Goran Galić & Gian-Reto Gredig: Ma Biće Bolje, Kodoji Press, 2012

El historiador de arte Michael Schmid, llevó a cabo esta entrevista con el fotógrafo Goran Galić y el antropólogo Gian-Reto Gredig en Zúrich el 17.03.2011. En esa entrevista se discutieron importantes asuntos sobre la labor de documentación y las dudas de un fotógrafo en busca de imágenes. Quisimos traducirla en PUNTO DE FUGA par a dar a conocer a un público de lectores hispanohablantes las reflexiones que éste fotógrafo y éste etnógrafo compartieron durante el tiempo en que estuvieron en Bosnia-Herzegovina. Más allá de la necesidad de compartir un serie de dudas sobre el oficio del documentalista, nos pareció importante reflejar la sinceridad con la que ambos expresaron sus dudas y sus inquietudes durante todo su periplo en un país aún traumatizado por la guerra mientras recorrían el territorio en busca de las historias y los rastros de un conflicto profundo que dividió a Serbios, Croatas y Bosnios entre abril de 1992 y diciembre de 1995. La incertidumbre que ambos expresaron a lo largo de su investigación se ve aquí reflejada.

Y es que, lejos de las presiones del periodismo informativo, estos dos jóvenes estudiantes de la época consiguieron traer consigo imágenes, relatos y registros de video de un país que aún vive separada por dos tiempos, el de antes y el de después de Dayton. Todo este trabajo fue reunido en una obra impresa. El libro, publicado por el editor Kodoji Press en 2012, reúne no sólo las imágenes del fotógrafo sino también, una serie de videos hechos por Gian-Reto, textos escritos por Goran y una amplia cartografía con todo el recorrido, ciudad por ciudad, pueblo por pueblo, creando un espacio de múltiples lecturas en donde las memorias de la infancia se mezclan con los recuerdos de la Guerra y el retrato de un fotógrafo en su incertidumbre, cuestionando su propio oficio mientras intenta convertirse en un testigo más de la historia, esa que escriben los humildes.

Entrevista: una pila de escombros

El erizo
“Un día de verano en Benja Luka un familiar que no había visto des de la guerra vino a visitarnos. Estábamos sentados bajo la sombra de la terraza en nuestra casa cuando él empezó a contarnos la historia de su experiencia como soldado.
Estaba sorprendido. Nuestro familiar no había cumplido los cuarenta años, pero tenía el pelo casi completamente blanco. Le pregunté la razón.
Me respondió que, en las noches, cuando estaba solo en las trincheras, el susurro de los animales lo estaba volviendo loco”.
Goran Galić, Ma Biće Bolje (It’ll Get Better), Kodoji Press, 2012

Michael Schmid: Ayer estuve mirando de nuevo los videos del proyecto Ma Biće Bolje. Me pasó por la cabeza esta idea de que en Suiza uno adopta comúnmente el rol de observador que ve las escenas de guerra repetirse frente a él desde un lugar seguro. Ustedes dos, sin embargo, decidieron crear un trabajo artístico sobre los efectos de la guerra de Bosnia. ¿Cómo llegaron a tomar esa decisión?

Gian-Reto Gredig: Goran, tú deberías responder, ya que tú empezaste con el proyecto.

Goran Galić: En mi caso, el interés vino del hecho que mi familia proviene de la antigua Yugoslavia, de la actual Bosnia-Herzegovina para ser más preciso. Mis padres emigraron a Suiza en los 70’s, donde nací y crecí. Cuando empezó la guerra en Yugoslavia tenía catorce años. No volvimos a Bosnia sino hasta el momento en el que la guerra estaba llegando a su fin. Por un lado, este hecho me pone en el papel del outsider, pero por otro lado siento que también me vi afectado personalmente por la guerra a través de mi familia. Algunos de ellos todavía viven en Bosnia, en los alrededores de Banja Luka. En ese entonces, la mayor parte de Bosnia no me era muy familiar. Muchos de los lugares que conocí, hacían parte de mis recuerdos de infancia. Antes de la guerra, pasaba las vacaciones de verano en el mar Adriático con mis papás. Durante esos paseos al mar parábamos frente a monumentos que habían sido construidos para conmemorar las víctimas civiles y los caídos de la Segunda Guerra Mundial.

En el curso de la guerra, cuando el país estuvo expuesto a influencias del reportaje occidental, la propaganda de guerra y las opiniones de mi familia, una fisura muy profunda se abrió dentro de mí. Empecé a explorar las causas del conflicto y leí mucho ello: en los libros de historia, en reportajes periodísticos y demás. Absorbí todo lo que pude encontrar sobre el tema, pero mucho de esto me parecía abstracto y distante.

En 1999 empecé a estudiar fotografía en el ZHdK (Zürich University of the Arts). Poco después mi creciente necesidad por ser testigo de los acontecimientos me llevó a visitar Sarajevo por la primera vez. Mientras estaba allí, decidí empezar un proyecto fotográfico de exploración de Bosnia-Herzegovina. Conocí a Gian-Reto en Suiza en 2002 a través de un amigo en común. Estaba interesado en acompañarme en estos viajes por Bosnia para hacer un documental. El dialogo entre los dos llevó a la realización del proyecto Ma Biće Bolje. Fue más un proceso que una decisión tomada de un día para otro la que llevó a la creación de este trabajo. Durante nuestros viajes descubrimos que, aunque el Dayton Peace Agreement de 1995 había terminado con la guerra oficialmente, el conflicto continuaba, no a nivel militar, sino por otros medios.

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Michael Schmid: Tú (Goran) eres un fotógrafo entrenado y tú (Gian) un etnólogo. ¿Cómo surgió esa colaboración? Viendo su trabajo está claro que cada uno tomó un papel muy distinto: en muchos casos tú (Goran), eres el protagonista, al menos cuando uno mira los videos. Estás hablando con la gente, tomando fotografías. Y tú (Gian), estás filmando la escena, el marco, el contexto. ¿Cómo llegaron a esa asignación de roles? ¿Quizás tú (Gian) puedes hablar un poco de tu entrenamiento etnográfico, que es conocido por tu uso del video como medio y como método empírico?

Gian-Reto Gredig: Estudié antropología social en Zúrich y exploré la antropología visual con bastante profundidad. Para mi tesis quería hacer un documental. Estaba buscando un tema cuando un compañero de residencia de la época me dijo que un amigo suyo estaba haciendo un trabajo fotográfico en Bosnia. Eso me llamó la atención inmediatamente porque me interesaban tanto la fotografía como Bosnia (o la antigua Yugoslavia), pero no tenía ninguna conexión con la zona. Había pasado vacaciones en la costa croata en 1997 y en 1999, pero eso era todo. A través de Goran esta conexión podía darse. Entonces le pregunté si podía acompañarlo y le comenté que tenía una idea propia para el proyecto de tesis. En cuanto al desarrollo de los videos Ma Biće Bolje, siempre fue mi intención desde el inicio que Goran estuviera frente a la cámara y que yo estuviera haciendo una película sobre él como fotógrafo: ¿Sobre qué está haciendo fotografías? ¿Cómo las está tomando? ¿Por qué? Estaba interesado en el método de trabajo de Goran, el proceso concreto de buscar imágenes y tomar fotografías, en la reacción de la gente con la que Goran se encontraba mientras hacía sus fotografías. Esta primera intención es la que se ve en muchos de los videos de Ma Biće Bolje. Con el tiempo, los viajes a Bosnia se convirtieron en un proyecto conjunto. Estuve en Bosnia tres veces entre 2002 y 2004, mientras que Goran pasó mucho más tiempo en el país durante esos tres o cuatro años. Al principio mi cámara se enfocaba en Goran, pero con el tiempo también empezamos a tener conversaciones con la gente y a filmarla. Goran les hacía las preguntas, pero siempre planeamos las conversaciones juntos. Por consiguiente, el proyecto sobre Goran se fue desarrollando como un trabajo colaborativo.

Michael Schmid: Sí, eso se nota en el resultado final. En uno de los videos tú (Goran) no logras conseguir una fotografía, buscas y no encuentras y luego empiezas a conversar con Gian sobre eso. Gian pregunta algo así como: “¿Qué pasa, no está funcionando?” Goran responde: “Pues, no puedo solo decir que este lugar no es fotogénico o algo por el estilo”. Comentarios como estos permiten conocer algo del proceso de producción y del proceso mental que estaban ocurriendo en ese momento: una especie de documentación que se desarrolla progresivamente, por capas, de forma interrumpida. El primer nivel de documentación, y esto es algo que tú (Goran) también mencionas en el video, es el documento que quieres crear. Me parece una declaración interesante. Tú (Gian) documentas lo que Goran está diciendo y haciendo y durante la conversación desarrollas un meta-nivel de documentación sobre lo que realmente está sucediendo en ese momento. Tú (Goran) también escribiste textos sobre tus experiencias, y al final todo se reúne para tomar la forma de una exposición. Es como un trabajo de reflejos a distintos niveles, desde la perspectiva de los medios y de la documentación. Me parece increíble que ustedes luego desplieguen estas distintas capas a lo largo de su obra. Después de todo, no estaban obligados de hacerlo. Podían haberlo visto simplemente como material en bruto y haberlo cortado al momento de editar.

Goran Galić: Bueno, todo el asunto no fue planeado de esa manera desde el inicio, se fue desarrollando así con el tiempo. reconociendo e intercambiando ideas sobre nuestros intereses en común como parte de una colaboración que se reforzaba fueron factores decisivos en el desarrollo de nuestro trabajo. Independientemente de lo que estábamos haciendo cada uno, ambos estábamos explorando el sentido de la representación documental y la posibilidad que nos daban los medios que estábamos usando para ello. Estábamos estudiando todavía en ese momento, y el hecho de que nuestro compromiso con Bosnia necesitara de un proceso largo de trabajo nos permitió introducir cambios en nuestro trabajo. La manera cómo íbamos a abordar las cosas no fue planeada desde el comienzo. Habíamos reunido algunos conceptos, pero también estábamos abiertos y éramos receptivos a la idea de hacer cambios en la forma y en el contenido. Había leído mucho sobre la guerra y primero que todo sólo quería generar alguna forma de testimonio, dado que había una serie de cosas que no pensé que se pudieran hacer en ese momento. Pero era muy joven en ese momento y no me había familiarizado tanto con el medio para estar seguro desde el inicio hacia dónde me llevaría esta exploración fotográfica.

Michael Schmid: Quieres decir, al inicio de Ma Biće Bolje.

Goran Galić: No, al final de la guerra de Bosnia en 1995, cuando estaba empezando a hacer fotos sin saber realmente qué era lo que estaba haciendo. Fue únicamente a causa del conflicto en Yugoslavia que empecé realmente a ser consciente del significado de las fotografías. Aunque ese era realmente un proceso inconsciente. En esa época no me imaginaba que mis viajes de exploración me iban a llevar a una colaboración con Gian y que eso se iba a convertir en Ma Biće Bolje. pero desde el inicio había para mis intereses muy importantes que determinarían la naturaleza de mi trabajo más adelante. Con esto me refiero al apego al reportaje como vehículo y con preguntas sobre cómo construir una narrativa consistente con la imagen como lenguaje. Para mí había muchas inconsistencias sobre la realidad en Bosnia, eso a pesar de la cantidad de información que estaba disponible. Comenzar con este vacío me hizo sentir indeciso y dubitativo. Me hizo ser cada vez más consciente del poder de los medios que se usan sobre la realidad que se transmite. es por eso que para mí y para Gian cuestionar el medio que estábamos utilizando –sus posibilidades y sus fallas– era un aspecto fundamental en todo nuestro trabajo.  Más adelante, cuando nuestro diálogo se fue afianzando esto llevó a un nivel de auto-reflexión sobre la observación que tú (Michael) ya mencionaste. Por ejemplo, sobre esa pregunta que hacías acerca de la observación, mostramos que mi oposición no es estar fuera de la imagen y en este sentido no es posible asumir un punto de vista “total y absoluto” sobre lo que veo. En esta parte de nuestra reflexión queríamos incluir esa incertidumbre que nos acompañó durante la labor de documentación. Esto era muy importante para los dos.

Creo que crecimos con este trabajo al preguntarnos qué significa trabajar con medios documentales y qué es exactamente una película documental o un reportaje foto-periodístico. Esto también estaba influenciado por el debate sobre la guerra y los medios para representarla que se inició después de las dos guerras del Golfo: misiles con cámaras en ellos que filmaron su impacto, la falta de claridad en la cobertura de la guerra que a la vez da la impresión de representar con precisión quirúrgica los acontecimientos con la ayuda de imágenes de transmisión directa, la manipulación de los medios, la contextualización de la imagen y el lenguaje del reportaje, etc. Al mismo tiempo los alumnos de los Becher estaban muy presentes en mis épocas de estudiante. En especial el trabajo de Thomas Struth me produjo esa necesidad de trabajar sobre Bosnia con una cámara de gran formato. Al hacer fotografías no espectaculares, sino imágenes factuales quería crear una manera de percibir que fuera diferente a la que conocemos del periodismo. Pero muchas de las cosas con las que me encontré apenas podían ser fotografiadas. Eso me llevó al lenguaje fotográfico y a la pregunta de cómo debía usarlo, y qué influencia debía tener en las fotografías. Eso llevó a la pregunta sobre la construcción del trabajo mismo.

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Michael Schmid: Gian, ¿cómo aproximaste esta pregunta para empezar? ¿Fue el método de la antropología social de participación en la observación el modelo que seguiste?

Gian-Reto Gredig: Sí, exactamente. Durante este tiempo estaba viviendo con mi objeto de investigación, si queremos llamar a Goran de ese modo. Viví la vida de Goran y me convertí en parte de su vida. De esa forma no se trata solamente de mirar desde fuera, sino más bien hacer parte de esa realidad que se observa. Con el paso del tiempo la observación se convirtió en participación y en colaboración. No empecé con un concepto visual, ni con un guion escrito, simplemente acompañé a Goran en lo que estaba haciendo. No lo influencié de ninguna forma.

Michael Schmid: Con el tiempo te convertiste también en un protagonista de esta obra. Hasta cierto punto también contribuiste en la elaboración de las entrevistas.

Gian-Reto Gredig: Sí, es cierto. Me gustaría regresar al punto en el que esto hacia parte del trabajo. Quería filmar a Goran en su esfuerzo por hacer un trabajo fotográfico en Bosnia. En cuanto al documental para mi tesis, era claro que éste sería el tema. Que el material de video fuera parte de Ma Biće Bolje sólo se hizo evidente más adelante. pero como Goran lo dijo anteriormente, examinando la forma como las cosas pueden ser narradas en un reportaje, cómo la información puede ser transportada de un punto a a un punto B, cómo algo puede ser exhibido, eso se convirtió en un tema muy importante para él también. y por esa razón se volvió evidente con el tiempo que queríamos incluir algunos de esos momentos en el proyecto Ma Biće Bolje. Es por esa razón que tuvimos conservaciones con otros fotógrafos y artistas que estaban pensando en la presentación del contenido y por eso fue que filmamos esas conversaciones. Este es también un papel importante de la antropología social, que la forma como obtengas los resultados sea parte del trabajo editado y publicado. Esto no sólo implica divulgar los métodos y el marco, sino que también implica que el yo de quien registra no sea excluido de la investigación. Es más, implica también que la perspectiva del yo haga parte del análisis científico.

Michael Schmid: Creo que siempre hubo una dialéctica entre ver un objeto y cuestionarse sobre el punto de vista que se tiene sobre él. La forma cómo uno observa algo dice también mucho sobre el punto de vista que uno está adoptando. Me parece muy impresionante esto en su trabajo. Después de este trabajo colaborativo decidieron mostrar el resultado juntos bajo la forma de una exposición. ¿Esa exposición era también una manera de cuestionarse sobre la manera como se documenta algo o la forma como se entiende el documento? Tú (Goran) usas el término en uno de tus videos. ¿En este punto, tenías alguna duda sobre el concepto de documentación? ¿Sabías si eso te llevaría a algún lado?

Goran Galić: El video Finder al que te refieres, era difícil para mí saberlo por supuesto, porque en mi interacción permanente con Gian la declaración es espontánea, mientras que, si lo hubiera hecho en retrospectiva me hubiera expresado de una forma más considerada. Pero al mismo tiempo, al mostrar la duda y la incertidumbre del protagonista de forma evidente, este momento subraya otro aspecto importante: la relación entre la necesidad de una narrativa coherente, que tenga solidez, por un lado, y la imposibilidad de encontrar una conclusión en la otra. Es por eso que el trabajo se presenta de esa forma, por fragmentos. La fragmentación fue algo que nos interesó mucho al final. Volvimos con una pila de escombros de todo tipo y se la presentamos a los visitantes.

Michael Schmid: Con la primera presentación de su trabajo que vi, borraron el aspecto documental de su trabajo de forma significativa. Las imágenes no estaban datadas, mucho de lo que se veía no se podía situar en una zona en particular. Lo mismo sucedió con los videos y los textos: eran más como los títulos de una historia. Visto desde esta perspectiva el trabajo con todas sus intenciones de ser algo documental, se convierte en una ficción, en una construcción. ¿Es eso lo que querían lograr con esa instalación, con los textos, las imágenes y los monitores?

Gian-Reto Gredig: Sin lugar a dudas. Tomamos la decisión consciente de no poner fechas ni precisar los lugares en los videos las fotos y los textos ni de describirlos por medio de leyendas. También conversamos sobre el porqué no hacíamos eso. Nos dijeron en la exposición del grado que era importante en el caso de Bosnia saber qué había ocurrido y cuándo. Nuestro propósito sin embargo no era producir un relato documental objetivo, aunque esa hubiera sido en el inicio la intención de Goran. Para nosotros fue claro desde el principio que no iba a ser posible producir un documento de ese estilo. Goran empezó a tener dudas sobre las posibilidades de la fotografía para expresar también sus recuerdos y su experiencia de esos lugares, y por esa razón empezó a escribir textos. Por mi parte, agregué imágenes en movimiento.

Cuando empezamos a pensar en una primera exposición fue claro para nosotros que queríamos relacionar estos tres medios y queríamos guiar lo menos posible a los visitantes, para que fueran ellos quienes reunieran la información por si mismos. Si se quieren informar sobre la guerra en Bosnia, no es suficiente con leer la entrada de Wikipedia, también deben ver la documentación de la BBC, leer libros factuales o novelas o incluso ver libros de fotografía. Es de esa forma como las personas interesadas políticamente en el tema pueden hacerse una imagen de esa guerra por ellos mismos.

Esa también es la idea detrás de la presentación de Ma Biće Bolje, de no utilizar leyendas con las fotografías. En lugar de eso hay conexiones entre algunas de las fotografías, los textos y los videos que no resaltamos especialmente. En una de las fotografías, por ejemplo, puedes ver a un fotógrafo que también es entrevistado en uno de los videos y sobre el cual también hay un texto. Las conexiones están ahí para ser descubiertas. También ofrece la oportunidad de examinar cómo uno ha leído una fotografía, cuando la misma persona también aparece en un video y uno se da cuenta que la imagen que se había hecho de esta persona es errónea de alguna manera. Esta era una de las intenciones del trabajo.

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Michael Schmid: Creo que esto se percibe cuando uno mira una fotografía y uno la compara en el subconsciente con todas las imágenes que ha visto o que recuerda haber visto. Es una especie de mirada comparativa, uno sitúa algo en categorías particulares y lo interpreta. Más adelante esta asociación se rompe por otro medio y se vuelve claro que la interpretación siempre se sitúa a un nivel muy dudoso.

Goran Galić: La instalación y la interacción de tres medios que se superponen en términos de contenido, enfatizan esa naturaleza múltiple del trabajo. Como observadores podemos examinarnos a nosotros mismos en el proceso de observación, podemos escudriñar lo que pasa dentro de nosotros durante ese proceso de asociación de los fragmentos en bloques. Queremos incluir al observador en el proceso de desarrollo de la historia. Las fotografías sin leyendas crean un efecto de distancia que resuena con el trabajo y lo sustenta. Es una estrategia consciente de romper con la apariencia documental del trabajo. Ma Biće Boljepodría también ser visto como una imitación del trabajo documental o periodístico. Nuestro trabajo se forja con los medios formales de esos lenguajes para luego cuestionarlos y mostrarlos como construcciones.

Michael Schmid: Una leyenda es un intento por localizar un punto de vista en un punto fijo. Es un intento por decir: “en este momento algo ocurrió en este lugar”, y “esto es lo que se ve desde el punto A mirando hacia el punto B”. En la historiografía es importante saber de dónde proviene el contexto de una fuente en particular. Porque de otra manera no se puede escribir la historia en cuestión. Pero en últimas, cada leyenda de imagen o cada descripción de la imagen tiene sus límites. Después de todo, no se ve el fotógrafo cuando se ve la fotografía y no se pueden ver todas las cosas que aparecen fuera del marco de la imagen. En últimas, deberías poner una leyenda para decir, estoy mirando de un punto A hacia un punto B. Y por esta razón pienso que un proyecto artístico, que mantiene estas posiciones de forma fluida o indeterminada está más cerca de lo que se vive realmente.

Tú (Goran) dijiste que la guerra se prolongó por otros medios después de Dayton 95. Al ir a ese país y hablar con la gente también empezaste a hacer parte de esa realidad, al pedir que esos testimonios te fueran contados. Y se puede ver eso en los videos: en uno de los videos un entrevistado te dice todo lo que ha sucedido y después te dice” “Hazme una pregunta”. Y de esa forma ya eres parte del relato. Desde entonces puedes participar determinando lo que pasó. La historia que la guerra ha dejado atrás nunca acaba y tampoco hay una posición fuera de ella. Desde el momento que entras en contacto con quienes vivieron la guerra eres parte de ella.

Goran Galić: Estoy de acuerdo contigo en eso. Esto me hace pensar en un trabajo de la fotógrafa Paola de Pietri. En sus fotografías indica el sitio donde sus fotografías fueron creadas de la forma más precisa posible agregando las coordenadas. Haciendo esto también está cuestionando la forma como la localización de una fotografía puede ser precisada. Lo mismo sucede al precisar la fecha. Después de todo, ¿qué significa “Sarajevo 2004”? Es un año entero y Sarajevo es un espacio muy amplio. ¿Hasta qué punto eso te permite acercarte a la imagen? Por supuesto es un apoyo que permite entender en qué contexto se está viendo esa imagen.

Michael Schmid: Siempre está la pregunta del papel que uno quiere tomar. Después de todo, no quieres entregar documentos para hacer una historiografía, lo que quieres es reflejar tu percepción de la realidad. De forma consciente mantienes la posición del observador abierta y esto puede llevar a la acusación que el trabajo no es lo suficientemente documental.

Gian-Reto Gredig: Sí, eso es. Nos reprocharon mucho con Ma Biće Boljeno ser lo suficientemente documentales, por un lado, y no ser lo suficientemente artísticos por el otro. Pero no estamos todos interesados en lo que esta obra debería o no ser. No vemos como un trabajo poner un sello documental o artístico a nuestro trabajo. Pero esto sí nos lleva a cuestionarnos sobre la forma como la gente recibe la obra. Proponiendo una obra que es poco clara y no totalmente definida es lo que nos interesa a nosotros. Esto también tiene que ver con nuestro entrenamiento. También tratamos de sacar ventaja de esto. Y esto lleva a resultados que no hubiéramos obtenido si no hubiéramos trabajado juntos. Una posición o perspectiva se desarrolla de una forma que ninguno de nosotros hubiera podido asumir si estuviéramos solos.

Michael Schmid: Exacto. Para mí, esa es la fuerza de este trabajo. Algo se me acaba de pasar por la mente: de alguna manera su trabajo también se enfoca en lo que no ha sido visto o mostrado. Aunque usen video y fotografía, la guerra no es visible en ninguno de los medios. En los videos la gente cuenta su experiencia en el contexto de la guerra, y a veces lo dicen de este modo, a veces de otro modo. Es quizás por eso que el trabajo gira entorno a la imposibilidad de representar la guerra. Es más, un caso de registrar las memorias. Al final las imágenes que uno ve en su obra están basadas en imágenes mentales, en representaciones de recuerdos o de quienes recuerdan.

Goran Galić: Sí, el trabajo se separa de Bosnia y se convierte en una proyección sobre la representación y los aspectos ocultos en ella que son expuestos. El trabajo lleva a una exploración más general sobre la construcción del reportaje. En este contexto Bosnia queda cada vez más de trasfondo. El trabajo también se convierte en una forma de evitar hablar específicamente de la guerra y de su descripción para llevarnos a trabajar sobre el contacto con otros, habitantes de territorios lejanos. Al final uno tiene la posibilidad de relacionarse con esos temas y asociarlos con uno mismo hasta cierto punto y pensar: “¿Cómo sería esto si pasara en mi ciudad, en mi barrio?”

Michael Schmid: Busqué en el mapa los lugares en los que hicieron las fotografías y los videos, I me di cuenta que los lugares están esparcidos por todo Bosnia. ¿Cómo llegaron a esa selección? ¿Eligieron primero los lugares y luego las personas? ¿O conocieron primero a las personas y después fueron a visitarlas?

Goran Galić: Creo que es una asociación de ambas cosas. Hay mucho ensayo y error en el trabajo: eso permite tener coincidencias, buscar cosas específicas que han surgido de esas coincidencias. Tomamos varios caminos. También anduvimos por muchos caminos sin salida y dimos muchas vueltas. Estábamos viajando mentalmente y en el carro. siguiendo pistas y cubriendo rutas. Lo mismo se aplica a la relación con las personas: un encuentro con un campesino desconocido en las profundidades de un valle y luego un encuentro con un general. mucho de esto consistía en dejar que las cosas sucedieran y echar un vistazo alrededor. Moverse en todo el territorio completando la información que teníamos con nuevos conocimientos.

Gian-Reto Gredig: También tiene que ver con el hecho de que Banja Luka era el único lugar que conocíamos de Bosnia. Aunque lees mucho y cosas terribles sobre Bosnia y la guerra, no conoces esos lugares en realidad, no has estado ahí por ti mismo y es necesario conocer. Siempre te preguntas: ¿es realmente posible que esta cosa y la otra sucedieran en este lugar?

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Michael Schmid: ¿Fueron todos lugares que tuvieron un papel decisivo en la historia de la guerra?

Goran Galić: Algunos lugares fueron el escenario de crímenes en esta guerra. Otros lugares estaban más relacionados con la Segunda Guerra Mundial y otros lugares eran importantes sitios industriales antes de la guerra. Muchos eran importantes para nosotros con relación a la imagen general del proyecto. Era imposible verlo todo y recorrerlo todo para poder decir que vimos las cosas con objetividad.

Michael Schmid: ¿Eso significa que en su cabeza el trabajo aún no se ha acabado?

Gian-Reto Gredig: Pues sí, es difícil llevar este trabajo a su fin, al ser un proyecto que no conocíamos. Vamos a Bosnia por dos meses y tenemos un mes para evaluar el material antes de exponerlo. No sabíamos cuánto podría durar el proyecto. No sabíamos tampoco cuántas veces iríamos ni por cuánto tiempo. Hemos mostrado este trabajo algunas veces durante varios años, y hemos trabajado en este libro por un largo tiempo, es un tema con el que hemos estado peleando durante un tiempo. Ciertos pensamientos pueden surgir como, por ejemplo: quizás esto hubiera podido haber sido hecho de otra forma. O, ¿queremos seguir mostrando las cosas de esta manera después de siete años de haber estado trabajando en Ma Biće Bolje? Estas son conversaciones que tenemos constantemente.

Goran Galić: Así es como lo veo yo también. Tú (Michael) preguntaste qué tan actualizado está nuestro trabajo. inclusive cuando producimos el trabajo yo ya tenía la sensación de que el proyecto iba hacia una aproximación retrospectiva. Con esto me refiero al hecho de que este trabajo está hecho pensando en un futuro en el que se lo pueda ver como un documento de los días pasados, con la mirada de otro tiempo. Visto de esta manera, el trabajo, aún durante su creación, no estaba pensado para ser actual y tampoco tenía la intención de mostrar una visión completa y absoluta de la cuestión. No hemos expuesto Ma Biće Boljeen Bosnia aún, pero nos gustaría mucho hacerlo. Pero, ¿cuándo es el momento ideal para hacerlo? Por un lado, el trabajo no es y nunca tuvo la pretensión de ser actual. Por otro lado, es un trabajo que sigue siendo relevante en la actualidad. Si lo presentáramos en ciertos lugares de Bosnia, la gente reaccionaría a este trabajo intensamente, creo. Porque algunas personas tienen una fuerte conexión con lo sucedido en esa época. me imagino que el proyecto o el libro pueden ser interesantes en los años por venir. Que alguien en Bosnia lo vea en un futuro y se pregunte, ¿de dónde diablos son estas fotografías? Seguramente no habrán sido tomadas acá, ni este video filmado acá, eso no es posible… ¿Qué tiempos eran esos?

Gian-Reto Gredig: Algo más sobre el tema del viaje. Tú (Michael) dijiste que habías mirado algo en el mapa. Como sabes, hemos incluido el mapa en el libro, es un nuevo aporte al proyecto.

Michael Schmid: ¿Eso no cambia el trabajo de algun modo? Seguramente esto crea de nuevo una fuerte relación con el lugar.

Gian-Reto Gredig: El mapa no es solamente una representación topográfica de Bosnia. Consiste en el registro de los viajes que hicimos durante el tiempo en el que estuvimos allá. Puedes reconocer la forma de Bosnia y entender que recorrimos muchos territorios. Esto hasta cierto punto muestra la loca idea que Goran tenía en un principio cuando decía que quería verlo todo con sus propios ojos. También muestra la imposibilidad de este proyecto. Cuando ves el mapa te das cuenta que muchas zonas han quedado vacías por supuesto y también muestra que preferimos ciertas regiones a otras, escogimos ciertas ciudades y olvidamos otras. En el mapa especificamos dónde fueron hechos: los textos, las fotos y los videos. Esto ofrece otra oportunidad de crear conexiones entre los textos, las fotos y los videos. Independientemente de dónde una persona pudo haber sido registrada en el video o en la fotografía, se puede ver que esas imágenes fueron creadas en un mismo lugar. Con esta información y con el mapa, los observadores pueden volver a leer la obra.

Goran Galić: Por supuesto este mapa tiene una relevancia personal. Estamos creando una nueva geografía enfatizando sobre esos puntos que nos parecieron interesantes. Otros lugares hemos decidido dejarlos de lado. En este caso y diferencia de lo que hicimos en la instalación, las fotografías en el mapa tienen nombres. Para hacer este trabajo usamos los mismos nombres que usábamos entre nosotros para saber qué fotografía era de la que hablábamos. Por esa razón, los nombres no son títulos, simplemente sirven para describir el sujeto. El mapa también es una alusión a la importancia política y militar de las cartografías: la abstracción de la realidad por medio de símbolos y de líneas. O también una referencia a una aventura que uno planea en un mapa pero que puede salir mal.

Michael Schmid: Como alternativa a un mapa geográfico creo que es interesante. Es un mapa mental. En un mapa geográfico grande también significa importante. El nombre de una ciudad está escrito en negrita y el nombre de un pequeño pueblo se escribe en letra más chiquita o no aparece del todo. Mientras que con ustedes parece ser lo opuesto lo que vale. Un lugar pequeño es muy importante en el mapa.

Goran Galić: O el nombre de una persona de repente lleva consigo el mismo peso que el de todo el lugar.

Michael Schmid: Una última pregunta: Ma Biće Bolje significa “Hasta que se mejore”. ¿Por qué le dieron ese título al proyecto?

Goran Galić: Era una expresión que se utilizaba mucho antes de que estallara la guerra en la antigua Yugoslavia. La gente la utilizaba para expresar la esperanza de que la crisis económica y las tensiones étnicas fueran controladas. Esa frase se me grabó en la mente porque mi papá la utilizaba mucho. Hoy la gente no repite mucho esa frase en Bosnia

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