Toni Cortés & Lois Cid, Man. Alauda Negra, 2024

Durante los últimos dos años, Lois Cid y Toni Cortés viajaron con frecuencia a Camelle (Costa da Morte, Galicia) en un intento de componer el rastro visual del artista alemán Manfred Gnädinger. En su infancia recibieron de él el encanto de una pureza irresistible. Habían pasado veinte años desde su muerte cuando fotografiaron sus cuadernos, sus piedras pintadas, las huellas de sus caminatas, su jardín junto al puerto, el mar; su propio mar. Su memoria se borra al seguir habitando allí, donde las plantas invasoras crecen sin remedio.
Las imágenes de este libro son, así, procedimientos de invocación, relatos elegíacos de evidencias forenses en torno a Man, de manera indistinta. No es posible deducir hasta qué punto cada imagen participa de una u otra naturaleza, ni si existe una fotografía capaz de reunirlas todas. Como en un ritual, la única certeza posible es aquello que cada persona puede afirmar a partir del gesto original: la iniciación lo es todo. La luz y el agua resolverán entonces el misterio. Solo hay que estar dispuesto a ese ritmo firme e invisible de mutaciones y retiradas del tiempo. El resto es silencio, tal como Man habría deseado.

Toni Cortés & Lois Cid, Man. Alauda Negra, 2024

Man (Alauda Negra, 2024) es un libro que se construye desde el rastro, la invocación y el silencio. Durante dos años, Toni Cortés y Lois Cid regresaron una y otra vez a Camelle, en la Costa da Morte gallega, para aproximarse a la huella material y espiritual de Manfred Gnädinger, “Man”, artista alemán que hizo del paisaje, el tiempo y el gesto mínimo una forma de vida y de obra. Las fotografías que conforman el libro no buscan reconstruir una biografía ni fijar una memoria cerrada, sino activar un estado: caminar, observar, dejar que la luz y el agua operen como fuerzas que revelan y borran al mismo tiempo. Piedras pintadas, cuadernos, jardines, el mar —su mar— aparecen como evidencias frágiles, atravesadas por la erosión natural y el paso del tiempo. Desde Punto de Fuga Bogotá nos interesa abrir este libro para conocerlo mejor, conversando con sus autores y con su editor para comprender el trasfondo del proyecto, las decisiones gráficas y editoriales que lo sostienen, y el sentido de hacer hoy un fotolibro que dialoga con la memoria, la desaparición y el acto de mirar como forma de iniciación. Esta entrevista es una invitación a recorrer Man como proceso, como objeto y como experiencia compartida.

Conversación

P.D.F: El título Man se presenta como una palabra mínima y abierta. No explica, no contextualiza, no ofrece pistas evidentes. Funciona más como un umbral que como una afirmación: un nombre propio que se confunde con lo humano universal, una presencia que no termina de fijarse. Desde la portada, el libro parece invitar a una experiencia más que a una lectura lineal, a una aproximación lenta y atenta. ¿Qué capas de sentido contiene para ustedes el título Man y cómo dialoga con la figura de Manfred Gnädinger entre el nombre propio, lo humano y lo simbólico?

Lois Cid: Creo que desde un inicio el título del libro tenía que ser MAN. En algún momento tuvimos nuestras dudas porque podía ser esclavo únicamente de la palabra inglesa “hombre” pero el valor polisémico ganó a la duda. «Man» es como conocían a Manfred, un diminutivo que al mismo tiempo habla de una figura humana sin apellidos. Man también es mano en gallego, la búsqueda de su huella también concentra este mismo título.

Toni Cortés: Tiene tantas capas que de alguna manera es un resumen de Manfred y del libro, lo hacía inevitable para mi gusto.

Alauda Negra: Efectivamente, como se ha dicho ya, el título es un arcano y una evidencia, se mueve en ese intersticio cifrado entre la condición diferencial de nuestra especie, que es la cultura, nombradamente; y el sesgo identitario del propio Manfred que era su naturaleza heterodoxa, mística, creativa… Man se erige en ese mismo palimpsesto que cruza lo mundano y lo trascendente como dos dimensiones intrínsecas no sólo del propio Manfred sino de cualquier persona.

P.D.F.: El proyecto no nace de una visita puntual, sino de un ir y venir constante durante dos años. Ese gesto de volver —al mismo lugar, al mismo paisaje— introduce el tiempo como una materia activa del trabajo. Camelle no aparece como escenario, sino como un espacio que se transforma junto con la mirada de quienes lo recorren una y otra vez. ¿Cómo surge la necesidad de regresar repetidamente a Camelle y en qué momento sienten que el proyecto deja de ser una búsqueda para convertirse en un cuerpo de trabajo definido?

Lois Cid: Al principio viajamos a Camelle repetidamente porque el único momento en el que podíamos ir los dos era los fines de semana. Con el clima de A Costa da Morte y el corto tiempo de dos días no conseguíamos avanzar rápidamente. Después, con el tiempo me di cuenta que el viaje formaba parte de un pequeño ritual y un deseo de encontrar cosas nuevas en un territorio que teníamos más que explorado. Al mismo tiempo creo que nunca dejó de convertirse en una búsqueda, de hecho creo que el halo de misterio del trabajo es esa búsqueda incesante. El trabajo definido fue marcado por las fechas límite para cerrar la edición del libro.

Toni Cortés: Para mi esa repetición tiene mucha relación a como se comportaba Man con su día a día, salir a correr todos los días a la misma hora, nadar a la misma hora, investigar sobre los mismos temas repetidamente. Este ritual como dice mi compañero hace meterte en el ambiente.

P.D.F.: En Man, el protagonista nunca aparece de forma directa. Está presente a través de huellas: piedras pintadas, cuadernos, senderos, restos de una obra que el tiempo y la naturaleza continúan modificando. Más que un retrato biográfico, el libro construye una relación con una ausencia. ¿Qué tipo de vínculo establecieron con la figura de Manfred Gnädinger y qué aspectos de su vida y su obra les interesaba preservar —o dejar desaparecer— en este proyecto?

Lois Cid: Tomamos la decisión de no incluir la figura de Man prácticamente desde el inicio. Manfred era reconocido por su complexión, tenía cierta relación con la imagen de Jesucristo, de hecho su representación casi religiosa y la idea de venerar una imagen fue algo de lo que yo quería huir. A mi me interesaba hablar de lo que era él con respecto al territorio que había habitado y las huellas que había dejado.

Toni Cortés: Su imagen es fuerte pero la huella que dejó lo es más. Sabíamos que una imagen podía solapar a la otra. Creo que su vida sencilla, su relación con el arte y la naturaleza mezclada con su rebeldía contra la sociedad llamó mi atención desde pequeño

Alauda Negra: Cualquiera que haya conocido a Man en vida entiende la dificultad que entrañaba vincularse con él, por muchos motivos. Era una persona extraordinariamente evasiva pero con un físico realmente apabullante (era muy alto, de complexión vigorosa) Su aspecto pertenece ya al patrimonio (material e inmaterial) cultural gallego. Es más que un símbolo. No era necesario recurrir a su figuralidad en el libro para invocarlo. Creo que el propio proceso de Lois y Toni funcionan ya como un ensalmo que evita una alusión directa. Para mí esa energía de invocación a través de la huella o la ruína que Lois y Toni han realizado a través de sus imágenes me parece una parte fundamental -y no visible- del propio libro. En la edición los tres teníamos claro que queríamos evitar lo panegírico, y por lo tanto, cuidar mucho la aparición corpórea del propio Man.

P.D.F.: Las imágenes del libro oscilan entre lo documental y lo poético, entre el registro de un lugar y un gesto casi ritual de observación. No parecen buscar una prueba definitiva, sino activar una experiencia sensorial y mental en quien las mira. El acto fotográfico se vuelve una forma de estar. ¿Cómo fue fotografiar un territorio tan cargado de memoria sin caer en la ilustración literal o en una mirada nostálgica? ¿Qué aporta la mirada del editor a este proceso fotográfico?

Lois Cid: Trabajamos con mucho cuidado, incluso fotografiando tomamos decisiones que serían más del proceso de edición. Es difícil llegar allí y no caer en documentalismo básico, por ejemplo, no tenemos una imagen de la casa en la que vivió en la que se vea de forma completa, los fragmentos son los que crean el relato.

Toni Cortés: Aquí toma fuerza la manera que tenemos de trabajar, somos dos personas y solo una cámara. El proceso de fotografiar iba de la mano del diálogo constante de lo que sí y lo que no, lo que hacía que el trabajo fuera cogiendo forma.

Alauda Negra: No ha sido fácil equilibrar nuestras energías, en ese sentido, el proceso de edición nos ha llevado a renunciar muchos principios de manía, mandatos, prejuicios de nosotros tres. A pesar de todo, Lois y Toni han sido enormemente generosos y responsables con la propia misión de conseguir un relato editorial sólido, singular y honesto. En ese sentido, su entrega y su tenacidad ha provocado un conjunto visual que sin caer en una cierta neutralidad anómica, ha mantenido un inteligente equilibrio entre la intensidad que despedía cualquier acercamiento al personaje mítico de Man y una necesaria legitimación de su potente impronta en el territorio. Personalmente, en el proceso de edición se debía incorporar esa tensión en equilibrio y llevar a la memoria a una suerte de invocación, a una interpelación directa con el fantasma de todo aquello que fue Man.

P.D.F.: El texto que acompaña el libro habla de “procedimientos de invocación” y de “evidencias forenses”. Las fotografías no resuelven un enigma, sino que lo mantienen abierto. Cada imagen parece participar de múltiples naturalezas a la vez: documento, gesto, resto, señal. ¿Cómo entienden esta idea de la imagen como evidencia e invocación dentro del lenguaje fotográfico, y qué papel juega el espectador en completar ese sentido?

Toni Cortés: La evidencia o la sugerencia siempre es más interesante que lo explícito, junto con el ambiente que fuimos consiguiendo para nosotros formaba una buena formula para que el espectador se interesara por la historia.

Lois Cid: Pienso que no damos nada por sentado, cada imagen es una duda o una frase a medio completar. Jugamos en todo momento desde la ambigüedad, con excepción de algunas imágenes que nos sirven de contexto. Creo que ahí está la riqueza de la historia que queremos contar, en dejar margen para otras lecturas o dudas.

Alauda Negra: Lo comentaba antes: este libro es un manual de iniciación, un ensalmo, un sortilegio que permite inscribirnos en esa leyenda mítica que fue Man. Hay un imaginario de lo forense pero también una suerte de retórica elegíaca. La fotografía de Lois y Toni es muy consciente de esto: indagan metódicamente, con rigor forense; sobre un fantasma que se evapora por momentos.

P.D.F.: El libro incorpora un texto poético, casi aforístico, que no explica las imágenes sino que las acompaña desde otro ritmo. La palabra aparece como una extensión de la mirada, no como un anclaje interpretativo, reforzando la sensación de deriva y contemplación. Comparto el texto y les pregunto: ¿De dónde viene este texto? ¿Cómo se integra este poema o texto al conjunto visual y qué tipo de resonancia buscaban entre palabra e imagen?

La línea borrada emerge según la visión de mi cuerpo.
El viento y las olas continúan el juego.
El sol cayó hasta el fondo.
Onda eléctrica, expansión, línea, polo, puntos, punto.
Ni siquiera un Dios debe entenderlo todo.
Tenía miedo de que la gente tuviera miedo de mí.
Solo hay que ser infinitamente distante para ser infinitamente más agudo.

Lois Cid: Estos textos son fragmentos transcritos de varios de los cuadernos de Man. Decidimos elegir una lista de frases que resonaban con el trabajo y tratar de crear un diálogo con Man.

Toni Cortés: Para mí era otra capa más que ayudaba a sumar a esa atmósfera a la que estábamos yendo, descubrir estos textos fue motivador.

Alauda Negra: tal como dicen Lois y Toni, estos textos eran necesarios para establecer una interlocución directa con su figura, generando así un nuevo orden de sentido y expresión dentro del propio libro. Pero en el mismo sentido que hablamos antes para mí incluir esos textos era también recurrir a la palabra de un muerto, por lo tanto, hacerlo vivir; entre las imágenes de los autores.

P.D.F.: El paso del archivo al libro implica decisiones precisas. ¿Cómo fue el diálogo entre autores y editor durante el proceso de edición, especialmente en decisiones como la secuenciación y el ritmo narrativo del libro?

Lois Cid: Probamos varias formas pero la que finalmente resultó fue trabajar con una secuencia que hicimos entre Toni y yo y sobre ella hacer modificaciones con Xosé Lois. No concedimos muchos cambios, he de decir. Fuimos en ese aspecto un poco recelosos de nuestra idea y secuencia.

Toni Cortés: Al hablar tanto entre nosotros del camino que debía llevar mientras fotografiábamos, teníamos una idea del conjunto muy formada y luego nos costaba distanciarnos de ello.

Alauda Negra: Efectivamente había una posición algo rígida en la definición editorial del trabajo. Yo también tenía una posición muy estática que no coincidía en nada con las coordenadas de los autores. Como dije ya, Lois y Toni fueron muy responsables en sentido. Ambos, todos diría yo, tuvimos que soltar esa idea primigenea. Es posible que el libro no se acerqué exactamente a la expectativa que nos hicimos cada uno de nosotros de ello, pero también creo que es el resultado de mucho trabajo en común, que en ciertas ocasiones fue apoyado por la mediación y la inteligencia editorial de Jaime Narváez, el diseñador del libro.

P.D.F.: Man se experimenta no solo con la vista, sino también con el tacto y el tiempo de lectura. El formato, el papel y la estructura del libro refuerzan la idea del recorrido, de la búsqueda de fragmentos que pongan en evidencia la presencia de alguien que ya no está y finalmente la memoria que es frágil pero que al quedar inscrita en el libro se plantea como un manifiesto poético capaz de dejar un rastro más allá de la vida del artista. ¿Qué criterios guiaron las decisiones de formato, papel y diseño, y cómo estos elementos dialogan con los temas de rastro, mutación y desaparición pero también de la búsqueda de trascender más allá de la vida y dejar memoria?

Lois Cid: Aquí creo que Xosé Lois puede hablar mejor de todo el concepto que hay detrás del libro en cuanto a objeto. Por nuestra parte queríamos un libro pequeñito, de bolsillo, un libro que pudiera pertenecer a Man. El golpe seco en el papel de la portada con el tiempo desgasta la impresión, el título aparece con más claridad, creo que ahí está la idea del paso del tiempo y la mutación. Dentro de las limitaciones que teníamos con el presupuesto es lo que mejor pudimos hacer.

Toni Cortés: Como comentó Lois yo personalmente tenía en mente hasta un libro mucho más pequeño, pero luego te encuentras como que las fotografías que teníamos en ese formato no funcionaría….

Alauda Negra: Las decisiones de acabado… el eterno dilema editorial. Para mí era importante hacer un libro barato que pudiera ser transportado directamente en el bolsillo de un abrigo. Un libro cómodo para caminar la senda del propio Man en Camelle. Hay registros materiales (el propio golpe seco) y otros simbólicos que tienen que ver con la idea de vulnerabilidad. Hay algo de fragilidad vigorosa en este libro que habla también del contexto donde ha sido creado. Somos una comunidad pequeña que es capaz de generar objetos tan preciosos y potentes, como es este libro.

P.D.F.: Las fotografías, como el trabajo editorial de Alauda Negra sitúan a Man dentro de un contexto específico: la creación contemporánea gallega. Publicar este libro no es solo una apuesta estética, sino también una toma de posición frente al lugar desde donde se produce y se edita fotografía hoy. ¿Por qué era importante para la editorial publicar este proyecto y vincularlo con otras prácticas fotográficas gallegas contemporáneas?

Toni Cortés: Es bonito que la editorial y la imprenta fueran de Galicia para contar una historia tan de aquí.

Lois Cid: Para nosotros nos venía dado porque la producción del libro fue posible por el premio editorial del festival FFoco de A Coruña y ese año le tocaba a Alauda Negra editarlo, pero creemos que conociendo a Xosé Lois tenía que ser así, de la mano con él.

Alauda Negra: No es que sea importante, es absolutamente necesario. Más allá de la ecuación recursos/resultados yo resaltaría todo el capital simbólico que ha producido este libro. Forma parte de una colección de fotolibros de una plataforma (FFOCO) que lucha por dignificar la práctica fotográfica y editorial en Galicia. Por otra parte, Lois y Toni son dos creadores gallegos muy jóvenes y con un extraordinario trabajo, perfectamente homologable en cualquier sistema artístico. Y por último, Alauda Negra es una editorial independiente de Galicia con un perfil de mediación muy marcado. Desde la editorial el libro debía ser coherente entre tres dimensiones: su costo de producción, su tamaño y su resonancia expresiva respecto al contenido propiamente visual. Creo que esa coherencia se ha conseguido y ha conseguido generar su propio espacio de recepción, muchas veces fuera del circuito -más cerrado e indefinido- del arte contemporáneo en Galicia.

P.D.F.: En un panorama dominado por la era digital, las historias de grandes acontecimientos históricos, sociales o políticos y la velocidad creciente a la que vivimos, el fotolibro se convierte en una herramienta de los tiempos lentos, clave para visibilizar trabajos de historias no hegemónicas que dialogan con contextos locales, memorias específicas. ¿Qué significa para ustedes la publicación de este fotolibro en este contexto?

Toni Cortés: Para mí tiene mucho valor la gente alrededor de esto que invierte su tiempo en contar este tipo de historias que sabemos que cuesta mucho llegar a la gente que esta obnubilada con tantas cosas.

Lois Cid: Para mí es un libro de nicho, pero con ganas de traspasar las fronteras de los contextos especializados. Queremos llegar a bibliotecas de gente que no necesariamente tiene una relación directa o no consume fotolibros, aún siendo difícil.

Alauda Negra: La exigencia estética, de atención incluso; que contiene este libro lo convierten en un objeto anómalo en cualquier situación de consumo de imágenes convencional, ya sea desde la bulimia del écran o desde la asepsia del cubo blanco del museo. Como cualquier

P.D.F.: Cada libro publicado construye, poco a poco, la identidad de una editorial y la mirada de sus autores. En Man, el silencio, el tiempo y la experiencia pesan tanto como la imagen. No es un libro inmediato, sino uno que se revela lentamente. ¿Cuáles son los principios que guían a Alauda Negra como editorial y cómo se reflejan de manera concreta en un libro como Man?

Alauda Negra: Todos los libros, como dices, generan una genealogía íntima que a veces conjuga con aquello que llamamos línea editorial. Alauda Negra no nació para hacer fotolibros, si no como un laboratorio editorial que sirviera de espacio de mediación entre los autores y la práctica editorial. Es importante para Alauda Negra abarcar la práctica editorial como sistema de saberes e intereses comunes, que pasan también por lo diferencial, por la práctica situada, por la definición no convencional de libro. En “Man” hay un componente estratégico claro: dos autores jóvenes gallegos desplegando una visualidad fotográfica contemporánea, muy conscientes de los códigos y premisas del medio y muy abiertos también a interpretarlas en un registro denodadamente local. Alauda quiere ser el espacio donde un sistema de expresión cultural específico e intermedio pueda resonar en otro contexto o sistema. Con plena dignidad y con plena legitimidad, también. Para Alauda Negra cada libro es un territorio, abierto y poroso, dispuesto a ser habitado. “Man” es prueba cierta de ello.

Biografías

Alauda Negra (Sarria, Lugo, 2019)
Alauda Negra es un proyecto editorial creado y dirigido por X. Lois Gutiérrez Faílde en 2019. Fue concebido para difundir y visibilizar una serie de propuestas artísticas que, por su escala o intención, hacen de la edición en papel un medio ideal.

Antonio Cortés
Antonio Cortés (Basilea, 1990) Trabajó como fotoperiodista para La Voz de Galicia. Es técnico superior en Fotografía Artística por la EASD Antonio Faílde y también técnico en Laboratorio de Fotografía por la EASD Mestre Mateo. Participó en el Fotozity de Ricardo Cases en 2012 en A Coruña y se ha mantenido activo registrando ritos paganos y religiosos de Galicia.

Lois Cid
Lois Cid (Ourense,1993) Obtuvo un máster en fotografía por la Royal Academy de Amberes. Es graduado en Bellas Artes por la Universidad de Castilla-La Mancha y además es técnico en fotografía por la EASD Antonio Faílde. Ha participado en exposiciones tanto a nivel nacional como internacional, como el festival Encontros da Imagem (Braga, Portugal), la Grosvenor Gallery (Manchester, Reino Unido), el espacio XPO (Enschede, Países Bajos), el museo de fotografía FOMU (Amberes, Bélgica) y la Galería Dispara (A Estrada, Pontevedra), entre otras.

Xosé Lois Gutiérrez Faílde
Xosé Lois Gutiérrez Faílde (Lalín-Pontevedra, 1976), es historiador del arte y su actividad abarca distintos ámbitos: la práctica artística, la escritura, la enseñanza y la edición. Actualmente vive en Sarria (Lugo) donde trabaja como profesor de enseñanza secundaria de Historia del Arte y Cultura Visual a partir de didácticas vinculadas con la educación artística. En los últimos años, ha concentrado en la editorial Alauda Negra, con el afán de integrar en un único marco de funcionalidad, nuevos saberes y prácticas para la mediación artística dentro del contexto artístico gallego.