Farmacia Industrial y en Administración de Producción en la Fundação Vanzolini Poli / USP-SP. Vive y trabaja en su ciudad natal. Su obra artística ha sido presentada en numerosos festivales y encuentros internacionales como la 1ª Feria de Libros de Arte, libro de artista y álbum de grabado Graphias Casa da Gravura en São Paulo; la 4ª Edición de la Bienal de Arte en Miniatura en Czestochowa, Polonia; la XXVI Mini Print Internacional de Cadaqués, España, la 6to. Impresión del arte de la palabra en Sofia, Bulgaria; el Concurso Internacional Ex Libris en Novara, Italia y la VII Exposición Internacional de Pequeño Grabado Arte y Prensa en Cremona, Italia., entre otros.

Fotô Editorial

Creada en octubre de 2016, Fotô Editoral tiene como objetivo producir libros sobre fotografía de autor y reflexión sobre el estado de la imagen contemporánea. Fruto de la colaboración entre el comisario y periodista Eder Chiodetto, la investigadora Fabiana Bruno y la artista visual Elaine Pessoa, la editorial surge como consecuencia natural de las líneas de trabajo desarrolladas dentro de los Grupos de Estudio y Creación en Fotografía del Ateliê Fotô, creado por Chiodetto en 2011. El Taller tiene ahora un espacio físico compartido con la editorial en el barrio de Cerqueira César, en São Paulo.

Además de la edición de libros personalizados dirigidos a artistas y documentalistas, la editorial cuenta con dos colecciones: una específica para ensayos fotográficos y otra dedicada a textos inéditos de autores de estudios contemporáneos sobre el universo de la imagen.

A %d blogueros les gusta esto: