Dor Guez, Catástrofe, MAMBO, 10.03.2022 – 04.09.2022 

¡Qué solitaria está la ciudad populosa!
Se ha quedado viuda la primera de las naciones;
la princesa de las provincias, está sometida a trabajos forzados.

Pasa la noche llorando, le corren las lágrimas por las mejillas.
No hay nadie entre sus amigos que la consuele;
todos sus aliados la han traicionado, se han vuelto sus enemigos.

Judá marchó al destierro, humillada y esclava;
hoy habita entre gentiles, sin encontrar reposo;
los que la perseguían le dieron alcance y la cercaron.

Los caminos de Sión están de luto, porque nadie acude a las fiestas;
sus puertas están en ruinas, gimen sus sacerdotes,
sus doncellas están desoladas, y ella misma llena de amargura.

Jeremías, Libro de las lamentaciones

PUNTO DE FUGA visitó la exposición Catástrofe en el MAMBO (Museo de Arte Moderno de Bogotá) a inicios de abril del 2022. Durante el recorrido, el fotógrafo y antropólogo Nicolás Muñoz Calderón nos comentaba cada una de las obras y su disposición en el espacio de exposición. Deambulamos por las obras mientras él resaltaba algún aspecto interesante del montaje. Para dejar un registro documentado de ese diálogo retomamos aquí lo que evocamos en ese recorrido. El lector podrá reconocer las obras del autor con el fin de llegar al MAMBO mejor informado sobre la importancia de las series fotográficas y las piezas de video expuestas. Claro, cada quien puede hacer su propio recorrido, pero no está de más ver cómo otros perciben una exposición.

Eugenio Viola explica su versión de las cosas. “La exposición individual de Dor Guez Catástrofe reúne un paisaje complejo de historia, estructuras coloniales y experiencias personales. En su primera exposición en Suramérica, el artista nacido en Jerusalén aborda acontecimientos que se encuentran en la intersección de múltiples culturas, religiones y etnias de diferentes comunidades de Oriente Medio. Guez, que es un alquimista de los materiales de archivo, promueve nuevas narrativas dentro de una red de instalaciones de vídeo y fotografía. Su obra nos recuerda, una vez más, que el arte puede constituir y dar forma a nuestra comprensión de las sociedades actuales”. 

Retomamos la conversación iniciada en los corredores del MAMBO. 

P.D.F.: Nicolás, me gustaría evidenciar muchas de las reflexiones que hicimos mientras recorríamos el espacio de exposición. Leyendo un poco sobre Catástrofe encontré esta primera explicación al nombre que le dieron a esta exposición: Catástrofe hace referencia a la palabra árabe «Nakba» que evoca el desplazamiento de más de 750.000 palestinos desde su tierra natal en 1948 y a destinos inciertos. Además de recibir un duro golpe de la historia por estar frente a uno de los conflictos más largos y más difíciles de resolver en la historia reciente, cuando uno entra en la exposición se da cuenta que el artista es sensible a la idea del archivo fotográfico. Hay una serie de fotografías dañadas que me llamaron la atención. Son documentos rasgados en donde se ven retratos familiares. Poco después se ven imágenes en gran formato de tumbas saqueadas o profanadas. Son dos formas de ver el conflicto. Una es personal y la otra refleja un fenómeno de violencia que llega hasta la profanación de los lugares de descanso. ¿Qué muestran en realidad esas fotografías? 

N.M.C: Creo que Dor Guez es muy hábil en la selección del archivo que escoge y, asimismo, la forma en la que dispone este en el espacio. La organización de estas piezas refleja, como mencionas, una transgresión tanto a la memoria individual/familiar, como colectiva. En esta transición del archivo familiar al archivo público, podemos obtener una lectura en que la memoria colectiva no es sino la suma de relatos personales/familiares, en últimas, una compilación de aspectos individuales y personales que configuran lo político. 

P.D.F.: Sabemos que Dor Guez vivió los efectos del conflicto entre Israel y Palestina en carne propia. Una de las razones por las que fundó el Archivo Cristiano Palestino (CPA)  es porque, descubrió en 2006 una maleta debajo de la cama de sus abuelos llena de fotografías antiguas. En muchas de sus exposiciones Guez habla de su abuela, Samira Monayer, haciendo uso de videos y materiales de archivo manipulados digitalmente que el artista llama «escanogramas». Con estos documentos el artista quiso contar su infancia en Jaffa y su expulsión en 1948 durante el éxodo palestino de la tierra reclamada por Israel. Como en muchos de los proyectos de Guez, las historias personales que relata no encajan perfectamente dentro de las metanarrativas nacionalistas de la región. ¿Por qué crees que es tan importante para este autor evocar ese exilio con series como 40 Days? ¿Qué significa para Guez mostrar ese éxodo sin evocar el discurso nacionalista? 

N.M.C: Para entender esto hay que tener presentes dos cosas. Por un lado, al ser cristianos Dor Guez y su familia hacen parte de una minoría dentro del territorio palestino y, por otro lado, que la memoria es un discurso en construcción constante que surge a partir de la disputa entre distintos relatos frente a un mismo suceso. En este sentido, la decisión del artista por minar el archivo familiar plantea una contranarrativa que enseña el éxodo como un fenómeno no exclusivo de los palestinos musulmanes, sino de las demás comunidades que habitaban ese territorio. Creo que es también la necesidad de presentar una historia viva e inconclusa, no hace falta estar al tanto de los pormenores del conflicto entre Israel y Palestina para ver que se extiende hasta hoy día, Guez hace énfasis en esto al presentar obras como Sabir, Sa(mira) y Desvío de forma secuencial en la exposición, lo que nos presenta la forma transgeneracional en que se construye la memoria a partir de los recuerdos de su abuela, su sobrina y las marcas que quedan en el mismo territorio. 

P.D.F.:En una sala oscura se muestra el video Colony, que parece tener algo de premonitorio y bíblico en su narrativa. Sobre tres pantallas grandes aparecen representadas plagas de langostas. El video reúne fotografías de Dor Guez, materiales obtenidos de la Biblioteca del Congreso, Washington, DC, y un álbum fotográfico pintado a mano titulado «Plaga de langostas en Jerusalén». Es un video fascinante que relata la llegada de esas plagas a Egipto, Siria y Palestina en el apogeo de la Primera Guerra Mundial. En contraste con la perspectiva colonialista de este tipo de fenómenos, el video de Guez está narrado por una voz masculina árabe. Por un lado, el reportaje parece un texto sobre las metamorfosis de los enjambres, mientras que por otro trata sobre la formación de colonias a lo largo de la historia. La sensación de atemporalidad de este video permite lecturas paralelas de significados ecológicos, políticos y sociales. En el MAMBO este video está situado en el intermedio del recorrido, lo que le da un cierto misticismo a la obra. ¿Qué interpretación hiciste de este video? ¿Qué papel tiene en la muestra que hizo el MAMBO? 

N.M.C: Para mí juega un papel poético muy valioso dentro de toda la exposición, porque es la pieza donde Dor Guez va más allá del archivo y se extiende de forma explícita en el ideario religioso. Optar por mostrar estos videos en paralelo al audio que relata parte de los versículos del éxodo, seguidos de unas descripciones metafóricas del comportamiento de una colonia, es algo muy afortunado. Es un juego entre lo poético y lo crítico, ya que habla de la “tierra de leche y miel”, pero al mismo tiempo del despojo del territorio y el impacto ecológico de un grupo, cuyo apetito es insaciable y que cada vez crece más en número.

La forma en que Dor Guez presenta el colonialismo mediante los rastros que deja este en la memoria y el territorio es una invitación potente a la reflexión. Con respecto al papel que cumple dentro de la muestra del Museo, creo que es un contraste tanto a nivel narrativo como técnico, pues es el único video que no alude a relatos familiares y, además, está en un espacio oscuro y encerrado dentro de la exposición.

P.D.F.: Lilies of the Field: Jerusalem, aparece en el centro del recorrido. Es una serie que cautiva la mirada de los espectadores porque, a diferencia de los registros botánicos de Atkins, este tiene un halo de luz azúl que le da mucho misterio a las flores. Hay un aspecto místico y sagrado en estas plantas que hace referencia a la identidad que se le ha dado a la Tierra Santa. Las flores son estampados luminosos de arreglos florales y vegetales prensados ​​que el artista descubrió en su investigación del archivo de American Colony y que luego trabajó con una técnica mixta. Es una mirada que contrarresta el inicio de la exposición, donde se ve la violencia del éxodo provocado por el conflicto. Aquí se señala el aspecto misterioso de ese territorio que fue la cuna del pensamiento y de la sociedad judeocristiana. A los conflictos territoriales se une esta cuestión religiosa, identitaria. ¿Qué sentido le das a esta obra? ¿Por qué genera tanta fascinación entre los visitantes?  

N.M.C: En efecto, esta obra nos habla sobre cuestiones identitarias de un territorio en torno a la religión. Lirios del Valle es una obra que nos habla sobre el archivo, lo original y la copia, así como también de la relación entre el paisaje y la cultura; la forma en que se representa Tierra Santa bajo unos idearios religiosos occidentales, que como nos presenta la obra distan, en muchos casos, de la realidad. Creo que esta obra nos muestra la colonización desde otra perspectiva, el turismo, que de una forma u otra es un estilo de apropiación del territorio, la comercialización del paisaje y la cultura y la imposición de discursos. El atractivo de esta obra, creo, recae completamente sobre sus decisiones plásticas, el color vívido y el gran formato que son bastante llamativos.  

P.D.F.: La última serie de fotografías de Guez que aparece al final del recorrido, fue tomada en bosques de pinos plantados en Israel y Palestina, después de la guerra de 1948, cerca de la ciudad de Lydda. Para los israelíes, 1948 simboliza la Guerra de Independencia y para la población palestina, la «Al-Nakba», la catástrofe.

El Fondo Nacional Judío (JNL), una empresa propiedad del gobierno, plantó millones de pinos en miles de acres, modificando drásticamente el terreno. Las semillas fueron importadas por organizaciones sionistas de Sudáfrica. El JNL plantó los árboles por varias razones, una de las cuales era la intención de cubrir las ruinas de las aldeas palestinas y las terrazas agrícolas palestinas. 

En 1948, Lydda y los pueblos de los alrededores fueron ocupados por el ejército israelí. Si bien quedaron algunas de las casas de las aldeas, las vecinas fueron destruidas. Setenta años después de la plantación de los pinos, la fina capa de tierra ya no aguanta su peso y, como muestran las vistas panorámicas, se derrumban sobre los restos de los pueblos. Los bosques de pinos son abundantes en Irsael. Se perciben típicamente como parte del paisaje natural del país. ¿Crees que este tipo de fotografías paisajísticas revela las heridas de una guerra? ¿Qué aspecto del testimonio y la narrativa son importantes para darles a las imágenes la relevancia histórica que merecen? 

N.M.C.: Completamente, el pasaje que es habitado por cualquier sociedad debe ser  entendido como algo político. En lo particular, esta es la obra que más me gusta ya que es algo que conecta con la identidad bogotana. Al ver el paisaje de esta ciudad, gran parte de lo que nos rodea son pinos. Son marcas del colonialismo que se han extendido por gran parte del sur global y que buscan homogeneizar el paisaje y convertirlo en algo parecido a los paisajes europeos o de América del Norte. Son elementos sutiles con los que convivimos y que hemos normalizado, pero que contienen un gran significado y son testimonio silencioso de lo que ha ocurrido.

P.D.F.: Como antropólogo qué aproximación harías a esta exposición. ¿Qué piensas que puede aportar la mirada antropológica a esta obra? 

N.M.C.: Esta exposición aborda temas de interés para la antropología como lo son la memoria, la colonización y la migración, entre otros. Por lo tanto, creo que la obra de Dor Guez es una primera gran aproximación a temas complejos como estos, de hecho grandes pensadores de la antropología como Levi-Strauss entendían el arte como un conjunto de símbolos, que permitían descifrar aspectos estructurales de una sociedad. Así, creo que desde una mirada antropológica esta exposición, y el arte en general, debe ser entendida como un lenguaje no literal, que nos abre ventanas al entendimiento de dinámicas no solo de sociedades concretas, sino de un mundo globalizado y, que asimismo, permiten reflexiones creativas.

P.D.F.: Por último, ¿qué significa para el MAMBO haber traído por primera vez a este autor? 

N.M.C.: Presentar artistas y obras pertinentes del arte moderno y contemporáneo, ya sean de la escena nacional o internacional, siempre ha sido una preocupación del Museo. Enriquecer la oferta cultural bogotana es una labor constante que requiere de un gran trabajo y poder traer esta obra es un reflejo de ese esfuerzo. Espero que las personas que visiten el MANBO sepan apreciar esta labor y, asimismo, puedan apreciar y reflexionar alrededor de la obra de Dor Guez, que es un artista con trayectoria internacional y cuyo trabajo es producto de un proceso de investigación arduo.  

Gracias. 

Exposición Catástrofe
MAMBO
10.03.2022— 04.09.2022

Web
https://www.dorguez.com/

Biografía

Dor Guez es artista y educador. Nació en Jerusalén, siendo hijo de una familia palestina de Lydda por parte de su madre y de una familia de inmigrantes judíos del norte de África por parte de su padre. La fotografía, las instalaciones de video, los ensayos y las presentaciones de conferencias de Guez exploran la relación entre el arte, la narrativa, el trauma, la memoria y el desplazamiento. Por medio de estas obras, Guez plantea interrogantes sobre el papel del arte contemporáneo en la narración de historias no escritas y la recontextualización de documentos visuales y escritos que tienen un valor histórico. En los últimos 20 años, sus estudios y trabajos artísticos se centran en la exploración de materiales de archivo y el desarrollo prácticas fotográficas sobre el Oriente Medio y el Norte de África, así como en el trabajo de cartografía de las huellas que la violencia ha dejado grabada sobre el paisaje.

Guez recibió su Ph.D. de la Universidad de Tel Aviv en 2014 y obtuvo su cátedra de la Academia de Artes y Diseño Bezalel en 2018. Es el fundador de la CPA (Archivo Cristiano-Palestino), el curador jefe de la Galería de Arte Contemporáneo Bezalel y el director de Seaport: Programa de residencia curatorial en el Mediterráneo. Guez está representado por la Dvir Gallery en París/Bruselas y Tel Aviv, la galería Carlier-Gebauer en Berlín y Madrid y la Goodman Gallery en Johannesburgo, Ciudad del Cabo y Londres.

Libro

  • Dor Guez, 40 Days, The Mosaic Rooms, 2013

Entrevista

Artículo

Otras exposiciones

A %d blogueros les gusta esto: